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Restauración de una inscripción dañada: fragmento de un diploma militar de bronce de Cerdeña, emitido por el emperador Trajano a un marinero de un barco de guerra

Restauración de una inscripción dañada: fragmento de un diploma militar de bronce de Cerdeña, emitido por el emperador Trajano a un marinero de un barco de guerraMuseo Metropolitano de Arte

Así es 'Eneas', la nueva inteligencia artificial que podría revelar los secretos de la antigua Roma

Los expertos advierten que 'Eneas' es solo una herramienta de apoyo a las investigaciones de los historiadores, que deben trabajar con material muy dañado: «No creemos que la IA vaya a sustituir el trabajo de los historiadores, sino que puede amplificarlo»

Aunque Eneas aparece como un personaje secundario en la obra de Homero, eclipsado por Aquiles, paradigma del valor griego, o Héctor, el noble defensor troyano, siglos más tarde, la tradición literaria latina, en especial Virgilio, lo elevaría a la categoría de protagonista en una epopeya que lograría conectar dos hitos fundamentales del mundo antiguo: la caída de la ciudad de Troya y el nacimiento de Roma.

Su relevancia ahora vuelve a tomar fuerza gracias a una nueva herramienta de inteligencia artificial (IA), bautizada con el nombre del héroe troyano, que promete, a partir de «paralelismos textuales», ayudar a los historiadores a acelerar y revolucionar el proceso de interpretar y contextualizar las más de 1.500 nuevas inscripciones en latín que se descubren cada año, y con ello, avanzar en nuestra comprensión del pasado.

En otras ocasiones hemos visto cómo la inteligencia artificial ha logrado descifrar documentos que creíamos perdidos para siempre, como, por ejemplo, el papiro carbonizado por la erupción del Vesubio. Por ello, un equipo formado por científicos de varias universidades, con el apoyo de Google DeepMind, ha creado Eneas, un modelo de IA entrenado con un conjunto de datos epigráficos latinos (LED), que comprende más de 176.000 inscripciones latinas de todo el mundo romano antiguo.

Gracias a ello, esta IA no solo ayuda a interpretar y entender la longitud real de las inscripciones, restaurando lagunas en el texto, sino que también puede determinar su época y lugar probable de origen. «Los expertos se centran en una zona o época concretas y les cuesta ver las conexiones entre todas las inscripciones», advierte Thea Sommerschield, profesora de la Universidad de Nottingham (Reino Unido) y coautora del trabajo que publica la revista Nature. «Eneas es distinto porque usa IA generativa para dar contexto. Analiza enormes cantidades de textos y encuentra conexiones lingüísticas o históricas que, con herramientas tradicionales, se nos escaparían», explica.

Pero los expertos advierten que Eneas es solo una herramienta de apoyo a las investigaciones de los historiadores, que deben trabajar con material muy dañado. Las respuestas que ofrece sobre cuándo y dónde se escribieron los textos son solo una predicción y no una afirmación definitiva. «No creemos que la IA vaya a sustituir el trabajo de los historiadores, sino que puede amplificarlo. El futuro de la lectura de inscripciones pasa por la colaboración entre los sistemas de aprendizaje automático y los expertos que los interpretan», comenta Yannis Assael, coautor del trabajo y científico de Google DeepMind.

Así, en el 90 % de los casos, los paralelismos que ha sugerido esta IA han sido un buen punto de partida para sus investigaciones, según indica el estudio: «Las tareas de restauración y atribución geográfica arrojaron resultados superiores cuando los historiadores se emparejaron con 'Eneas', superando tanto a los humanos como a la inteligencia artificial por sí solos».

Eneas no es la primera herramienta que se desarrolla con este objetivo. Es más, es una versión mejorada de Ítaca, un proyecto también desarrollado por Google DeepMind que restaura y fecha inscripciones griegas antiguas. Por otro lado, según cita el artículo, existen iniciativas similares en muchas otras lenguas clásicas de varias regiones del mundo. En este sentido, los investigadores quieren «crear un círculo virtuoso: que los avances en IA para lenguas antiguas impulsen más digitalización y estandarización de datos antiguos», confiesa Assael.

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