Los jugadores argentinos celebran el triunfo ante Inglaterra con la pancarta "Las Malvinas son argentinas"

Los jugadores argentinos celebran el triunfo ante Inglaterra con la pancarta «Las Malvinas son argentinas»AFP

De las Malvinas al Mundial de fútbol: el histórico conflicto entre Argentina e Inglaterra

Argentina e Inglaterra se juegan el pase a la final este miércoles 15 de julio. Sin embargo, ambas naciones vivieron 74 días de tensión en 1982 por las islas Malvinas

El Mundial de fútbol vuelve a enfrentar a dos países que se vieron las caras en el campo de batalla. En esta ocasión, Argentina e Inglaterra se juegan el pase a la final este miércoles 15 de julio. Sin embargo, ambas naciones protagonizaron en 1982 una guerra de 74 días por las islas Malvinas, un archipiélago ubicado en el océano Atlántico Sur, a unos 480 kilómetros de la costa continental argentina y a más de 12.000 kilómetros del Reino Unido.

Parte de su valor estratégico radica en su posición próxima al cabo de Hornos y al paso de Drake, así como en su proyección hacia la Antártida y en los recursos pesqueros y energéticos de sus aguas. Argentina fundamenta parte de su reclamación de soberanía en la sucesión de los derechos que España ejerció sobre el archipiélago durante el período virreinal.

Tras la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1816, sus autoridades comenzaron a realizar actos de administración sobre las islas. En 1820, David Jewett izó allí la bandera de las Provincias Unidas y, durante los años siguientes, el Gobierno de Buenos Aires dictó normas y estableció estructuras jurídicas y administrativas con las que trató de consolidar el ejercicio de su soberanía.

En este sentido, el gobierno de la provincia de Buenos Aires creó en 1829 la Comandancia Política y Militar de las Malvinas y las islas adyacentes al cabo de Hornos y nombró a Luis Vernet comandante político y militar.

El Reino Unido, que mantenía una reclamación anterior sobre el archipiélago y había ocupado temporalmente Puerto Egmont en el siglo XVIII, volvió a tomar posesión de las islas el 3 de enero de 1833. Las fuerzas británicas desalojaron a la guarnición y a las autoridades argentinas, aunque parte de la población civil permaneció en el archipiélago.

Explotación de lobos marinos en la isla Beauchene hacia 1833

Explotación de lobos marinos en la isla Beauchene hacia 1833

Argentina sostiene que aquel acto constituyó una violación del derecho internacional de la época, pues, desde su punto de vista jurídico, el Reino Unido debía respetar la integridad territorial de un Estado con el cual mantenía relaciones pacíficas. El Reino Unido, por su parte, afirma que en 1833 reafirmó una soberanía anterior sobre las islas.

Desde entonces, los distintos gobiernos argentinos han reclamado sin éxito la soberanía sobre las Malvinas, que han permanecido bajo dominio británico, excepto durante el breve período de ocupación argentina en 1982.

A finales de 1981, la dictadura militar argentina era cada vez más impopular y los sindicatos peronistas agitaban las calles. La Junta Militar relevó al presidente, el general Roberto Eduardo Viola, y puso en su lugar al teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri.

Soldados ingleses en las Malvinas

Soldados ingleses en las Malvinas

El almirante Jorge Isaac Anaya fue uno de los principales impulsores de la recuperación de la soberanía argentina sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. La decisión, sin embargo, correspondió a la Junta Militar, integrada por Galtieri, Anaya y el brigadier general Basilio Lami Dozo.

La crisis se aceleró el 19 de marzo de 1982, cuando 41 trabajadores de la empresa del empresario Constantino Davidoff desembarcaron en Puerto Leith, en las Georgias del Sur, a bordo del Bahía Buen Suceso. Según distintas versiones, algunos de ellos izaron una bandera argentina, lo que provocó una protesta británica y agravó la tensión diplomática.

En las semanas siguientes, el Reino Unido comenzó a preparar el despliegue de sus fuerzas navales en el Atlántico Sur. Por su parte, las Fuerzas Armadas argentinas aceleraron la Operación Rosario, que comenzó en la noche del 1 al 2 de abril de 1982.

Las tropas argentinas ocuparon las Malvinas tras una breve operación militar. Aunque la resistencia británica fue limitada, se produjeron enfrentamientos y murió el capitán de corbeta argentino Pedro Giachino.

Para recuperar las islas, las Fuerzas Armadas británicas enviaron una fuerza naval encabezada por dos portaviones: el HMS Hermes y el HMS Invincible. El contingente contaba también con unidades de élite, como los gurjas y los paracaidistas. Estos últimos eran conocidos por sus boinas rojizas.

Según advirtió el historiador Luis E. Togores, Galtieri y su Estado Mayor pensaron que los británicos no responderían mediante el uso de la fuerza. Sin embargo, en una conversación telefónica, el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, advirtió al general argentino de la determinación de la primera ministra británica, Margaret Thatcher, y trató de disuadirlo de recurrir a una acción militar.

El conflicto concluyó el 14 de junio de 1982 con la rendición de las fuerzas argentinas desplegadas en las islas. El general argentino Mario Benjamín Menéndez firmó el documento de rendición ante el comandante británico Jeremy Moore. Un total de 649 militares argentinos, 255 militares británicos y tres civiles isleños fallecieron durante la guerra.

Cuarenta y cuatro años después del conflicto, la soberanía de las Malvinas sigue siendo objeto de disputa entre Argentina y el Reino Unido y continúa pendiente de una solución diplomática. Este miércoles, ambos países volverán a verse las caras en un terreno muy distinto: un campo de fútbol, donde la rivalidad se resolverá únicamente con el balón y con un puesto en la final en juego.

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