Los Reyes Felipe y Letizia, en el Palacio de El Pardo
Qué hay detrás de las miradas cómplices de los Reyes en público: «Aquí la clave está en la medida»
Tras 22 años de matrimonio, Don Felipe y Doña Letizia se muestran más cómplices que nunca y les gusta compartir gestos de cariño aunque las cámaras estén grabando
Acaban de celebrar 22 años casados y las miradas de admiración y complicidad afloran de forma espontánea. Los Reyes Felipe y Letizia han evidenciado que se entienden muy bien y les gusta compartir confidencias aunque las cámaras estén grabando. Esta semana presidieron la reunión anual con los miembros de los Patronatos de la Fundación Princesa de Asturias en El Pardo y no faltaron los titulares sobre su conexión y sintonía. Hablamos con Maripi Robles, experta en comunicación y autora de Soy diseñador, quiero vender para analizar estos gestos tan cariñosos en actos oficiales.
«Estas imágenes funcionan porque humanizan a los Reyes. No vemos una muestra de afecto excesiva ni una escena impostada, sino un código de complicidad muy contenido, se trata de una mirada, una sonrisa, una conversación previa al acto. En comunicación no verbal, ese tipo de gestos transmite confianza, sintonía y seguridad. Y en el caso de una pareja que, además de matrimonio, ejerce una función institucional conjunta, proyecta una idea muy valiosa, la de equipo», explica Maripi Robles.
Así como en la Familia Real británica rara vez rompen su contención afectiva, vemos otros casos como los Países Bajos, donde es habitual estas muestras de cariño. «Es normal que los Reyes puedan mirarse así en un acto público, siempre que el gesto no desplace el foco del acto ni rompa la solemnidad del contexto. Aquí la clave está en la medida. No hablamos de una exhibición sentimental, sino de una expresión de cercanía muy discreta. No contradice el papel institucional que están desempeñando», añade.
Los Reyes Felipe y Letizia, en el Palacio de El Pardo
Desde el punto de vista del protocolo, no existe una prohibición de mostrar sentimientos en público, pero sí hay una expectativa de contención, sobriedad y adecuación al acto.« La Familia Real representa a la institución, por lo que sus gestos deben estar medidos. Una mirada cómplice o una sonrisa compartida encajan perfectamente dentro de ese margen; un gesto demasiado expansivo, teatral o íntimo podría resultar inadecuado porque desplazaría la atención de lo institucional a lo privado».
Este tipo de imágenes ayudan a suavizar su imagen y acercarlos al público. «Felipe VI mantiene habitualmente una imagen muy institucional, de enorme control gestual, mientras que la Reina Letizia suele aportar un punto de cercanía, observación y naturalidad. Cuando ambos códigos se encuentran, se genera una imagen muy equilibrada, la solemnidad por parte del Rey y calidez por parte de la Reina. Esa combinación comunica estabilidad».
La Reina Letizia con un bebé en su visita a Verín
«En términos de imagen pública esta actitud es positiva porque aportan una narrativa de continuidad después de 22 años de matrimonio, no solo muestran una relación personal, sino también una forma de trabajar juntos. En una institución tan observada como la Corona, los gestos importan mucho. De hecho actualmente es la única institución que provoca admiración y respeto por la mayoría de la ciudadanía».