12 de agosto de 2022

Ilustración del asesinato en un libro de Francisco Pi y Margall del magnicidio de  Cánovas del Castillo

Ilustración del asesinato en un libro de Francisco Pi y Margall del magnicidio de Cánovas del Castillo

El verano, la estación de los grandes magnicidios de la historia

Los partidarios del magnicidio, a veces con el sinónimo de tiranicidio, durante la Edad Contemporánea han provocado la muerte de reyes y virreyes, presidentes y expresidentes de gobierno y primeros ministros durante los meses más calurosos del año

El próximo 8 de agosto será el 125 aniversario del asesinato de Antonio Cánovas por el anarquista Michele Angiolillo mientras tomaba las aguas en el balneario de Santa Águeda. El presidente del gobierno recibió tres tiros que le causaron la muerte mientras leía los periódicos. Iba sin escolta. Este atentado forma parte de una serie de crímenes políticos, como la bomba del 7 de junio de 1896 en Barcelona contra la procesión del Corpus Christi (12 muertos y 70 heridos) o el atentado fallido con bomba contra el capitán general de Cataluña Martínez Campos acaecidos en España a finales del siglo XIX. Todos de autoría anarquista.
Parece que el verano es la época idónea para los magnicidios. En lo único en que se han puesto de acuerdo anarquistas, etarras, miembros del IRA, nacionalistas radicales de todo pelaje o simples asesinos. Todos han ido a elegir los meses veraniegos para muchos de sus atentados. Los partidarios del magnicidio, a veces con el sinónimo de tiranicidio, durante la Edad Contemporánea han provocado la muerte de reyes y virreyes, presidentes y expresidentes de gobierno y primeros ministros durante los meses más calurosos del año. La lista es larga, pues parece que el calor estival es un buen momento para tirotear, volar, apuñalar... a las personas más poderosas del planeta.

Presidentes estadounidenses

De los cuatro presidentes estadounidenses asesinados, dos de ellos lo fueron en verano: James A. Garfield y McKinley. Los otros dos son Lincoln y Kennedy.
El 2 de julio de 1881, el abogado Charles Jules Guiteau disparó sobre el presidente Garfield. Guiteau creía que había desempeñado un papel importante en la victoria de Garfield durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 1880, por lo que debía ser recompensado con un consulado en Viena o en París. Guiteau decidió matar al presidente Garfield disparándole en una estación. Tras un larga agonía Garfield falleció el 19 de septiembre por culpa de la infección y de la hemorragia interna que le causaron los médicos en sus intentos de extraer la bala disparada por Guiteau.
El presidente estadounidense McKinley visitaba la Exposición Panamericana que tenía lugar en Buffalo (Nueva York) donde iba a pronunciar un discurso sobre comercio exterior. El día siguiente, el 6 de septiembre 1901, acudió al Templo de la Música donde comenzó a saludar a las personas que le esperaban. El anarquista León Czolgosz le esperaba con un revólver tapado por un pañuelo en su mano derecha. A las 16:07 el presidente recibió dos disparos. El primero le alcanzó el hombro, mientras que el segundo le atravesó el estómago, el colon, uno de los riñones y quedó alojado en la espalda. Fallecido tras 8 días de luchar contra la muerte.
Un primer ministro francés, Alexandre Millerand, y un ministro de exteriores alemán, Walther Rathenau, fueron asesinados en julio de 1922. El primero muerto a tiros por un anarquista, el segundo por miembros de un grupo ultranacionalista alemán.
El magnicidio que más ha influido en la historia del mundo es el producido en Sarajevo 28 de junio 1914, un atentado que provocó la muerte del heredero del trono austro-húngaro, el archiduque Francisco Fernando y su mujer, por nacionalistas serbios. Este asesinato provocó el estallido de la Primera Guerra Mundial que trajo el advenimiento de un mundo nuevo en el que iban a desaparecer cuatro imperios: alemán, austro-húngaro, ruso y turco.

