29 de enero de 2023

Los camisas doradas, integrantes del Partido Comunista Mexicano

Los camisas doradas, integrantes del Partido Comunista MexicanoInstituto Nacional de Antropología e Historia, México (INAH)

Hace 100 años en El Debate

8 de diciembre de 1922: en México se ha organizado un partido fascista

Este movimiento fue iniciado en la ciudad de Jalapa entre las regiones más socialistas, pues la región citada era el foco del bolchevismo en México

Desde Londres llegaban noticias de que en México había aproximadamente 10.000 personas de la ciudad se habían alistado en el nuevo movimiento fascista, y más de 40.000 personas del campo.
El Debate informaba de que este movimiento fue iniciado en la ciudad de Jalapa entre las regiones más socialistas, pues la región citada era el foco del bolchevismo en México. Como jefe del movimiento había sido nombrado el exdiputado veracruzano Rodolfo Cerdán. «El programa que desarrollará –según detallaba el periódico– será velar por el engrandecimiento de la patria, sobre la base del sagrado respeto a la propiedad, protegiendo, además, a todos aquellos que por su talento, constancia y laboriosidad se han abierto paso en cualquier orden de actividades». Por otro lado, también pretendía la reconstrucción del país y el fomento de sus «innumerables riquezas», haciendo que fuesen respetados «todos los credos religiosos y políticos».
A este nuevo movimiento ya se habían adherido muchas personas en Coatepec, Xicó y otras poblaciones y se estaban organizando grupos en Veracruz, Puebla, Guadalajara, Mérida y San Luis de Potosí. Antes de organizarse habían pedido a Italia reglamentos del fascismo para traducirse al castellano y ser estudiados por una Comisión para introducir las reformas y ayudar así la situación económica, política y cultural del país.
Sin embargo, dos años después de su fundación, el Partido Fascista Mexicano se disolvía y sus miembros formaban la Confederación de la Clase Media, un grupo contrarrevolucionario de corte católico y conservador contraria al cardenismo, donde apoyaron de manera activa y directa la rebelión de Saturnino Cedillo. Años más tarde algunos de sus militantes pasaron a formar parte de la Unión Nacional Sinarquista, una organización ultranacionalista con una base ideológica más sólida y propia, con principios de doctrina mejor definidos.
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