Ilustración de Louis Figuier de 1866, que representa cómo podría haber sido el asalto contra Hipatia
De símbolo de sabiduría a víctima política: así fue el asesinato de Hipatia de Alejandría
Hipatia tuvo en vida un gran reconocimiento por su oratoria y estudios científicos
Durante el mes de marzo del 415 d.C. (o del 416), Hipatia, una noble pagana de Alejandría fue brutalmente secuestrada, asesinada, desmembrada y quemada. Era una brillante filósofa y matemática, que supero a su padre Teón en muchos aspectos y participó activamente en la vida pública de la ciudad que fundó Alejandro Magno en la desembocadura del Nilo. «A causa de su extraordinaria dignidad y virtud, todos los hombres la admiraban sobremanera», afirma el historiador coetáneo Sócrates Escolástico, en su Historia Eclesiástica (Libro VI, Cap. 15). Entonces ¿Por qué la mataron?
Fue un asesinato político. La ciudad de Alejandría vivía en un momento de esplendor gracias al desarrollo intelectual que surgía del encuentro entre eruditos en la famosa biblioteca y el Museo como centros de poder cultural. En el 391 d.C., el emperador Teodosio I declaró el cristianismo religión oficial de Imperio romano y prohibió el culto a dioses paganos.
Lo que en principio supuso un alivio y alegría para los cristianos, provocó también un gran conflicto político y en muchas ciudades del imperio hubo violentos disturbios, como sucedió en las calles de Alejandría. En ese contexto de cambio, la figura de Hipatia fue vista como una enemiga a los cambios y la filósofa se convirtió en un objetivo para grupos radicales, como escribe Juan, el obispo de la localidad de Nikiu, una diócesis del Nilo.
Detalle de La Escuela de Atenas, de Raffaello Sanzio
Tanto las versiones que ofrece Sócrates como el obispo coinciden entre sí. A pesar de los dos siglos que los separa, muestran a una mujer brillante a nivel científico y con una oratoria asombrosa. Incluso intercambió correspondencia con su buen amigo Sinesio de Cirene, hombre importante que no hacía otra cosa que admirar a Hipatia, como refleja en sus cartas cuando le escribe que «la mayor pérdida de todas es la ausencia de tu espíritu divino. Había deseado que este permaneciera siempre conmigo, para de esta forma conquistar tanto los caprichos de la Fortuna como los fatales giros del Destino».
Pero los tiempos convulsos que vivía Alejandría hicieron que Hipatia cayera «víctima de las intrigas políticas que en aquella época prevalecían», según comenta Sócrates. El filósofo pagano y enemigo de los cristianos explica que el motivo de su persecución fueron las «frecuentes entrevistas con Orestes [el Prefecto de Alejandría], proclamando calumniosamente entre el populacho cristiano que fue ella quien impidió que Orestes se reconciliara con el obispo Cirilo».
Es decir, la culpaban de romper la armonía entre el gobernante terrenal y espiritual de Alejandría. Aunque esto no era del todo cierto, la disputa fue por el poder político, no espiritual.
Un trágico final
Parece ser que el culpable de su muerte fue Pedro el Magistrado, que incitó a una «fanática turba» para que buscaran a Hipatia y acabaran con su vida, ya que la veía como una posible contrincante política. En cuanto dieron con ella «la desnudaron completamente», narra Sócrates, y acto seguido le hicieron cortes por todo el cuerpo con unas conchas (o un filo cortante).
Por si fuera poco, «después de desmembrar su cuerpo, llevaron sus restos a un lugar llamado Cinarón, y allí los quemaron», en el antiguo templo pagano, aunque la ubicación de su muerte sigue siendo un misterio.
Con Hipatia terminó el periodo helenístico en Alejandría y «todo el mundo rodeó al patriarca Cirilo y le aclamaron como el nuevo Teófilo», termina diciendo el obispo Juan en su crónica. Este asesinato político no es más que uno de muchos ejemplos de violencia política que se han producido a lo largo de la historia.