Santiago Segura, en una imagen de archivo
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El céntrico barrio de Madrid en el que vive Santiago Segura
El cineasta nació y creció en Carabanchel, pero quiso instalarse más cerca del germen cultural de la capital
Los exitosos negocios de Santiago Segura más allá del cine
Abanderado del cine español, Santiago Segura parece haber dado con la tecla del éxito en taquilla. Ya se ha hecho con los veranos con el estreno en años consecutivos de la saga Padre no hay más que uno y ahora pretende hacer lo mismo con las fiestas navideñas.
El cineasta visita El Hormiguero acompañado de Ernesto Sevilla para presentar la nueva entrega de La Navidad en tus manos, que llegará a Netflix el próximo viernes y en la que la desaparición de Papá Noel desencadena una serie de enredos fuera de control en Madrid
Lo cierto es que la capital se ha convertido, con el paso de los años, en un personaje más de sus películas. Ya lo hacía con 13 años, el momento en el que se compró en el Rastro, con el dinero que había conseguido ahorrar, una pequeña cámara super-8 de la marca Bolex por 900 pesetas. Con ella, empezó a dirigir cortometrajes por su barrio, Carabanchel Bajo, donde estudió hasta los 17 años. Entonces, le llegó la oportunidad de pasar el último año de instituto en Estados Unidos, donde mejoró su nivel de inglés.
Quizás este haya sido el mayor periodo de tiempo en el que el madrileño ha estado lejos de su casa, ya que regresó un año después para estudiar Bellas Artes en la Universidad Complutense y no se ha movido desde entonces. «Del barrio me ha quedado un poco de chulería, eso de responder cuando te insultan o te agreden en vez de ignorarlo», explicó en una entrevista. De hecho, se define a sí mismo como «un currante de Carabanchel Bajo».
Sin embargo, el director no ha elegido este barrio de la periferia madrileña para vivir con su mujer, la maquilladora de cine María Amaro y sus dos hijas, Calma y Sirena, sino uno mucho más céntrico: Conde Duque, una zona en la que el metro cuadrado ronda los 7.000 €.
A pocos metros de Gran Vía, Segura dispone de una propiedad que funciona como foco familiar, pero también cultural, ya que, gracias a su cercanía puede gestionar con comodidad el espacio Teatro CaixaBank Príncipe Pío, que administra a través de su productora junto a el productor Luis Álvarez y el cómico José Mota.
Centro Cultural Conde Duque
A día de hoy combina la tranquilidad de sus calles residenciales con una oferta cultural y de ocio. Delimitar la zona es sencillo ya que abarca el antiguo Real Cuartel de Guardias de Corps, construido entre 1717 y 1730 por el arquitecto Pedro de Ribera por orden de Felipe VI. El nombre por el que conocemos actualmente al barrio se adoptó en honor a una de las figuras históricas con ese título, aunque nunca ha quedado del todo claro si se debe al Conde-Duque de Olivares o el Duque de Berwick y Liria, descendiente de los Reyes de Inglaterra.
Tras el boom de Malasaña, la vida cultural encontró cómo expandirse hacia el este de San Bernardo después de que se decidiese convertir el antiguo cuartel en un centro cultural con legado histórico. El cambio también ha supuesto una revalorización sin precedentes de la zona. Los vecinos ahora pueden disfrutar del único convento que se conserva íntegro, el de las Comendadores, declarado Bien de Interés Cultural, en categoría de Monumento en 1970. Sin olvidar, además, el Palacio de Liria, con más de 200 estancias y 15, visitables.
Palacio de Liria
Y de un palacio a un castillo, el que es de propiedad de Santiago Segura, José Mota y el productor Luis Álvarez. A través de su empresa Teatrópolis adquirieron el castillo de Pedraza por 4.8 millones de euros. Una joya medieval que es una de las mejores conservadas de España. Construido en el siglo XIII, fue reformado en el XV por los Condestables de Castilla. Más adelante, en el siglo XX, se convirtió en el hogar del pintor Ignacio Zuloaga, quien dejó su impronta en sus muros. Pero fue en 2024 cuando pasó de ser un patrimonio dormido a un proyecto vibrante.
A día de hoy posee 683 metros cuadrados, nueve salones, seis habitaciones y cuatro cuartos de baño y una parcela de 30.000 m2. Cuenta, también, con otras edificaciones auxiliares, además de una piscina y terrenos colindantes. Al considerarse Bien de Interés Cultural, el proceso de restauración se ha llevado a cabo respectando el aspecto original de la fortaleza.