Fede Valverte y Mina Bonino, en una imagen de archivo
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El lado más personal de Fede Valverde: la historia de amor con su mujer y la enfermedad de su hijo
Viven en Madrid con sus dos hijos mientras esperan la llegada de Bruna, que los convertirá en familia numerosa
Durante meses, Fede Valverde saltó al campo con el Real Madrid mientras en casa todo era incertidumbre. Su pareja, la periodista argentina Mina Bonino, estaba embarazada de su segundo hijo cuando los médicos detectaron algo que lo cambió todo: una posible trisomía 3, una alteración genética muy poco frecuente que, según les explicaron, podía ser incompatible con la vida.
La noticia cayó como un golpe. Bonino contó después que aquellos meses estuvieron llenos de miedo y dudas. «Me preparé para lo peor sabiendo que había una mínima posibilidad de que todo saliera bien», explicó. Incluso llegó a plantearse una decisión muy difícil: «No sabía si estaba preparada para traer al mundo a un hijo que quizá viviría muy poco tiempo».
Mientras tanto, el futbolista seguía compitiendo cada semana. Entrenamientos, viajes, partidos. Desde fuera todo parecía normal. Sin embargo, en casa la realidad era muy distinta: la pareja vivía pendiente de cada ecografía, cada prueba y cada llamada del hospital.
Hasta que llegó el giro inesperado. Nuevos estudios empezaron a cuestionar el diagnóstico inicial y, finalmente, el embarazo siguió adelante. En junio de 2023 nació Bautista, completamente sano. Después de meses de angustia, su llegada fue un auténtico alivio. La propia Mina lo resumió con una palabra: «milagro». Hoy la familia vive en Madrid con sus dos hijos, Benicio, nacido en febrero de 2020, y Bautista. Además, esperan su tercer hijo, una niña que se llamará Bruna. Pero la historia de esta pareja empezó mucho antes.
Mina es cinco años mayor que él y conoció al futbolista de una forma muy propia de esta época: a través de redes sociales. Aunque en realidad ya se habían cruzado antes, en 2018, durante la final de la Copa Libertadores entre Boca Juniors y River Plate que se disputó en Madrid. Aquello fue apenas una mirada entre miles de personas.
Tiempo después comenzaron a hablar por internet. Primero mensajes sueltos, luego conversaciones cada vez más largas. Hasta que un día llegó una propuesta directa por parte del jugador: «¿Vienes a Madrid para conocernos?». Aceptó. Aunque durante el vuelo empezó a preguntarse si estaba cometiendo una locura. Ella misma contaría después que pensó varias veces que apenas conocía al futbolista y que quizá aquello no tenía ningún sentido. Pero cuando aterrizó y lo vio esperándola en el aeropuerto, todo cambió. Su reacción fue espontánea: «¡Pero qué alto eres!».
Aquella cita fue el inicio de una relación que avanzó muy rápido. En 2019 decidió instalarse definitivamente en Madrid y poco después hicieron oficial su relación. Un año más tarde llegó su primer hijo, Benicio, y en 2022 la pareja se casó en una ceremonia íntima.Para entonces, la carrera del centrocampista uruguayo ya estaba plenamente consolidada en el Real Madrid. Pero su historia empieza mucho más lejos del Santiago Bernabéu.
Federico Santiago Valverde Dipetta nació el 22 de julio de 1998 en La Unión, un barrio de Montevideo. Creció en una familia numerosa junto a sus padres, Julio Valverde y Doris Dipetta, su hermano Diego y varios hermanastros. La infancia transcurrió entre calles de barrio, amigos y un balón que siempre estaba presente.
Desde pequeño tenía claro que quería ser futbolista. Su madre suele recordar una escena que define bien su carácter. Si tenía un cumpleaños pero al día siguiente entrenaba, no iba. Prefería quedarse en casa descansando. «No iba porque tenía entrenamiento», contaba. Aquella disciplina explica por qué el chico delgado al que todos llamaban «El Pajarito» terminó destacando tan pronto.
El primer gran paso llegó en Peñarol, donde empezó a llamar la atención por su energía y su capacidad para recorrer todo el campo. Ese estilo llamó la atención de los ojeadores europeos y, con apenas 18 años, llegó la oportunidad que cambiaría su vida: el Real Madrid quería ficharlo.
Primero pasó por la cantera del club blanco. Después jugó una temporada cedido en el Deportivo de La Coruña, una etapa clave para adaptarse al fútbol español. Finalmente, en 2018 regresó a Madrid y empezó a consolidarse en el primer equipo.
Hoy es uno de los motores del conjunto blanco, un futbolista capaz de aparecer en cualquier parte del campo y uno de los líderes del vestuario. Sin embargo, cuando termina el partido y se apagan los focos del Bernabéu, su vida gira en torno a algo mucho más sencillo: su familia.