Los Príncipes de Gales, con sus tres hijos; Jorge, Carlota y Luis
Las dos únicas labores que la Princesa de Gales no permite hacer a su niñera española
Los Príncipes de Gales nunca han querido renunciar a la labor de criar a sus tres hijos por mucho que tengan una legión de ayudantes en casa y una niñera en la que confían plenamente, pues lleva con ellos más de una década. María Teresa Turrión Borrallo comenzó a trabajar para la familia cuando el Príncipe Jorge tenía 8 meses y luego también se encargó del cuidado de sus hermanos Carlota y Luis. Su impecable desempeño de las tareas ha llevado a Carlos III a concederle la Medalla Real Victoriana de plata. Se trata de un honor otorgado personalmente para agradecer a quienes han prestado un servicio leal al monarca o la Familia Real.
No obstante hay dos tareas a las que la Princesa de Gales no renuncia y prefiere desempeñar ella misma. Por un lado, acompañar cada mañana a su hijo mayor al colegio en el recorrido que este hace. Y, por otra parte, asistir siempre a las actividades deportivas en las que participa con otros niños de su edad.
María Teresa Turrión Borrallo
«Quiere que Jorge sepa que ella está presente en los momentos cotidianos, especialmente al principio y al final de la jornada escolar», señalan fuentes de su entorno al medio británico Radar. Son dos condiciones «no negociables» a la hora de formar al Heredero quien en un futuro se pondrá al frente de la Corona asumiendo una responsabilidad mayúscula. Alguien que represente con plenas garantías a la institución, y cuya personalidad esté claramente marcada por el servicio a su pueblo, la generosidad y «la diplomacia», subrayan.
Natural de Palencia y formada en Norland College, la escuela que nutre de nannies a la élite desde 1892, Turrión es una mujer que rara vez pierde los nervios y con mucha mano izquierda. Con ella los niños juegan en casa, ven la televisión, salen al parque, montan en bicicleta o cocinan pizza.
En la infancia del Príncipe Guillermo, la niñera Alexandra Shân «Tiggy» Legge-Bourke se convirtió en una figura imprescindible sobre todo como apoyo durante el difícil divorcio de sus padres. Incluso Diana de Gales llegó a sentir celos de ella por la estrecha relación que tenía con sus dos hijos. No soportaba que se refiriese a Guillermo y Harry como «mis bebés», no le gustaba que fumara delante de ellos y odiaba que les leyera por las noches.