Al Lusail posee 123 metros de eslora y un valor estimado de 500 millones de euros
Gente
El emir de Qatar ya navega por España en el yate más caro del mundo
El mandatario del Golfo ha vuelto a desplegar todo su poderío en la isla más glamurosa del Mediterráneo
Mallorca ha vuelto a convertirse en epicentro del lujo mundial con una visita que no pasa desapercibida ni en tierra ni —mucho menos— en el mar. El emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al-Thani, ha atracado su colosal yate Al Lusail en la costa mallorquina, inaugurando así su verano europeo a bordo de lo que muchos ya consideran el palacio flotante más impresionante del planeta. Con 123 metros de eslora y un valor estimado de 500 millones de euros, esta joya náutica no es solo una proeza de ingeniería, sino también una declaración de poder, sofisticación y estrategia diplomática.
El mandatario qatarí aterrizó el pasado domingo en el aeropuerto de Palma, conocido como Son Sant Joan, a bordo de su espectacular Boeing 747-8 privado, valorado en unos 370 millones de euros, antes de dirigirse a la zona de vuelos privados. Como curiosidad, se trata del mismo modelo que el emir regaló en su día a Donald Trump.
Tamim bin Hamad Al-Thani, emir de Qatar, junto al Rey Felipe VI
Según informan medios insulares, la aeronave —más cercana a un hotel de lujo en el aire que a un simple medio de transporte— ofrece capacidad para 89 pasajeros y 14 tripulantes, además de contar con cinco cocinas, once baños, una oficina privada y estancias decoradas con exquisito gusto, diseñadas para garantizar el máximo confort y discreción. Desde allí, el traslado al Al Lusail fue inmediato.
No es la primera vez que Tamim bin Hamad elige la isla para descansar. Ya lo hace en 2018, 2019 y 2022, dejando un fuerte impacto económico en hoteles de cinco estrellas, tiendas de lujo y alquileres de villas exclusivas. Esta vez, según medios locales, durante sus primeras horas se le ha visto en enclaves habituales como Portals —la marina cercana a Palma donde atracan embarcaciones de hasta 60 metros— y en la costa de Calvià, una de las zonas más tranquilas y exclusivas de la isla.
Pero lo más comentado no ha sido su llegada, sino su embarcación que debe su nombre a la ciudad futurista al norte de Doha —sede de la final del Mundial de Fútbol 2022 y símbolo del Qatar moderno—, es tanto un refugio flotante como un mensaje político. Construido por el prestigioso astillero Lürssen en 2017, con diseño exterior de H2 Yacht Design e interior de March & White, el superyate presume de una arquitectura vanguardista y servicios reservados solo para unos pocos privilegiados. Se especula que alberga piscina cubierta, cine privado, spa, gimnasio, helipuerto, salón de belleza, garaje para embarcaciones auxiliares y amplias zonas de ocio. Todo ello repartido en 18 suites para 36 invitados, con una tripulación que puede llegar a los 56 miembros.
El yate ofrece capacidad para 89 pasajeros y 14 tripulantes
Capaz de alcanzar los 20 nudos de velocidad y recorrer más de 4.500 millas náuticas sin repostar, encarna una idea de lujo que trasciende lo material: proyecta influencia, funciona como escaparate internacional y refuerza el perfil diplomático del emir.
A sus 45 años, lidera Qatar desde 2013, tras la abdicación de su padre. Formado en el Reino Unido y con una fortuna personal estimada en más de 2.000 millones de euros —sin contar con los más de 450.000 millones que gestiona el fondo soberano qatarí—.
Su presencia en España no ha sido meramente vacacional. Hace solo unos días, el emir compartía mesa con el Rey Felipe VI, la Reina Letizia, Pedro Sánchez y Begoña Gómez durante la Cumbre de Naciones Unidas celebrada en Sevilla. Ocupó un lugar destacado en la mesa presidencial, reflejo de su creciente peso en el tablero geopolítico global. Desde allí, puso rumbo a Mallorca para continuar con una agenda más relajada, pero igualmente simbólica.
Durante su estancia, y ya en sus primeras horas en la isla, ha aprovechado para practicar pádel, una de sus pasiones personales. Su llegada, eso sí, se vio ligeramente demorada por las recientes tensiones geopolíticas entre Irán y Estados Unidos, que afectaron a una base militar en territorio qatarí. Además, su embarcación ya fue avistada en la zona el pasado mes de mayo.