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Pedro Sánchez y Evelia García, concejala de Haría, en el verano de 2023, en un mercadillo

Sánchez aterriza en un Lanzarote blindado y se olvida de su larga lista de escándalos

El presidente del Gobierno arranca este fin de semana sus vacaciones en La Mareta y ha pedido reforzar el dispositivo de seguridad en Costa Teguise

Pedro Sánchez se va de vacaciones con los deberes sin hacer y tantas asignaturas suspensas, que hasta The Economist le ha pedido su dimisión. La lista de escándalos que cercan al Gobierno no deja de crecer. La fontanera de Ferraz Leire Díez tendrá que declarar por los presuntos delitos de tráfico de influencias y cohecho. El exsecretario de Organización Santos Cerdán se refrescará en agosto en la piscina de Soto del Real. José Luis Ábalos, demacrado y con varios kilos menos, ha abierto la veda de las entrevistas y está aireando detalles de la trama de corrupción urdida en el corazón del PSOE. Y toda España ya está al tanto de que el Gobierno más feminista de la historia se repartía las mujeres como ganado y además, Sánchez levantó su patrimonio inmobiliario gracias al imperio de negocios sexuales de su suegro Sabiniano Gómez.

Ante este balance de curso, Sánchez ha pedido reforzar el dispositivo de seguridad para los 23 días de vacaciones que pasará en La Mareta, en la zona de Costa Teguise, en Lanzarote. Sabe que no puede pisar la calle, como sí hizo otros veranos. En 2023, se paseó por un mercadillo de artesanía en Haría, y se fotografió con algunos concejales y simpatizantes. Hoy no avanzaría más de dos puestos sin escuchar el grito de «dimisión».

Está previsto que el presidente, acompañado de su familia, aterrice este sábado 2 de agosto en la isla canaria y permanezca allí hasta el 25 de agosto. En los últimos días han llegado a Lanzarote unos 40 agentes de la Guardia Civil para reforzar el operativo de seguridad, con un cordón en torno a su residencia que se ha ampliado a unos 400 metros, el doble de lo habitual.

Palacio de La Mareta, en Lanzarote. Fue un regalo del Rey Hussein de Jordania a Don Juan Carlos que ahora disfruta Sánchez

Palacio de La Mareta, en LanzaroteGTRES

En Lanzarote se reunirá con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien tiene una casa valorada en 1,2 millones de euros en La Caleta de Famara. Persona de máxima confianza para Sánchez y uno de sus principales asesores en la sombra, abordarán el compromiso de los socios del bloque de investidura, especialmente de Junts y Podemos, fundamentales para aprobar los próximos Presupuestos y leyes clave como la reducción de la jornada laboral. Zapatero ha sido el encargado de reunirse con Carles Puigdemont en Suiza por encargo directo de Sánchez.

También se ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que le visiten el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, o el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quienes ya coincidieron con Sánchez en agosto del pasado año en la isla conejera.

Sus vacaciones en Lanzarote vienen precedidas del intento del PP en el Cabildo de declarar a Sánchez persona non grata en la isla. Una iniciativa que acabó frustrándose y que ha tensado la relación entre el PP y su socio de gobierno, Coalición Canaria.

Palacio entre palmeras

La Mareta

Instalaciones de La Mareta, en Costa TeguiseEFE

Ubicada al borde del mar y con unos espectaculares jardines con vegetación autóctona como cactus e imponentes palmeras, La Mareta se extiende 30.000 metros cuadrados. A finales de los años 70, el Rey Hussein de Jordania mandó construir el palacio, aunque nunca llegó a alojarse en él. En 1989, le regaló la residencia a Don Juan Carlos y pasó a ser parte de Patrimonio Nacional. Se puso al servicio de los intereses turísticos de España por expreso deseo del Rey Felipe en 2015.

Diseñada y decorada por el artista César Manrique, destaca por sus blanquísimas paredes y sus puertas y ventanas verdes. Dispone de un edificio principal con amplios salones, biblioteca, comedor, dos dormitorios principales con terrazas privadas y baños en suite. De forma independiente, diez bungalows para personal de seguridad o invitados. En cuanto a las zonas exteriores, dos piscinas, un lago artificial, cancha de tenis y baloncesto, caminos de piedra, y acceso directo al mar. Y lo más importante, un helipuerto para garantizar una entrada y salida discreta y rápida. El nombre proviene del agua que se acumulaba allí antes de levantarse la edificación.

A lo largo de las décadas, La Mareta ha sido utilizada por numerosos miembros de la familia real española, así como para alojar a jefes de Estado y dignatarios extranjeros como Mijaíl Gorbachov, Helmut Kohl, Václav Havel o Gerhard Schröder.

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