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Tratado de París de 1783The Legacy

Así se negoció el Tratado de París de 1783, el pacto que dio vida a EE.UU

Los británicos se negaron a posar en el retrato de la firma del Tratado de París, por lo que la obra está inacabada

Los ejércitos ganan las guerras, pero el papel y la pluma ratifican y garantizan lo que sucederá con los derrotados y los vencedores. Con esta premisa, los colonos norteamericanos vencieron a los ingleses en Yorktown en octubre de 1781, pero no consiguieron su independencia real hasta dos años después, cuando Benjamin Franklin, John Adams y John Jay firmaron junto al representante británico el Tratado de París, en el que los británicos reconocían a su antigua colonia como una nación soberana a la que se conocería como Estados Unidos de América.

Las negociaciones hasta el 3 de septiembre de 1783 supusieron una serie de batallas dialécticas que culminaron en una paz que no solo afectó a británicos y norteamericanos. Francia y España, que habían apoyado a los colonos, firmaron sus propios acuerdos. Pero antes de adentrarnos en los acuerdos, hay que remontarse a Yorktown, cuando las tropas del general Cornwallis se rindieron ante los ejércitos de George Washington, asistidos por los franceses de Rochambeau.

Fue la última batalla en suelo norteamericano de una guerra mucho mayor, transatlántica, que enfrentaba también en otros frentes, a ambos lados del Atlántico, a España y Francia contra los británicos. Yorktown abrió las puertas a una negociación entre las partes. La guerra continuó, quedaba la batalla más larga y difícil, la de la diplomacia. En abril de 1782, el primer ministro británico Lord Rockingham envió a un emisario a París para tantear una paz con los colonos, pero el premier murió de forma repentina. Fue su sucesor, el conde Shelburne, que designó al escocés Richard Oswald como representante de la Corona en las negociaciones.

Una derrota en el orgullo británico

Al otro lado de la mesa estaban tres figuras de peso en la construcción de la nueva nación. Benjamin Franklin hacía la función de embajador en París de las 13 colonias desde hace tiempo, con el fin de recabar el apoyo de varias potencias europeas. Junto a él estaban John Jay, delegado de las colonias en España, y más adelante se unió John Adams que estaba en Ámsterdam buscando apoyo financiero para la causa americana.

El último miembro de la delegación era Henry Laurens, que había sido liberado en 1781 de la Torre de Londres, donde permanecía encarcelado. Las conversaciones comenzaron en septiembre de 1782 sin contar con los franceses. Los delegados americanos dejaron claro desde el inicio que no habría acuerdo si no se reconocía de forma explícita la independencia en el texto. Al principio los británicos se negaron, pero tras varias conversaciones y viajes del emisario inglés a Londres, se concedió la soberanía.

Tres acuerdos paralelos: colonos, España y Francia

A partir de ese punto la negociación se centró en qué territorios permanecerían como colonias británicas y cuáles como parte de la nueva nación. La discusión llevó semanas, Franklin quería que Canadá se uniera, pero los británicos solo estaban dispuestos a ceder el vasto territorio que iba entre los montes Apalaches y el río Misisipi, es decir, más del doble del tamaño que ocupaban las 13 colonias.

Una vez aceptadas las fronteras, se añadieron cesiones como la libre navegación por el Misisipi o el derecho de pesca de los estadounidenses en Terranova y el San Lorenzo. Todo este proceso se hizo sin contar con la presencia y el consejo de los franceses, que querían una paz rápida y favorable, por lo que mostraron su descontento. Franklin consiguió apaciguar los ánimos afirmando que se trataba de un acuerdo preliminar, y las negociaciones continuarían algunos meses más.

Mapa comparado de Norteamérica antes y después del Tratado de París de 1783Biblioteca del Congreso

El 20 de enero de 1783, tanto España como Francia firmaron acuerdos paralelos con Inglaterra en Versalles. En el caso español, el conde de Floridablanca y el propio Carlos III, tenían el objetivo prioritario de recuperar Gibraltar, que durante cuatro años había resistido el asedio español. En el acuerdo de paz, Londres se negó a devolverla. En su lugar, España recuperó la Florida oriental y occidental, la isla de Menorca. Además, Reino Unido recuperó las Bahamas, que habían ocupado las tropas españolas durante la guerra. Por su parte, Francia obtuvo Tobago y algunos enclaves comerciales en Senegal.

Para los norteamericanos las negociaciones fueron un éxito. Tras meses de trabajo, el 30 de noviembre de 1782 ambas partes llegaron a un acuerdo preliminar que incluía 10 artículos en los que se establecían: la independencia, los límites territoriales, pagos de deudas y salida de las tropas británicas, entre otros. El Tratado definitivo lo firmaron ambas partes en septiembre de 1783. El retrato de la firma del Tratado de París está inacabado porque los negociadores británicos no aparecen pintados.

Más allá de la curiosidad, su ausencia muestra cómo se tomaron los británicos la pérdida de las colonias. Ya en enero de 1784, el Congreso, reunido en Annapolis (Maryland), se encargó de ratificar el acuerdo, días después de que las últimas tropas británicas zarparan de Nueva York.