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Detalle del retrato de Julio Cervera

Detalle del retrato de Julio CerveraReal Academia de la Historia

Julio Cervera, el ingeniero militar español que pudo adelantarse a Marconi en la invención de la radio

Las inquietudes intelectuales de este prolífico personaje, venido al mundo el 23 de enero de 1854 en Segorbe (Castellón), lo llevaron también a ser inventor, explorador africanista, escritor, diplomático, profesor, periodista y político

Tras completar sus estudios de primaria y secundaria en la localidad que lo vio nacer, nuestro protagonista comenzó en 1871 la carrera de Ciencias Físicas y Naturales en la Universidad de Valencia. Sin embargo, dos años más tarde abandonó estos estudios, ingresando a renglón seguido en la Academia de Caballería de Valladolid.

A finales de 1877 fue enviado extraoficialmente por las autoridades militares españolas para recabar información topográfica de Marruecos. Tiempo después retornaría a la península, siendo admitido en la Academia de Ingenieros Militares del Ejército en Guadalajara.

Etapa africana

Ante el inminente reparto de África entre las potencias europeas de la época, en 1884 Julio Cervera fue comisionado para una misión secreta que tenía por objetivo la exploración del interior de Marruecos. Su cometido era evaluar una eventual ocupación española del territorio rifeño y los posibles apoyos de las tribus indígenas.

Así, visitó las poblaciones de Tetuán, Tánger, Alcazarquivir, Fez, Rabat, Larache y Arcila. Pero la historia no terminó ahí; dos años más tarde participó en una arriesgada exploración a través del Sáhara Occidental, recorriendo unos 850 km entre los meses de mayo y agosto. Su destacada hazaña le valió el ascenso a comandante y el mando de un regimiento de zapadores-minadores con plaza en Barcelona. En esta ciudad representó al Cuerpo de Ingenieros en la Exposición Internacional de 1888.

Poco después pasaría a ser agregado en la legación española en Tánger, puesto que ocupó durante dos años. Sin embargo, su crítica de la política española en el norte de África llevó a que Cervera estuviese preso seis meses en el penal militar de Alicante.

Tras su reincorporación al servicio activo, participó en Primera Guerra del Rif (o Segunda Guerra de Melilla). Seguidamente se trasladó a vivir a las Islas Canarias como ayudante de campo del Gobernador Militar, colaborando en diversos proyectos de ingeniería civil. En esta época Julio Cervera acometió el diseño del alumbrado de Santa Cruz de Tenerife y el del tranvía eléctrico entre la citada ciudad y La Orotava.

Comunicaciones inalámbricas

Nuestro ingeniero militar fue destinado en 1898 a Puerto Rico, llegando a participar en la guerra hispano-estadounidense. Concluido el conflicto, fue comisionado por el Ejército para recabar información tecnológica en Alemania, Francia e Inglaterra. En este último país trabajó durante tres meses con el conocido ingeniero electrónico italiano Guglielmo Marconi.

Por tanto, Cervera conoció de primera mano los avances que se estaban produciendo en lo que en aquellos tiempos se conocía como telegrafía sin hilos, es decir, las actuales comunicaciones inalámbricas. Sus experiencias prácticas llevaron a que el militar español registrase cuatro patentes —una de ellas británica— relacionadas con la transmisión y recepción de ondas electromagnéticas. Cervera llegaría a elaborar un proyecto para aplicar su invento al guiado y la explosión a distancia de torpedos.

En 1901, Julio Cervera recibió el encargo de instalar la primera línea española de comunicaciones inalámbricas entre Ceuta y Tarifa, separadas 32 km. Un año después sería nombrado director técnico de la «Sociedad Anónima de Telegrafía y Telefonía sin Hilos», con el encargo de establecer una transmisión entre Jávea (Cabo de la Nao) e Ibiza (Cabo Pelado), distantes unos 100 km. Por tanto, probablemente en 1902 tuvo lugar la primera demostración a nivel mundial de transmisión inalámbrica de voz.

Sin embargo, en 1903 Cervera abandonó el proyecto sin que hayan llegado a conocerse los motivos. Las causas debieron ser complejas, puesto que el militar abandonó toda investigación relacionada con la denominada «telegrafía sin hilos».

Prolificidad intelectual

Hacia finales de 1903, año en el que causó baja en el Ejército, aunque reingresaría en 1905, Cervera fundó en Valencia una academia dedicada a la en aquellos tiempos novedosa formación técnica por correspondencia. Fue bautizada como «Internacional Institución Electrotécnica», nombre que con el tiempo pasaría a ser «Institución de Enseñanza Técnica».

Por otra parte, sus inquietudes intelectuales lo llevaron a registrar entre 1908 y 1914 cinco patentes en temas tan variados como métodos de enseñanza a través de la correspondencia y del gramófono, un aparato electroterapéutico destructor de patógenos bacterianos o envases para conservar frutas mediante gases y líquidos.

En la última etapa de su vida se dedicó a actividades políticas y llegaría a dirigir un periódico radicado en Valencia. También desarrolló, ya en 1916, un medicamento antidiabético que fue comercializado en algunas farmacias valencianas.

Julio Cervera falleció en Madrid el 24 de junio de 1927 en el más completo olvido.

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