Bert Trautmann
Picotazos de historia
De soldado nazi a héroe del fútbol inglés: la increíble historia de Bert Trautmann
Bert Trautmann jugaría 545 partidos con el Manchester City a lo largo de los quince años en que permaneció en el equipo
El 5 de mayo de 1956 se celebró la final de la Football Association Challenge Cup o FA Cup, la competición de fútbol más antigua del Reino Unido. El partido, que tuvo lugar en el antiguo campo de Wembley, enfrentó a los dos finalistas de la competición por la copa: el Manchester City y el Birmingham City, y congregó a más de cien mil personas que abarrotaron el estadio y sus alrededores. Más de cinco millones de espectadores se congregaron en torno a los primitivos aparatos de televisión que existían entonces. Se trataba de un partido de máxima expectación.
Como se esperaba, el enfrentamiento resultó muy reñido. En la primera parte empataron a uno y, durante la segunda, el Manchester marcó dos tantos más. Pero el verdadero héroe del partido fue el portero del Manchester, a quien todos conocían como Bert.
A diecisiete minutos de que se pitara el final del partido, durante una acción de peligro dentro del área de la portería del Manchester, el guardameta se lanzó a atrapar el balón antes de que el delantero del Birmingham, Peter Murphy, pudiera chutarlo tras un pase. Bert atrapó el balón, pero Murphy no pudo frenar la patada y su bota impactó contra el cuello del portero.
Bert quedó tendido en el suelo, inconsciente. Los asistentes del Manchester saltaron al terreno de juego para atender al desvanecido guardameta, mientras los árbitros detenían el partido. Pasaron los minutos y Bert recuperó el conocimiento. Estaba muy confuso. Apenas podía mantenerse en pie y era evidente que sufría un gran dolor.
El Manchester tenía un problema muy grave: no podía realizar más cambios. Si el guardameta no estaba en condiciones de seguir jugando, entonces continuarían con un jugador menos.
Roy Paul, capitán del Manchester, consideró que Bert no estaba en situación de continuar y propuso que el defensa Roy Little se pusiera los guantes y jugara de portero. Bert, apenas capaz de mantenerse en pie, porfió con su capitán para que le permitieran quedarse. Paul cedió y se reanudó el partido.
Durante esos últimos minutos, más los de descuento, Bert tuvo que actuar dos veces para detener el balón, que atravesó la línea de la defensa del Manchester. En una de las intervenciones, el portero chocó contra uno de los delanteros del Birmingham y quedó tendido sobre el césped, retorciéndose de dolor. Cuando el árbitro pitó el final del partido, todo el público, que abarrotaba el estadio de Wembley, se puso en pie y cantó «Es un muchacho excelente» en honor al valiente comportamiento del portero del Manchester.
Cuando subieron al palco de honor para recibir el trofeo y la felicitación de manos del príncipe Felipe de Edimburgo, este comentó a Bert que su cuerpo estaba desalineado con respecto a su cuello. Tres días después se confirmó la noticia: el portero del Manchester había jugado la última parte del partido con el cuello roto. Por unanimidad, Bert fue nombrado el mejor jugador de la competición.
Un rechazo inicial por su pasado
Pero, precisamente por este jugador, cuando fue fichado para jugar en el Manchester, se montó un escándalo mayúsculo. Bert venía de un modesto equipo provincial, de la aún más modesta población de St Helens. Pero Bert no era de la zona, ni siquiera del país. Y es que el nombre completo de Bert era Bernhard Carl Trautmann, y era suboficial del 1.º regimiento paracaidista de la 7.ª división aérea. Trautmann había ganado en combate las cruces de hierro de 1.ª y 2.ª clase, amén del broche de combate y las insignias de asalto y paracaidista. Era un endurecido veterano de la Luftwaffe.
Capturado, fue internado en el campo de prisioneros británico n.º 50, situado en las cercanías de la población de St Helens (región del Noroeste, condado de Merseyside). Fue durante los partidos que jugaban los prisioneros cuando el entrenador del equipo de fútbol local, que hizo algunas visitas como observador, se fijó en la calidad de Trautmann como portero. Con un poco de buena voluntad por parte de todo el mundo, se consiguió que se le permitiera jugar en el equipo local. Como el resultado fue excelente para todos, la excepción se transformó en costumbre.
En 1947 se le ofreció la repatriación, pero Bert —para los ingleses, Bernhard era difícil de pronunciar y habían decidido llamarle así— prefirió quedarse. A fin de cuentas, era el portero del equipo local y tenía novia.
Consciente de lo delicado de su situación —el fin de la guerra estaba muy reciente y las heridas muy frescas— rechazó ofertas de otros equipos, prefiriendo el discreto anonimato de St Helens. Pero su calidad como portero llamó la atención de todos los aficionados. Cada vez más gente iba a verle jugar a él, no a su equipo.
Trautmann acabó firmando un contrato con el Manchester City en 1949. Cuando la noticia del fichaje se hizo pública, se produjeron manifestaciones de protesta por la ciudad, al grito de «No queremos nazis» y «Fuera alemanes». Fue un escándalo, pero el equipo arropó al nuevo compañero.
Al final, Bert Trautmann jugaría 545 partidos con el Manchester City a lo largo de los quince años en que permaneció en el equipo. En el partido final, de homenaje por su trayectoria, los aficionados rompieron la portería para que nadie más pudiera ponerse entre sus palos. Bobby Charlton, el mítico capitán de la selección nacional, dijo de él que era uno de los mejores porteros que habían existido y de las mejores personas que había conocido. De ser un nazi al que no se le quería, pasó a ser un ídolo para decenas de miles de aficionados, que le aclamaron como deportista y como persona.
Bert Trautmann falleció en su casa de Valencia el 19 de julio de 2013, a los 89 años de edad.