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Emmanuel Macron, Brigitte Macron and Jean-Noël Barrot attending meeting with Pope n Vatican City, Vatican City, on Friday, 10 April 2026.

Emmanuel Macron y Brigitte Macron, en su visita a el VaticanoGTRES

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El error de Brigitte Macron en su encuentro con el Papa León XIV en el Vaticano

Vestida de negro riguroso, como manda la tradición, la primera dama francesa introduce un pequeño cambio que altera la lectura de uno de los símbolos más clásicos: la mantilla

La visita de Emmanuel Macron al Vaticano no ha sido una gira ni un viaje largo, sino una cita muy concreta. Ha tenido lugar este viernes 10 de abril y se ha limitado a una audiencia oficial de un solo día, tal y como ha informado la Santa Sede, con un objetivo claro: ese primer encuentro con el papa León XIV apenas unas semanas después del inicio de su Pontificado. No es una reunión menor. Francia mantiene una relación histórica con el entorno papal y este cara a cara llega, además, en un momento delicado, con Europa intentando redefinir su posición y la diplomacia vaticana buscando recuperar peso en el escenario internacional.

Junto al presidente francés ha estado su mujer, Brigitte Macron, primera dama, exprofesora y una figura que lleva años construyendo una imagen muy reconocible. En este contexto, la vestimenta no es un detalle secundario. El protocolo, aunque no siempre esté escrito, se respeta con bastante precisión, aunque es cierto que con el tiempo se ha ido flexibilizando en algunos aspectos. Para las mujeres, la norma sigue siendo clara: negro, discreción y, en su versión más estricta, mantilla sobre la cabeza. En su caso, se mantiene dentro de ese marco, aunque introduce algún matiz.

Ha optado por un vestido negro de largo midi, manga larga y cuello alto, sin adornos, con una silueta limpia que encaja perfectamente con lo que se espera en este tipo de actos. Los salones, también negros y de tacón fino, siguen esa misma línea, al igual que el bolso, pequeño y discreto. Todo está pensado para mantener la sobriedad, sin elementos que rompan el conjunto. Las joyas, mínimas, apenas destacan, aunque algún anillo aporta un toque más personal.

La mujer de Macron ha decidido llevar la mantilla al cuello y no sobre la cabeza

La mujer de Macron ha decidido llevar la mantilla al cuello y no sobre la cabezaGTRES

El punto más llamativo está en el fular. Negro, de encaje ligero y con dibujo floral muy sutil, introduce textura sin recargar. La diferencia está en cómo se lleva: no cubre la cabeza, como sería habitual en una mantilla, sino que va anudado al cuello, dejando caer los extremos sobre el pecho. El resultado lo acerca más a un pañuelo elegante que a la mantilla clásica, aunque la referencia sigue siendo evidente.

La tradición marca que este tipo de pieza se coloque sobre la cabeza, especialmente en audiencias de este nivel. No es obligatorio, pero sí lo más habitual y forma parte de un código visual muy reconocible dentro del entorno vaticano. Aquí no se rompe con esa estética, pero tampoco se sigue de manera literal.

Emmanuel Macron con Brigitte y el Papa Leon XIV

Emmanuel Macron con Brigitte y el Papa Leon XIVGTRES

El peinado acompaña esa misma idea. Recogido bajo, ligeramente suelto, sin rigidez, encaja con el conjunto y mantiene una línea coherente.

Además, hay otro aspecto clave dentro del protocolo: el llamado privilegio del blanco. Solo un grupo muy reducido de mujeres, generalmente reinas y consortes católicas europeas –como las de España, Bélgica, Luxemburgo o Mónaco– pueden vestir de blanco ante el Papa, rompiendo la norma general del negro. Como primera dama, no forma parte de ese grupo.

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