Fundado en 1910
Nube de hongos sobre Nagasaki, Japón, tras el lanzamiento de la segunda bomba, 9 de agosto de 1945

Nube de hongos sobre Nagasaki, Japón, tras el lanzamiento de la segunda bomba, 9 de agosto de 1945©RADIALPRESS

Nagasaki, la segunda bomba que cambió la historia: ¿fue realmente necesaria?

El 9 de agosto, una segunda bomba, conocida como Fat Man, fue arrojada sobre Nagasaki, causando unas 40.000 muertes y más de 60.000 heridos

La Alemania nazi se rindió el 7 de mayo de 1945. En la Declaración de Potsdam, del 26 de julio de ese mismo año, el nuevo presidente de Estados Unidos, Harry S. Truman; el primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill, y el presidente de la República de China, Chiang Kai-shek (hoy Taiwán), establecieron las condiciones para la rendición del Imperio del Japón en la Segunda Guerra Mundial. En ese momento, la URSS no estaba en guerra con Japón. Si Japón no se rendía, se enfrentaría a su «pronta y total destrucción».

La Declaración de Potsdam se produjo tres meses antes del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima. Los términos provocaron un agrio debate dentro del Gobierno Imperial. El ministro de Asuntos Exteriores, Shigenori Tōgō, se reunió con el primer ministro, Kantarō Suzuki, y con el secretario del Gobierno, Hisatsune Sakomizu.

Los tres eran partidarios de la rendición. No obstante, Tōgō advertía que los términos eran demasiado vagos respecto a la forma que impondrían los vencedores al futuro gobierno japonés, especialmente sobre la continuidad de la monarquía, el desarme y el destino de los miembros del Gobierno, del Ejército y de la Armada, susceptibles de ser juzgados por crímenes de guerra.

El ministro de la Guerra, Korechika Anami; el general Yoshijirō Umezu y el almirante Sōemu Toyoda se opusieron a aceptar la propuesta de rendición. Consideraban que los términos eran «demasiado deshonrosos» y aconsejaron rechazar la oferta. Suzuki, Tōgō y el almirante Mitsumasa Yonai se inclinaban a favor de rendirse, pero coincidían en que era necesaria una aclaración sobre el futuro estatus del emperador. Se aceptó la sugerencia de Tōgō de no responder a los Aliados hasta obtener una contestación por parte de la URSS, en la esperanza de que los soviéticos pudieran mediar con los aliados occidentales y así evitar una rendición incondicional.

Entronización de Hirohito, 1926

Entronización de Hirohito, 1926

El ministro Tōgō se reunió con el emperador Hirohito para expresar sus temores sobre las intenciones de los Aliados y recomendar esperar la respuesta de Stalin. El emperador, el Gobierno y el Consejo de Guerra plantearon cuatro condiciones para aceptar la rendición: preservar el kokutai (el sistema imperial y la política nacional), que el Estado Mayor asumiera la responsabilidad del desarme y la desmovilización, evitar la ocupación del país y que el castigo de los crímenes de guerra recayera en manos del Gobierno japonés. No eran conscientes de su verdadera situación. El 28 de julio, el Gobierno japonés hizo oficial su rechazo a los términos de la rendición aliados.

Truman decidió entonces emplear el nuevo poder nuclear contra Japón para evitar una invasión terrestre, que el Estado Mayor estimaba que podría costar hasta un millón de bajas estadounidenses. El objetivo del uso de la bomba era forzar la rendición incondicional conforme a la Declaración de Potsdam.

El 6 de agosto se lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima. El 9 de agosto, una segunda bomba, conocida como Fat Man, fue arrojada sobre Nagasaki, causando unas 40.000 muertes y más de 60.000 heridos.

Seis días después de la explosión en Nagasaki, el 15 de agosto de 1945, Japón anunció su rendición incondicional, que se formalizó el 2 de septiembre con la firma del acta de capitulación.

El Ministro de Relaciones Exteriores Mamoru Shigemitsu firma el Acta de Rendición en nombre del Gobierno de Japón, finalizando formalmente la Segunda Guerra Mundial

El Ministro de Relaciones Exteriores Mamoru Shigemitsu firma el Acta de Rendición en nombre del Gobierno de Japón, finalizando formalmente la Segunda Guerra Mundial

Nagasaki no figuraba inicialmente entre los objetivos nucleares. En mayo, Washington había seleccionado Hiroshima, Kioto, Yokohama y el arsenal de Kokura. Estas ciudades se habían librado de ataques aéreos previos, lo que permitiría medir con mayor precisión los efectos de una única bomba.

Hiroshima fue descrita como «un importante depósito de armas y un puerto de embarque en el centro de un área urbana industrial. Es un buen objetivo en el radar y tiene el tamaño suficiente para que gran parte de la ciudad pueda ser exhaustivamente dañada. Existen colinas adyacentes que probablemente producirán el efecto de enfoque, lo que incrementará considerablemente el daño causado por la explosión. Debido a los ríos, no es un buen blanco incendiario».

Dieciséis horas después del ataque a Hiroshima, Truman anunció públicamente el uso de la bomba atómica: «Si no aceptan nuestros términos, pueden esperar una lluvia de destrucción desde el aire, algo nunca visto sobre esta tierra».

Menos de 72 horas después, el ministro de Exteriores soviético, Viacheslav Mólotov, informó a Tokio de que la URSS entraba en guerra con Japón. A las 00:02 horas del 9 de agosto (hora de Tokio), las fuerzas soviéticas lanzaron una ofensiva en Manchuria. Cuatro horas después, Tokio recibió la noticia de la declaración formal de guerra. El alto mando militar japonés, junto con Anami, preparó la imposición de la ley marcial, aunque ya todo estaba perdido.

Nagasaki no había sufrido bombardeos a gran escala antes del ataque nuclear, salvo por algunas bombas lanzadas el 1 de agosto. Fat Man fue lanzada a las 11:02 de la mañana del 9 de agosto.

El 'Bockscar' y su tripulación, que lanzaron una bomba atómica Fat Man sobre Nagasaki.

El 'Bockscar' y su tripulación, que lanzaron una bomba atómica Fat Man sobre Nagasaki.

El ataque a Hiroshima y la entrada de la URSS en la guerra evidenciaban la derrota total de Japón. ¿Era necesario lanzar una segunda bomba atómica?

La necesidad del ataque sobre Nagasaki sigue siendo objeto de debate histórico. La bomba de Hiroshima influyó decisivamente en la rendición japonesa. Algunos historiadores consideran que, tras ese ataque y la entrada en guerra de la URSS, Japón ya estaba dispuesto a rendirse. Desde esta perspectiva, la bomba de Nagasaki no era imprescindible.

Otros argumentan que fue clave para garantizar la rendición incondicional y evitar una invasión terrestre con altísimas bajas tanto entre los soldados estadounidenses como entre la población japonesa. Algunos analistas defienden que una segunda bomba, pero sobre un objetivo militar, habría sido suficiente para demostrar el poder militar de Estados Unidos sin provocar una masacre civil como la de Nagasaki. Y hay quienes sostienen que el ataque fue más bien un gesto político dirigido a un Stalin en plena expansión, una advertencia al bloque soviético en el naciente orden mundial.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas