08 de febrero de 2023

Ilustración de Peter Dennis que representa a jinetes arqueros partos en la batalla de Carras

Ilustración de Peter Dennis que representa a jinetes arqueros partos en la batalla de Carras

El origen de la expresión 'craso error': la derrota en Carras y la pérdida de 30.000 soldados romanos

El terrible error que cometió un general romano en la batalla de Carras en el año 53 a. C. supuso un importante freno para la expansión del Imperio romano en Oriente

La expresión latina crassus errare (craso error) se utiliza para referirse a un error imperdonable o muy grave y, aunque era una expresión habitual y sin especial significado, el destino quiso que un general llamado Craso cometiese un error de tal calibre, provocando una de las derrotas más graves del Ejército romano.
En el siglo I a. C., el militar Marco Licinio Craso formó parte de la creación del primer triunvirato en el año 59 a. C. convirtiéndose en uno de los hombres más influyentes en la política de la Ciudad Eterna junto a Cneo Pompeyo y Julio César. Los tres hombres se pusieron de acuerdo para controlar la República que estaba atravesando una inestabilidad política. Sin embargo, a pesar de su coalición, la desconfianza reinaba en Roma. Por ello, en el año 55 a. C., queriendo igualar el prestigio militar de los otros dos y adquirir mayor poder e influencia, Marco Licinio Craso decidió invadir Partia (en el noroeste de la actual Irán) y marchó al mando de 42.000 soldados.
Por aquel entonces, Partia estaba sufriendo una guerra civil entre dos hermanos, Orodes II y Mitrídates III, que luchaban por el trono saliendo vencedor el primero. Solucionada la guerra interna, los partos concentraron sus fuerzas en hacer frente a la amenaza externa. El nuevo Rey parto decidió lanzar la ofensiva contra Armenia, aliada de Roma, para evitar un ataque por dos frentes. Mientras Orodes II avanzaba con la mayor parte de sus fuerzas sobre el reino aliado de Roma, su general Surenas se quedaría con un contingente más pequeño para desgastar a las tropas de Craso en Mesopotamia.

La batalla de Carras

El general romano contaba con 42.000 soldados, mientras que los partos solo disponían de 10.000 hombres. Surenas sabiendo que no podrían ganar la batalla cuerpo a cuerpo, decidió sacar provecho de sus 9.000 arqueros reforzados con 1.000 camellos que iban cargados de flechas. Sería el 9 de junio del año 53 a.C., cuando ambas tropas se encontraron cerca de la ciudad de Carras. Craso ordenó formar un inmenso cuadrado con doce cohortes en cada lado con su correspondiente apoyo de caballería e infantería ligera para evitar que sus tropas fuesen superadas por los flancos.
Por su parte, Surenas hizo avanzar a sus hombres en columna para ocultar su verdadero número a los romanos, y amagó una carga de sus catafractos (unidad de caballería pesada) para ver si los legionarios perdían la disciplina, pero estos mantuvieron firmes las líneas. El general parto supo reaccionar con rapidez y dio la señal para que sus arqueros comenzasen su letal descarga de flechas. La respuesta del ejército romano no fue la más acertada pues al intentar poner a la fuga a los arqueros enemigos con el avance de un grupo de jinetes, arqueros auxiliares y legionarios; estos quedaron rodeados y posteriormente asesinados.
La batalla continuó provocando más bajas para los romanos, hasta que Craso –persuadido por sus oficiales– ordenó la retirada, abandonando a miles de heridos y muertos. Al siguiente día, se intentó una negociación con el general parto, pero Craso y varios de sus oficiales fueron asesinados. Sus cabezas fueron obsequiadas al Rey Orodes II. En total se perdieron 30.000 soldados romanos (10.000 de ellos fueron hechos prisioneros y protagonizarían la leyenda de la legión perdida en China). Las equivocaciones del general romano a la hora de planificar la batalla de Carras quedaron en la mentalidad de la época como un ejemplo de crassus errare, de error imperdonable.
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