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Carolina Perles

Carolina Perles, en su entrevista en TelecincoMediaset

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Qué hacía la exmujer de Ábalos, Carolina Perles, mientras las amantes del exministro declaraban en el Supremo

Permanecía al margen del foco judicial, aferrada a su rutina y siguiendo con atención cada revelación

Indignada, molesta y muy pendiente de cada detalle. Así vive Carolina Perles estos días. Mientras en el Tribunal Supremo desfilaban testigos y exparejas en el marco del caso que salpica a su exmarido, José Luis Ábalos, que permanece en prisión provisional desde noviembre de 2025, ella continuaba con su rutina, trabajando como agente municipal en Valencia y siguiendo con atención cada declaración que iba trascendiendo.

Aunque no está imputada ni citada, su nombre ha vuelto con fuerza al foco mediático, especialmente tras la declaración de Jésica Rodríguez, quien insiste en presentarse como «dentista colegiada» y que fue pareja del exministro. Tras su intervención, la reacción de Carolina no se ha hecho esperar. De hecho, fuentes cercanas nos aseguran que está especialmente afectada, no solo por la exposición pública, sino porque considera que todo lo que está saliendo a la luz no hace más que confirmar el engaño y la doble vida que habría llevado quien fuera ministro de Fomento durante años.

En ese contexto, hay un detalle que le ha dolido especialmente y que su entorno no pasa por alto: el vídeo de felicitación que Jésica le hizo por su 60 cumpleaños. Un regalo que, según nos explican, Carolina no entiende y que le resulta incómodo, sobre todo porque ella misma había tenido ese tipo de atención con el padre de sus hijos.

Todo esto ocurre mientras el llamado ‘caso mascarillas’ entra en una fase clave en el Supremo y, en paralelo, siguen aflorando aspectos de la vida personal del exministro que han terminado por mezclarse con el relato político. Es precisamente en ese cruce entre lo judicial y lo íntimo donde la figura de Perles ha ido ganando peso.

No es un papel menor. Carolina Perles fue su pareja durante más de veinte años y la madre de sus hijos. Tiene 50 años y es funcionaria municipal en Valencia, profesión a la que accedió tras aprobar su oposición en 2008. Tras un tiempo en excedencia, sabemos que ya ha retomado su actividad y mantiene una rutina exigente, trabajando desde primera hora con su uniforme. Su día a día sigue ligado a su ciudad, aunque con un ojo puesto en Madrid, donde su hija mayor, de 20 años, estudia en el centro de la capital. Su hijo pequeño, de 12 años, continúa siendo una de sus principales prioridades.

Pero si hay un punto que ha cambiado la tranquilidad de su día a día, ese es el contenido de la reciente declaración en el Supremo de quien fuera pareja del exministro, Jésica Rodríguez. En ella se dibuja una historia que, según su versión, estaba marcada por regalos, dinero en efectivo y un piso en Plaza de España que él seguía pagando sin problema. También habló de atenciones constantes y de una relación que iba mucho más allá de algo puntual. Vamos, lo que cualquiera entendería como una relación en toda regla.

José Luis Ábalos y Carolina Perles

José Luis Ábalos y Carolina PerlesMediaset

El problema es que el testimonio de la joven no se quedó ahí. Dio un paso más y puso el foco directamente en Carolina, a la que señaló como el gran obstáculo para el divorcio, atribuyéndole amenazas y comportamientos conflictivos. Un retrato muy duro que la coloca en el papel de culpable.

Ante eso, la valenciana decidió no quedarse callada. Dio un paso al frente y habló en televisión, en el programa de Ana Rosa Quintana, donde desmontó esas acusaciones de forma directa. Negó las amenazas, rechazó cualquier comportamiento violento y dejó claro que la historia no fue como se estaba contando. Según explicó, fue ella quien decidió romper el matrimonio tras descubrir las infidelidades.

Es decir, lejos de impedir el divorcio, fue quien lo provocó. En ese proceso, además, hubo un elemento clave que le ayudó a entender lo que estaba pasando: las grabaciones de Koldo García. Aunque nunca tuvo trato con él, reconoce que ese material le permitió encajar muchas piezas y comprender situaciones que hasta entonces no tenían sentido.

Y ni siquiera en lo más cotidiano se ha rebajado la tensión. La disputa por los gatos lo refleja bien. Por un lado, Pequeño Ratón. Por otro, Chloe, la gata del hijo menor, que terminó en el entorno actual de Ábalos, con su pareja Andrea de la Torre. Ahora Perles reclama que vuelva con su hijo y denuncia que no se la quieren devolver.

Mientras tanto, la que fuera mujer de Ábalos también ha ido dejando mensajes en redes sociales que muchos interpretan como indirectas. «Hay una diferencia enorme entre ver una vida y aprender de ella», escribió recientemente. Una frase que, en este contexto, se interpreta más como advertencia que como reflexión, y que encaja con la actitud que mantiene estos días: atenta a todo, molesta por cómo se está contando su historia y decidida a no quedarse al margen.

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