Miguel Bosé
Miguel Bosé cumple 70 años: vida nueva en Andorra y giro ideológico
El artista celebra su cumpleaños este 3 de abril en plena reorganización de su vida
«Entérate de una puñetera vez. Dimite. Desaparece. España entera no te quiere». Con este mensaje dirigido al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, Miguel Bosé volvía a estar en boca de todos. Una frase dura, muy directa, que deja ver en qué momento se encuentra hoy el artista.
Porque si algo define a Bosé a sus 70 años es eso: que sigue sorprendiendo. Después de toda una vida sobre los escenarios, ahora atraviesa una etapa distinta, con cambios personales, un discurso más claro en lo público y una decisión importante sobre dónde quiere vivir. Su próximo destino, si todo sigue como está previsto, será Andorra.
Miguel Bose el pasado verano
El cantante lleva años fuera de España, pero ahora parece decidido a acercarse. Según se ha publicado, ya ha empezado a mover ficha: ha sido visto en el país y ha iniciado los trámites para escolarizar a sus hijos en el centro Ágora, en La Massana, el mismo al que acudieron las hijas de Carmen Thyssen. El curso comenzaría en septiembre, lo que marcaría también el calendario de su mudanza. Además, estaría buscando vivienda en esa misma zona para instalarse cerca del colegio y facilitar la rutina familiar. No es un paso improvisado. Andorra le ofrece justo lo que busca en este momento: tranquilidad, seguridad, cercanía con España y un sistema fiscal más favorable, con un IRPF que no supera el 15% y un IVA reducido al 4,5%.
Detrás de este cambio hay también un motivo personal importante. Sus hijos, Diego y Tadeo, que viven con él, quieren estar más cerca de sus hermanos, Ivo y Telmo, que residen en Valencia con Nacho Palau desde la separación de la pareja en 2018. Aquella ruptura no solo fue sentimental, también supuso dividir a la familia: cada uno se quedó con dos de los hijos, en medio de un proceso complicado.
Ese año fue especialmente difícil para el cantante. Coincidió su separación con Palau con otros problemas, como su aparición en la lista de morosos de Hacienda, con una deuda cercana a los 1,8 millones de euros. Poco después se instaló en México, donde ha vivido durante los últimos ocho años.
Sin voz
También hubo otro golpe importante: la pérdida de su voz. Estuvo ocho años alejado de los escenarios y lo relaciona directamente con lo emocional. «Empecé a perder la voz por una cuestión emocional», contó, señalando de nuevo el deterioro de su relación con Palau. Y es que, más allá de los escenarios, su historia siempre ha estado muy marcada por lo personal, algo que viene desde sus propios orígenes.
Miguel nació en Panamá en 1956, en una familia muy conocida. Es hijo del torero Luis Miguel Dominguín y de la actriz italiana Lucía Bosé. Dos personalidades fuertes que marcaron su vida desde el principio. Él mismo lo ha resumido de una forma muy clara: su madre era «la presencia» y su padre, «la ausencia».
La relación con su padre nunca fue fácil. Mientras él tenía una sensibilidad más artística, su padre esperaba otra cosa muy distinta. Esa distancia quedó reflejada incluso en sus canciones, como El hijo del Capitán Trueno o Los chicos no lloran. Hubo un momento clave: después de un viaje con su padre en el que enfermó de malaria, su madre decidió separarse.
Con el paso de los años, se convirtió en una de las grandes estrellas de la música en español e italiano. Vendió millones de discos y llenó escenarios. También intentó diversificar su carrera con proyectos como el vino o el jamón ibérico en Extremadura, una tierra a la que estuvo muy vinculado durante años.
En lo ideológico, su evolución también ha sido evidente. Durante mucho tiempo se le relacionó con la izquierda, incluso participó en campañas, pero con los años se ha ido alejando de esa posición. En una entrevista llegó a decir que estaba totalmente de acuerdo con Joaquín Sabina cuando este aseguraba que ya no se sentía identificado con la izquierda actual.