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II Congreso Internacional: Poder en femenino: reinas, regentes, gobernadoras

II Congreso Internacional: Poder en femenino: reinas, regentes, gobernadoras

Congreso de Poder en femenino en el CEU: «El mejor rey de España fue una mujer y se llamaba Isabel la Católica»

Los días 18 y 19 de febrero el Centro CEU Ángel Herrera acogerán el II Congreso Internacional: Poder en femenino: reinas, regentes, gobernadoras

Arranca el II Congreso Internacional Poder Femenino, organizado por la Cátedra de la Casa de Austria del Instituto CEU de Estudios Históricos. El encuentro se celebra los días 18 y 19 de febrero y reúne a investigadores y especialistas que profundizarán en el protagonismo de las figuras femeninas en torno al emperador Carlos V.

Según ha indicado la directora del congreso, la profesora Consuelo Martínez-Sicluna y Sepúlveda, se abordará especialmente el papel de «las figuras femeninas que rodean al emperador Carlos, empezando por su mujer y luego por esas figuras, esas hermanas, que son estupendas regentes, reinas, en los diferentes reinos que se producen también en Francia, en Portugal, en Dinamarca y en otros lugares».

Este acto ha contado con la presencia del embajador de Hungría, Jorge de Habsburgo-Lorena: «Me gusta mucho que hablemos del poder femenino en la casa de Austria y no, como hoy en día, del poder feminista, porque hay una gran diferencia entre las dos cosas», ha subrayado el embajador. Por otro lado, destacó el «rol importantísimo» de dos mujeres: la emperatriz María Teresa, quien fue «una figura política absolutamente genial». Y la famosa emperatriz Sissi, quien tuvo un papel «importantísimo en el desarrollo del país».

Tras la intervención del embajador, Martínez-Sicluna tomó la palabra para ofrecer el contexto histórico necesario para comprender el origen y desarrollo del proyecto imperial con la conferencia inaugural titulada La Monarquía Hispánica: de la Reconquista al Imperio. Aunque reconoció que el recorrido podía resultar «pretencioso», defendió su utilidad para comprender que el proyecto imperial no nace con Carlos V, sino que hunde sus raíces en el diseño político de los Reyes Católicos.

La profesora subrayó que la construcción de la monarquía hispánica responde a «causas propias», vinculadas a la recuperación del territorio peninsular tras la invasión islámica. A su juicio, la Reconquista no fue solo una empresa militar, sino «la recuperación de una cultura y de un legado histórico», una acción que enlazaba tradición cristiana, herencia romana y legado visigodo.

En este sentido, insistió en que no puede entenderse la identidad política de la España medieval sin esa continuidad histórica. Las expresiones habituales en la documentación de la época —«recuperación», «restauración», «retorno»— reflejan, según explicó, la voluntad de enlazar con un pasado que no se quería abandonar. «Nosotros no nos embarcamos en unas cruzadas en el exterior», señaló, «porque la cruzada en realidad la estamos realizando dentro».

Martínez-Sicluna defendió que la Monarquía Hispánica no surge en el siglo XVI como un proyecto improvisado, ni es una creación personal de Carlos V. El emperador, según sostuvo, hereda y continúa una arquitectura política ya diseñada por Isabel la Católica, a quien definió como la verdadera artífice del proyecto nacional. «Siempre he dicho que el mejor rey de España era una mujer y se llamaba Isabel», afirmó, destacando su papel en la expansión ultrapeninsular de América bajo dos pilares fundamentales: el mestizaje y la evangelización.

La ponente abordó también el concepto de «monarquía compuesta», recordando que no fue una innovación de la Casa de Austria, sino un modelo ya asentado con los Reyes Católicos: una pluralidad de jurisdicciones e instituciones bajo una misma Corona. En su opinión, esta estructura no difería sustancialmente de otras monarquías europeas del momento, aunque España presentara características propias, especialmente por su proyección americana.

En relación con Carlos V, explicó que su llegada a España estuvo marcada por tensiones jurídicas y políticas, al proclamarse rey en vida de Juana. Figuras como el cardenal Cisneros o el doctor Galíndez de Carvajal desempeñaron un papel clave en la legitimación de su autoridad. Con el tiempo, el monarca, inicialmente ajeno al castellano y rodeado de consejeros extranjeros, terminó «castellanizándose» y asumiendo plenamente el legado hispánico, hasta el punto de elegir Yuste como lugar de retiro.

La conferencia se detuvo igualmente en los grandes desafíos internacionales del reinado: la ruptura religiosa tras Lutero, el enfrentamiento con Francisco I de Francia, la política de Enrique VIII y las complejas relaciones con el Papado, incluido el episodio del saco de Roma. Para Martínez-Sicluna, la prioridad constante de la dinastía fue la defensa de la fe católica en todos sus territorios, incluso a riesgo de perder dominios.

«Lo que el emperador quería era defender la fe católica dentro de esos diferentes dominios y llevar la fe y preservarla dentro de ese continente americano», asegura.

500 años de la Escuela de Salamanca

Finalmente, destacó la importancia de la Escuela de Salamanca y figuras como Francisco de Vitoria en la elaboración de un pensamiento jurídico que reconocía la dignidad personal de los indígenas en América y fundamentaba la acción política de la Monarquía.

Con este recorrido, la directora del congreso subrayó que el Imperio no fue una construcción coyuntural, sino la culminación de un proceso histórico de larga duración en el que las figuras femeninas —reinas, regentes y gobernadoras— desempeñaron un papel decisivo dentro de una tradición política que aspiraba a preservar la unidad, la fe y el legado histórico de España.

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