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Felipe de Marichalar, en una imagen de archivoGAA

Felipe de Marichalar reaparece con un llamativo bigote de fiesta en Ibiza

El hijo de la Infanta Elena alargas sus vacaciones en la isla balear antes de regresar a Abu Dabi

El final del verano suele marcar el regreso a la normalidad para la mayoría: rutinas escolares, oficinas llenas y horarios que vuelven a ajustarse tras los excesos estivales. Sin embargo, para Felipe Juan Froilán de Marichalar y Borbón, el hijo de la Infanta Elena, septiembre parece una prolongación natural de la temporada festiva. Su última escala lo situó en Ibiza, donde fue visto en una conocida discoteca disfrutando de la noche hasta que encendieron las luces, según relató el programa Y ahora Sonsoles. La estampa era inconfundible: gorra, gafas oscuras y un bigote incipiente que no consiguió camuflarlo. En la muñeca, como si fuera un álbum de recuerdos estival, acumulaba pulseras de distintos festivales, incluida la del Aquasella en Asturias, donde ya había sido fotografiado bailando con entusiasmo.

Ese bigote, más anecdótico que revolucionario, marca un leve cambio de imagen al iniciar septiembre. Mientras otros estrenan agenda o vuelven al trabajo, él sobrino de Felipe VI opta por un nuevo aire estético, sin renunciar a su ya habitual uniforme nocturno: gorras estratégicas, gafas de sol incluso en interiores y una resistencia envidiable para alargar la fiesta hasta el amanecer. Lo paradójico es que, pese a cualquier intento de discreción, Froilán siempre acaba en el centro de todas las miradas.

Sin embargo, detrás de esa vida nocturna se dibuja un día a día muy distinto. El hermano de Victoria Federica reside habitualmente en Abu Dabi, junto a su abuelo, en lo que muchos describen como un exilio dorado. Allí mantiene un perfil mucho más bajo, vinculado a un puesto en una multinacional donde colabora en áreas de logística, marketing y relaciones públicas. Comparte piso, continúa estudios a distancia y se adapta a un entorno internacional donde su apellido todavía resulta útil. Su estancia en Emiratos, no obstante, es intermitente: disfruta de un «permiso para asuntos propios» que le ha permitido alargar el verano. A su regreso le espera una mudanza y, poco después, otra visita a España. Sus calendarios, más que por obligaciones estrictas, parecen regirse por una constante negociación con las circunstancias.

Miri Pérez CabreroGtres

Su paso por Ibiza, además, coincidió con la llegada a la isla de Miri Pérez-Cabrero, concursante de Supervivientes y última persona con la que se le ha vinculado sentimentalmente. Casualidad o no, lo cierto es que la coincidencia alimentó rumores, confirmando que cada movimiento del nieto de doña Sofía genera titulares.

Resulta difícil no advertir cierta ironía: mientras en Abu Dabi intenta proyectar una imagen de profesional estable, cada reaparición en España se convierte en espectáculo. Le basta un cambio de look, unas gafas que nunca se quita o un gesto altanero en la pista para volver a protagonizar la crónica social. En un país donde septiembre simboliza el retorno a la seriedad, el joven parece reivindicar lo contrario: la perpetuación del verano, con la fiesta como hilo conductor de una biografía en la que la rutina todavía no ha encontrado su sitio.