23 de mayo de 2022

Lluis Companys ERC

Lluís Companys en una imagen de archivoERC.cat

La proclamación del Estado Catalán que duró diez horas

Lluís Companys dio un golpe de estado contra el gobierno de Lerroux y proclamó el Estat Català dentro de la República Federal Española. Cataluña se independizaba de España

En las elecciones del 12 de abril de 1931 Lluís Companys fue elegido concejal del Ayuntamiento de Barcelona. El 14 de abril, Francesc Macià, Ventura Gassol, Joan Lluhí, entre otros, proclamaron la república horas antes que en el resto de España. Acto seguido depusieron al alcalde accidental Antonio Martínez Domingo. El 16 de abril Companys es nombrado gobernador civil de Barcelona. En este cargo estuvo hasta mayo, cuando fue sustituido por Carlos Esplá. El 28 de junio, después de las elecciones generales, es elegido diputado por Barcelona. Va a Madrid para dirigir el grupo nacionalista de izquierdas. Impulsaría la aprobación del Estatuto de Autonomía y Azaña lo nombró ministro de Marina. El 20 de noviembre, después de las elecciones obtuvo acta por Sabadell y, el 19 de diciembre es elegido primer presidente del Parlamento de Cataluña. Lo presidió hasta 1933.
Su vida cambió el 25 de diciembre de 1933 al fallecer Macià. En sus facetas en el Parlamento como en Madrid se había granjeado una popularidad igualable a la de Macià. También por sus artículos en L’Humanitat y el haber sido uno de los impulsores del Estatuto de Autonomía. Por todo esto fue elegido, el 1 de enero de 1934, presidente de la Generalitat y líder indiscutible de ERC. El año 1934 marcaría la vida política catalana.
Su nula preparación para ostentar el cargo para el cual fue elegido, se puso de manifiesto a raíz de la ley de Contratos de Cultivo de la Generalitat. Companys se negó a una salida negociada del conflicto. Hizo servir la demagogia. Esto es, que España estaba en contra de Cataluña. Su actitud levantó sentimientos catalanistas. Dijo que «los catalanes sufrimos una agresión de los lacayos de la monarquía y de las huestes fascistas monárquicas». Llamó a la revolución social insinuando que no se repetirían las ocasiones en que los catalanes habían sido injuriados y no habían sabido responder con la violencia precisa.
Lluís Companys y Salvador Sarrà

Lluís Companys y Salvador SarràWikimedia Commons

Nombró conseller de gobernación a Josep Dencàs. Con él y los escamots de los hermanos Badía instauró un periodo negro dentro del panorama político catalán. El conflicto entre la Generalitat y el Estado se saldó con un acuerdo por el cual la ley se adaptaba en su reglamento a las peticiones del gobierno central. Companys había encendido el espíritu revolucionario en una sociedad que se levantaba en armas y en la que el pistolerismo y la muerte convivía con naturalidad. Por eso un grupo de nacionalistas exaltados quemaron el Palacio de Justicia de Barcelona. Tal vez se había resuelto un conflicto, pero el germen de la revolución estaba en marcha.

La chispa del conflicto

El estallido de este germen revolucionario tuvo lugar el 6 de octubre de 1934. La chispa que la encendió fue la entrada de la CEDA en el gobierno de la República. Companys, prisionero de sus proclamas catalanistas y rehén de su discurso demagógico, apostó por la ruptura total con la legalidad republicana. Dio un golpe de estado contra el gobierno de Lerroux y proclamó el Estat Català dentro de la República Federal Española. Cataluña se independizaba de España.
En aquel momento la Generalitat disponía de 3.400 escamots y 400 mozos de escuadra. Un ejército muy reducido. No estuvieron al lado de Companys ni los Guardias de Asalto ni la Guardia Civil. La independencia de Cataluña duró 10 horas. El ejército, al mando del general Batet frustró el golpe de estado. Si bien es cierto que había incitado a la violencia civil, se rindieron sin oponer resistencia. No tuvo el apoyo de los escamots que salieron huyendo. Unió de Rabasaires tampoco estuvo de acuerdo con la proclamación independentista. Al general Batet le bastaron 500 hombres para desmantelar el Estat Català. El golpe de Estado se saldó con 73 muertos.

Cataluña quedó unos meses bajo el gobierno de Madrid, siendo suspendida la Generalitat y las competencias adquiridas

Todo el gobierno de la Generalitat fue detenido y encarcelado en el barco-prisión Uruguay. El gobierno de la República suspendió el Estatuto de Autonomía. Conducidos a Madrid, el Tribunal de Garantías Constitucionales los juzgó y condenó por rebelión, el 6 de junio de 1935, a 30 años de reclusión e inhabilitación absoluta. Fueron trasladados al penal de El Puerto de Santa María en Cádiz.
Cataluña quedó unos meses bajo el gobierno de Madrid, siendo suspendida la Generalitat y las competencias adquiridas. A pesar de ser inhabilitado, los catalanes lo seguían considerando presidente de la Generalitat, aunque no pudiera ejercer funciones ni administrativas ni ejecutivas. Ahí empezó a mitificarse la figura de Companys. Se convirtió en un político perseguido por el centralismo español.

Una astucia

Desde la cárcel Companys jugó sus bazas políticas al colaborar en la tarea del Frente Popular al atraer, hacia él, los votos de sus amigos anarquistas. A pesar de la inhabilitación se presentó a las elecciones de febrero de 1936 dentro de lo que vino a llamarse Front d’Esquerres de Catalunya. Obtuvo acta de diputado por Barcelona. Azaña amnistió al gobierno de la Generalitat. Companys, ya en Barcelona, volvió a proclamarse presidente de la Generalitat.
Al estallar la Guerra Civil tuvo la astucia de congregar a todos los partidos del arco parlamentario catalán de izquierdas en el gobierno de la Generalitat. Esto no significaba que estos dirigieran la política catalana. El poder estaba en manos de los anarquistas y comunistas. Companys respaldó la represión que se llevó a cabo en Cataluña. Resume la evolución de Cataluña durante la guerra Ossorio y Gallardo en carta escrita el 19 de noviembre de 1937: «Cataluña no son más que republicanos, liberales, demócratas, con un fondo atroz de individualismo y, por consiguiente, refractarios a toda tendencia comunista; Cataluña ha acertado a crear una industria militar que ya es verdaderamente valiosa; y Cataluña hace todo esto identificada con el Gobierno de la República y con todos los españoles».
Fue una época oscura donde fracasaron todos los proyectos que se llevaron a cabo y, en especial, las colectivizaciones. La época de la guerra se puede resumir en represión, descontrol político, intrigas para asesinar a Companys, cambios de partidos en el poder, miedo a perder la autonomía y un pensamiento marcadamente independentista.
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