La Princesa de Gales, con el pequeño Ted Haslam
El niño parapléjico que subió las tres montañas más altas de Reino Unido y cautivó a la Princesa de Gales
Ted Haslam, de 11 años, completó el reto al mismo tiempo que Kate con la que tuvo la oportunidad de charlar durante el recorrido
Ted Haslam quedó postrado en una silla de ruedas con solo tres años y desde entonces, ha dado una lección de vida con su optimismo y vitalidad. Le diagnosticaron un linfoma de Burkitt en estadio cuatro, un tipo agresivo de tumor espinal, pero nada se ha interpuesto en su camino. El 27 de junio, con 11 años, completó el Desafío de las Tres Cumbres, escalando las tres montañas más altas de Escocia, Inglaterra y Gales. Aceptó el reto de recaudar fondos para Molly Ollys Wishes, una organización benéfica para niños gravemente enfermos, que le brindó apoyo a él y a su familia durante su tratamiento. Lo que nunca esperaba era cruzarse con la Princesa de Gales durante su periplo. Ella lo hacía a fin de concienciar sobre el cáncer y recaudar fondos para el hospital Royal Marsden de Londres donde fue tratada.
Ted tiene la misma edad que la Princesa Carlota y completó el reto en menos de 30 horas con la ayuda de su padre, Pete Haslam y 15 familiares y amigos. El peso de la silla de ruedas, el equipo y Ted ascendía a unos 28 kilogramos que fueron cargados por Haslam y algunos antiguos compañeros de los Royal Marines.
«No teníamos ni idea de que [la princesa] lo estuviera haciendo; obviamente, lo había mantenido en secreto. Pero estábamos bajando del Ben Nevis y nos la encontramos casualmente en un punto donde hay que dejar pasar a la gente. Ella entabló conversación con nosotros y charlamos con ella durante unos minutos», ha comentado Pete Haslam, en conversación con The Times. «Era muy amable y tenía muchas ganas de charlar con Ted, como una madre, simplemente preguntándole cómo estaba».
La Princesa de Gales saluda a Ted Haslam
A la mañana siguiente, en una valla en Scafell Pike, en el Distrito de los Lagos, se encontraron de nuevo con la Princesa. «Enseguida me dijo: «Hola, Ted, ¿cómo estás? ¿Conseguiste dormir anoche?», contó Haslam. Al llegar a la cima de Scafell, vieron a la princesa por tercera vez. «Se dirigió directamente hacia nosotros y volvió a preguntar cómo estaba, si tenía suficiente calor, y se sorprendió de que todos estuviéramos en camiseta, pero obviamente estábamos trabajando bastante duro».