Fundado en 1910

El Rey Alfonso XIII, la Familia Real en el Palacio Real de la Magdalena en agosto de 1927Palacio de la Magdalena

El Palacio de la Magdalena, el sueño inglés que convirtió a Santander en corte de verano de Alfonso XIII

Construido a comienzos del siglo XX para acoger a Alfonso XIII y su familia, el Palacio de la Magdalena transformó a Santander en corte de verano y símbolo de la Belle Époque española

El norte de España ha sido históricamente uno de los destinos veraniegos favoritos para nuestros reyes. La entrada de Santander en la lista de estos selectos destinos sólo fue posible gracias a la construcción del Palacio de la Magdalena.

Desde finales del siglo XVIII, el importante capital que recibió la ciudad proveniente del comercio con América permitió que se afrontaran importantes obras de embellecimiento en la capital montañesa. El Paseo Pereda y sus icónicos edificios fueron construidos gracias a los beneficios del comercio, pero la ciudad no tenía un edificio señorial que pudiera acoger a la familia real en sus días de descanso estival.

El Palacio de la Magdalena en Santander, Cantabria, durante su construcción inicialPalacio de la Magdalena

Fue ya, en los primeros años del siglo XX, cuando se dieron los primeros pasos para que se construyera el Real Palacio de la Magdalena en Santander. El 25 de enero de 1908 Emilio Alvear de la Pedraja, senador por la provincia de Santander, escribía a su amigo y conde de Santo Mauro, Mariano Fernández de Henestrosa y Ortiz de Mioño, diciéndole que: «Acha se me ha decirte, por si te parece oportuno decírselo al Rey, que aquel Ayuntamiento por unanimidad ha acordado cederle la Península de la Magdalena», como reza un documento del Archivo General de Palacio.

Gracias a este primer paso, se pudo poner en marcha el proyecto del Palacio y dotar a Santander de su ansiado Real Palacio. Los trabajos de construcción dieron comienzo en 1909 y culminaron en 1911, siendo sus trazos diseñados y sus obras dirigidas por los arquitectos montañeses Gonzalo Bringas y Javier González de Riancho.

En 1909 sólo hacía tres años que Alfonso XIII se había casado con su consorte británica, María Eugenia de Battenberg, que era nieta de la reina Victoria. Esta circunstancia, llevó a los arquitectos a querer darle un cierto aire inglés al palacio, para que: «Queriendo todavía los montañeses ser más agradables a los soberanos y pensando gustaría a S. M. la Reina recordar en su futura casa veraniega las habitaciones que viera en su país, se acordó construirlo en estilo inglés», se puede leer en el Archivo de Palacio.

Sin duda alguna, los suaves veranos cántabros, su clima lluvioso y sus verdes paisajes, recuerdan, en cierta medida, a las Islas Británicas. Asimismo, los continuos intercambios continuos entre británicos y montañeses pudieron haber ayudado a ver este estilo como propio, o natural, y no únicamente como unas trazas ajenas al gusto español.

Palacio de la MagdalenaPalacio de la Magdalena

Sea como fuere, aunque las obras se culminaron a finales de 1911, la residencia no pudo ser entregada a la Corona hasta 1912. En la construcción habían participado albañiles, carpinteros, cristaleros o electricistas, entre otros muchos profesionales. Provenientes de muy diferentes partes de España, tanto de Santander y Cantabria, como castellanos o madrileños, entre otros.

Por ejemplo, el taller del ebanista santanderino Alfredo de la Torre participó en los trabajos, parte de la madera fue proveída por la Compañía de Maderas, con sucursales en diferentes partes de España, como Pasajes, Huelva o Alicante, al tiempo que la casa barcelonesa Metzger suministró una escalera mecánica.

La inversión total necesaria para la construcción de la Magdalena ascendió a 1.318.325,19 pesetas, que cubrieron todas las partidas, incluyendo la construcción de las caballerizas, dónde no sólo vivían diferentes caballos, sino que allí también se guardaban varios automóviles y coches, otra de las grandes pasiones de Alfonso XIII.

Alfonso XIII en SantanderPalacio de la Magdalena

Hasta el advenimiento de la República, el 14 de abril de 1931, La Magdalena sirvió de refugio veraniego para la familia real, que pasó innumerables semanas y meses a lo largo de casi 16 años. Posteriormente a la República y la Guerra Civil, el inmueble se mantuvo en manos de los Borbones españoles, concretamente, en la de don Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII y padre del rey emérito don Juan Carlos. Que decidió vender el inmueble al Ayuntamiento de Santander en 1977 por la suma de 150 millones de pesetas y el Palacio se convirtió en un importante museo para la capital montañesa, complementando a la función universitaria que enarbola la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Con las regatas y el Palacio de la Magdalena, Santander y Alfonso XIII pusieron los cimientos para un cultural, arquitectónico y deportivo binomio que no ha sido todo lo puesto en valor que se merece.