Calcografía de Giovanni Battista Cavalieri en Pontificum Romanorum efigies Roma de Estebn II
Picotazos de historia
El Papa que murió antes de ser coronado: la insólita historia de Esteban II
Murió antes de ser consagrado obispo de Roma, lo que en algunas listas papales no lo incluye como un pontífice
En la basílica de San Pedro del Vaticano hay una gran lápida de piedra en la que están grabados los nombres y las fechas de su muerte de aquellos papas que están allí enterrados. El listado empieza con el nombre del apóstol san Pedro y termina con Benedicto XVI, ya que Francisco está enterrado en Santa María la Mayor.
Por cierto, hasta que no es nombrado otro Pontífice que tome el mismo nombre, no se le pone numeral. Así, cuando aparezca otro Papa Francisco, el difunto Papa será Francisco I. Hasta entonces, hará compañía a Formoso, Fabián, Agatón, Conón, Sotero, Landón, etcétera. Pero volvamos a la lápida de piedra que dejamos en San Pedro del Vaticano.
La lápida, a poco que se fijen ustedes, presenta un detalle que inmediatamente llama la atención: todos los sucesores de Pedro llamados Esteban tienen dos numerales: uno a continuación del nombre y un segundo dentro de un paréntesis y en un grado más. Así, Esteban VI aparece como Esteban IV (V).
El pontificado más breve de la historia
Todo esto viene a consecuencia de un caso único —y todavía debatido— dentro de la historia del papado. La historia empezó así:
En el año 752 d. C. falleció el Papa Zacarías, muy conocido por haber respondido a la pregunta que le formuló Pipino el Breve, padre del futuro Carlomagno. La pregunta era: «¿El título de rey pertenece a quien ejerce el poder o a quien tiene sangre real?». Zacarías envió su respuesta a Pipino y selló el destino de la dinastía merovingia de Francia. El Santo Padre falleció el 15 de marzo de ese año.
Los cardenales se reunieron para elegir a su sucesor y, tras breve deliberación, estuvieron de acuerdo en nombrar a Esteban, cardenal presbítero de San Crisógono. Inmediatamente lo trasladaron al palacio Laterano, residencia de los Pontífices desde los tiempos de Constantino, quien se lo cedió al Papa san Silvestre I, donde tomó posesión de la cátedra.
Pero ocurrió que esa misma noche Esteban empezó a sentirse indispuesto. Amaneció con fiebre y, en los días siguientes, aumentaron las molestias. El día 25 amaneció algo mejor y estaba dando instrucciones a los miembros de su casa y familia cuando sufrió un ictus o derrame cerebral. El pobre Esteban quedó sin posibilidad de hablar ni comunicarse, y terminó falleciendo a la mañana siguiente.
Esteban solo había durado cuatro días como nuevo sucesor de Pedro: el pontificado más breve de la historia. Pero pronto hasta eso le sería negado. Esteban había sido elegido papa, pero no había sido consagrado obispo ni coronado como pontífice.
La muerte le impidió ser consagrado y coronado
El cardenal de San Crisógono era solo un cardenal presbítero: no había recibido las órdenes sagradas superiores, como era preceptivo. Este elemento era flexible: por regla general, el Papa electo era ordenado y consagrado para poder ser coronado, caso de no estarlo. Pero en este caso, no hubo tiempo. Entonces, ¿en qué situación se encontraba?
Como les dije antes, muchos frailes o legos, al ser elegidos, eran ordenados diáconos, presbíteros y obispos sobre la marcha antes de ser coronados Pontífices.
Desde que el Papa san Marcos, en el año 336, dispuso que la elección del papa quedara reservada al clero de Roma, todos los cardenales lo son de una parroquia de la ciudad, independientemente de su origen. El Papa entonces no era votado, sino elegido por aclamación, y las grandes familias que controlaban la ciudad debían dar su aprobación. Así fue hasta la abolición de este derecho en el Sínodo de Letrán de 769 d. C. Pero volvamos al asunto que nos interesa.
Esteban había sido cardenal presbítero, pero en su tiempo debían cumplirse dos criterios obligatorios para poder ocupar la cátedra de Pedro: primero, ser consagrado obispo. Como expliqué antes, esto no era un gran problema y se solucionaba sobre la marcha; pero la muerte le impidió ser consagrado y coronado.
Se decidió entonces que Esteban no había llegado a ser Papa, ya que los pontificados se cuentan desde el día de la coronación, y tal cosa no había sucedido.
Prácticamente desde el momento en que se tomó esta decisión surgieron voces discrepantes. Nos encanta discutir.
El Liber Pontificalis —colección de breves biografías de los Pontífices presentadas de manera cronológica desde san Pedro en adelante, iniciada a finales del siglo V o principios del VI— no recoge a Esteban como Papa.
Hubiera sido el segundo Esteban de la lista, ya que antes de él hubo un Esteban (254-257 d. C.), ahora Esteban I. Para complicar aún más las cosas, el sucesor del difunto Esteban, elegido pocos días después, tomó el nombre de Esteban.
En el siglo XII se suprimió la obligatoriedad de ser consagrado obispo. Básicamente se daba por hecho que todo cardenal era obispo, y solo ellos podían ser electores. De una manera u otra, el requisito desapareció, y se reconoció que, según este nuevo criterio, Esteban había sido Papa.
Así, tuvieron que modificarse los numerales de los diferentes Esteban para dejar hueco al desterrado que volvía al redil de los suyos.
De manera oficial y definitiva, el Anuario Pontificio y publicaciones anteriores, desde el siglo XVI, reconocen la figura del Papa Esteban II. Todo iba bien hasta que el Papa san Juan XXIII —el Papa de la sonrisa— llevó a cabo reformas que volvieron a excluir al pobre Esteban de la lista de Papas.
Desde entonces, la Iglesia ha decidido mantener una política ambivalente: no reconoce a Esteban como papa y no lo incluye en las listas oficiales; pero, solo por si acaso, mantiene un sistema de doble numeral, como muestra la lápida de San Pedro del Vaticano.
Y es que existen, al menos, dos casos más de Papas elegidos que no llegaron a ser consagrados: Adriano V (1276) y Urbano VII (1590).