Los atentados contra Franco

Los casi desconocidos atentados perpetrados contra Franco han tenido casi siempre un claro espíritu veraniego. Un grupo guerrillero ametralló el coche del general Franco cuando inauguraba en Ponferrada, el 28 julio de 1949, la central térmica de Compostillo. Once años después, 20 agosto de 1960, un grupo anarquista intentó asesinar a Franco cuando estaba de vacaciones en San Sebastián. Los explosivos para volar el coche de Franco fueron enterrados en la carretera de acceso al Palacio de Ayete, residencia de verano de Franco en el País Vasco, a la espera de ser explosionados al paso del Caudillo. Los detonadores los colocarían cuando Franco llegase de veraneo a Ayete. Las vacaciones del mandatario español empezaba tras la recepción del 18 de julio en los jardines de la Granja. De allí Franco iba a Galicia, al Pazo de Meirás, donde permanecía hasta que en agosto se trasladaba a San Sebastián. Un colaborador gallego de los anarquistas tenía la misión de avisar a los terroristas cuando Franco dejase el Pazo de Meirás camino del palacio de Ayete, momento en el que los anarquistas colocarían el detonador en espera de la llegada de su víctima.
En un primero momento sólo llegó a Ayete Carmen Polo. Franco se había ido a pescar en el Azor. El 20 de agosto, con la efectividad del detonador al límite, los anarquistas decidieron activar el explosivo en falso. Parece que la policía había detectado algo y advirtió al general Franco que no se acercara por San Sebastián. El caso es que al día siguiente de la inútil explosión, Franco desembarcó del Azor y atravesó la ciudad en coche descubierto, saludando sonriente a los donostiarras.
De Gaulle sufrió varios intentos de asesinato. En agosto de 1944, cuando celebraba la liberación de París por primera vez, fue tiroteado en pleno desfile. El 22 de agosto de 1962 la OAS intentó asesinarlo en el famoso atentado de Petit Clamart. Las catorce balas que impactaron en el Citröen de De Gaulle no causaron ningún herido.

Lugar de veraniego, lugar de muerte

El magnicidio más exitoso desde el punto de vista de los terroristas fue cometido por el IRA, por las víctimas que provocó, contra lord Mountbatten, el 27 de agosto de 1979. La policía irlandesa había advertido a lord Mountbatten del peligro que corría en el pueblo costero de Mullaghmore, condado de Sligo. Veraneaba allí desde siempre. El último virrey de India decidió salir a pescar en su lancha como acostumbraba hacer desde hacía 30 años. Navegaban con él ese día su hija mayor, Patricia, su yerno, lord Brabourne, los hijos gemelos de éstos, la madre de lord Brabourne y un grumete del pueblo de 15 años llamado Paul Maxwell. El IRA había logrado introducir la noche anterior una bomba de 23 kilos en el barco Shadow V en el que iban a navegar. Pasadas las once y media del mediodía se produjo el atentado. Los terroristas que vigilaban la embarcación desde un acantilado cercano hicieron detonar su bomba por control remoto, asesinando en el acto al nieto de Mountbatten, Nicholas, de 14 años, y al grumete Paul Maxwell e hiriendo gravemente al resto de los tripulantes. Lord Mountbatten aún vivía cuando unos pescadores lograron rescatarle. Cuando llegó a la costa ya estaba muerto. La misma suerte corrió al día siguiente en el hospital su consuegra, lady Doreen Knatcbull.
En julio de 1995 ETA intentó asesinar, sin llegar a cometer el atentado, al entonces Rey Juan Carlos I. La Audiencia Nacional condenó a los etarras a 109 años de prisión el 21 de julio de 1997 y reflejó en la sentencia que el ahora ex monarca estuvo en tres ocasiones en el punto de mira de Sertucha, el francotirador etarra, que no disparó porque no tenía forma de huir.
El verano parece ser la estación para el asesinato de grandes personalidades, para cometer un tiranicidio. Estamos en verano.
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