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Manuela de Arenzana Martos  este martes en Madrid

Manuela de Arenzana Martos este martes en MadridGTRES

Quiénes son Manuela y Carlos, los nietos más desconocidos de Raphael

Jóvenes de redes sociales privadas, vidas cosmopolitas y pasiones tan distintas como el diseño de interiores, la psicología, el atletismo o el jazz clásico.

La historia de los Martos Figueroa empezó, como empiezan las buenas historias de amor, casi por casualidad. A finales de los 60, en una entrega de premios organizada por Encarna Sánchez, un Raphael ya consagrado se acercó a una joven periodista de apellido aristocrático y mirada firme. «Me llamo Raphael… ¿a ti se te puede llamar por teléfono?», le dijo a Natalia Figueroa, hija del marqués de Santo Floro y nieta del conde de Romanones. Ella sonrió, él insistió, y unos años después acababan casándose en Venecia, casi a escondidas, en la iglesia de San Zacarías, intentando sin éxito despistar a la prensa que terminó encontrando el lugar del enlace.

Alejandra Martos, este jueves

Alejandra Martos, este juevesGTRES

De ese matrimonio, que ya suma más de cinco décadas, nacieron Jacobo, Alejandra y Manuel, los tres discretos, educados a la vieja usanza y muy alejados del ruido mediático. Y, como suele ocurrir, la historia siguió creciendo: llegaron los nietos, y entre ellos dos de los más desconocidos para el gran público, Manuela y Carlos, los hijos de Alejandra Martos, quien heredó la sensibilidad artística de Natalia y la disciplina silenciosa del cantante.

La pareja ha formado su vida entre Madrid y México, donde vivieron durante varios años por el trabajo del padre, Álvaro de Arenzana, un ejecutivo brillante que llevó a la familia a un nuevo destino en plena adolescencia de los niños. Allí crecieron Manuela y Carlos, entre colegios internacionales, viajes y una mezcla de cultura que les ha dado ese toque cosmopolita que se percibe a simple vista cuando aparecen en público. En 2020 Alejandra y Álvaro pusieron fin a su matrimonio de manera amistosa, manteniendo una relación cordial que permitió que los niños vivieran la transición sin sobresaltos.

Alejandra Martos y su hijo Carlos Arenzana

Alejandra Martos y su hijo Carlos ArenzanaGTRES

Manuela, con 21 años, estudia Psicología porque sueña con especializarse en criminología, aunque en su propio Instagram, que mantiene privado como su hermano, deja caer que también le atrae el mundo del diseño de interiores, un terreno en el que encaja a la perfección su gusto estético y esa sensibilidad artística que corre por la familia. Podría haberse dedicado al arte sin problema -«dibuja divinamente y tiene mucha sensibilidad», decía su madre-, pero por ahora combina vocaciones y se permite explorar. De pequeña tuvo, según Alejandra, «una época guerrera, no rebelde, pero sí movida», aunque hoy es responsable, organizada y centrada en los estudios. Vivió cuatro años en México, volvió a Madrid tras el divorcio de sus padres y mantiene con su abuelo una relación cómplice, de esas que se notan sin necesidad de palabras.

Raphael, Natalia Figueroa,Manuel Martos ,Alejandra,Martos y Jacobo Martos en 2022

Raphael, Natalia Figueroa,Manuel Martos ,Alejandra,Martos y Jacobo Martos en 2022GTRES

Carlos, el pequeño, tiene otro ritmo. Extrovertido, sociable, divertido, apasionado del atletismo, el baloncesto y de la música de Frank Sinatra y Johnny Cash, una afición que comparte con Raphael y que al cantante le encanta comentar en familia.

Y en medio de ese universo familiar, Alejandra ocupa un lugar singular: es más mediática que sus hermanos, quizá por su trabajo en el Museo Thyssen o por esa serenidad elegante que siempre proyecta, y está acostumbrada a aparecer en revistas junto a Natalia, con quien ha posado para Hola en reportajes cuidados. Además, tanto ella como Manuela son imagen de De Chávarri, la marca de las hermanas Chávarri, porque comparten un gusto especial por la moda y un estilo moderno pero discreto.

Alejandra Martos y su hija  Manuela de Arenzana

Alejandra Martos y su hija Manuela de ArenzanaGTRES

Manuela lo demostró en su reciente aparición junto a su madre en la presentación de la exposición En la sombrerería de Edgar Degas en el Museo Thyssen-Bornemisza. Allí lució un look sencillo y juvenil, un top verde de Zara, vaqueros, abrigo masculino topo y bolso de piel negro, demostrando que se puede ser nieta de una leyenda y vestir como cualquier chica de su edad, con naturalidad y sin artificios.

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