El interior de Alcatraz desde un puesto de la guardia del tercer nivel
Aislamiento, disciplina y castigos: así era Alcatraz, la cárcel más temida de EE.UU. que Trump quiere revivir
El presidente estadounidense impulsa el regreso de la icónica cárcel en San Francisco para hacer de ella un nuevo bastión contra el crimen organizado y la inmigración irregular
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado su decisión de reabrir y ampliar la antigua prisión federal de Alcatraz, ubicada frente a la costa de San Francisco (California). Según justificó Trump en su red social Truth Social, esta medida es una respuesta contundente contra la violencia urbana y la reincidencia delictiva: «No permitiremos que los criminales sigan destruyendo nuestras comunidades con impunidad», expresó.
Conocida por ser una de las cárceles más peligrosas del mundo, Alcatraz cerraba sus puertas debido a sus altos coses de mantenimiento el 21 de marzo de 1963, tras casi tres décadas de funcionamiento. Por sus celdas pasaron célebres criminales como Al Capone, Robert Franklin Stroud, conocido como «el Hombre Pájaro de Alcatraz» o George «Metralla» Kelly.
En un principio fue pensada como una fortificación de defensa naval, pero en 1861 la prisión de Alcatraz se convirtió en residencia de delincuentes militares: albergó a indios hopi que se resistieron a asumir el gobierno americano, así como soldados estadounidenses que se unieron a la causa de independencia filipina durante la guerra de 1900.
Penitenciaría de Estados Unidos, Alcatraz
La «prisión de prisiones»
Ubicada en un pequeño islote rocoso en la costa de San Francisco, las autoridades consideraban que su aislamiento era garantía suficiente para frenar cualquier intento de fuga: era imposible llegar vivo a la costa —creían— sin morir debido a las fuertes corrientes y las bajas temperaturas de las aguas. Años más tarde se convertiría en la sucursal del Pacífico de la Prisión Militar de los Estados Unidos con un nuevo edificio que en 1933 fue adquirido por el Departamento de Justicia de Estados Unidos y desde 1934 hasta su cierre en 1963, Alcatraz sirvió como prisión federal para algunos de los convictos más peligrosos del sistema penitenciario estadounidense.
Ese mismo año, Alcatraz marcó su reputación como la «prisión de prisiones», como la denominó la Oficina Penitenciaria Federal. También fue «modelo de prueba» para el sistema de custodia de 1x3, es decir, un guardia asignado por cada tres reclusos que luego incorporarían otras prisiones federales.
Robert Franklin Stroud, conocido como el «pajarero de Alcatraz»
Con celdas de unos 3 metros por 1,5 metros, la prisión de Alcatraz tenía una capacidad de 336 presos: el número más alto registrado fue de 302 y el más bajo de 222. Durante los 29 años de funcionamiento hubo aproximadamente un total de 1.545 hombres encarcelados. La cárcel se presentó como la más inexpugnable del planeta, allí iban a parar aquellos criminales que el sistema federal no podía controlar, a los que se deseaba aislar del resto de la población carcelaria y de los que ya no se esperaba nada, salvo problemas.
Los guardias consideraban la cárcel como un espacio de disciplina extrema, más que de rehabilitación y reinserción social de los condenados. La peor de las reglas en vigor, según se recoge de las experiencias de los delincuentes, era la de guardar extremo silencio: los reclusos solo podían conversar durante los recreos de fin de semana. Y aquellos que rompían la regla del silencio o mostraban mala conducta eran enviados al llamado «Agujero», un espacio subterráneo en el que un castigado podía pasar semanas enteras.
Intentos de fuga
La brutalidad con la que eran tratados los presidiarios hizo que muchos de ellos prefiriesen la muerte antes de continuar encerrado. Se registraron 14 intentos de fuga, pero hubo dos intentos muy sonados.
Uno pasó a la historia como «la batalla de Alcatraz». Tuvo lugar entre los días 2 y 4 de mayo de 1946. Participaron seis reclusos que tomaron el control de la cárcel, primero se hicieron con el cuarto de armas, obtuvieron las llaves del patio principal tomando algunos guardias como rehenes y que más tarde utilizarían como escudos hasta lograr llegar al bote que los llevaría hacia la libertad.
Sin embargo, no lograron hacerse con la llave de la puerta principal quedando atrapados. Frustrado su intento de escape, los presos dispararon a los guardias. El orden se restableció con la ayuda de los marines estadounidenses que irrumpieron en el bloque de celdas. Dos guardias y tres presos murieron. Más de una docena de guardias resultaron heridos en el tiroteo.
Los responsables de la fuga de Alcatraz de 1962
El otro intento de fuga se produjo en 1962, justo un año antes del cierre de la prisión. Lo protagonizaron los reclusos Frank Morris y los hermanos Clarence y John Anglin que habían sido condenados por robar bancos. Tras seis meses de meticuloso trabajo consiguieron confeccionar cabezas hechas con papel maché para hacer creer a los guardias que continuaban en sus celdas mientras que escapaban de ellas. Los tres reos huyeron sin dejar rastros. Los guardias descubrieron que las aberturas de las rejillas en las paredes traseras de hormigón de sus celdas habían sido agrandadas usando cucharas robadas del comedor.
Con 50 impermeables construyeron una balsa enclenque y pusieron rumbo hacia la ciudad. No se supo más de ellos y fueron registrados en los informes como «presuntamente ahogados». En los años siguientes se informó de diversos avistamientos de los hombres fugados, pero sin pruebas fiables ni pistas, la Oficina Federal de Investigación cerró el caso en 1979.
Robert Kennedy, el fiscal general de los Estados Unidos, decidía cerrar las puertas de la prisión más famosa del mundo a causa del mal estado de las instalaciones y de su coste. En su informe final hizo constatar que la prisión de Alcatraz «cumplió con un importante propósito».
Ahora, 62 años después de su cierre, Donald Trump pretende recuperar el simbolismo de mano dura asociada a esta histórica prisión, haciendo de ella un nuevo bastión contra el crimen organizado y la inmigración irregular.