Desembarco de Alhucemas
Melilla rinde homenaje civil a los héroes del desembarco de Alhucemas, cien años después
Las historiadoras Isabel Migallón y Elena Fernández impulsan en Melilla un recorrido por las tumbas de los caídos en el desembarco de 1925, ante la ausencia de actos oficiales
El desembarco de Alhucemas, considerado por muchos historiadores como el antecedente directo del desembarco de Normandía, ha sido recuperado del olvido por la iniciativa de dos historiadoras melillenses, Isabel Migallón y Elena Fernández. A través de un recorrido homenaje en el Cementerio de la Purísima Concepción de Melilla, estas investigadoras han querido poner rostro y memoria a los protagonistas de aquella operación, cuando se cumple un siglo de la gesta militar española de 1925.
Sorprendidas por la falta de actos oficiales conmemorativos, Migallón y Fernández decidieron organizar un homenaje ciudadano para recordar a los casi 70 militares cuyos restos reposan en ese camposanto, considerado uno de los más históricos de España. La iniciativa ha desbordado las previsiones, con una afluencia de público que demuestra el interés que aún despierta aquel episodio de la guerra del Rif.
El desembarco de Alhucemas, como recuerda un libro editado por el Ministerio de Defensa con motivo del centenario, supuso un punto de inflexión en la historia militar contemporánea. Fue la primera operación anfibia que integró fuerzas terrestres, navales y aéreas, en una acción conjunta entre España y Francia. Su éxito táctico sirvió de inspiración, años después, para el célebre desembarco aliado en las playas de Normandía.
No obstante, el acto organizado en Melilla no se centra en los aspectos militares, sino en los hombres que protagonizaron aquella ofensiva. El objetivo de las organizadoras es rescatar las trayectorias individuales, muchas de ellas aún desconocidas, de quienes fueron enviados al frente desde diversos puntos de España. Para ello, han buceado en hemerotecas, libros de registro y archivos civiles y militares, logrando identificar nombres, ubicaciones de tumbas e incluso lazos familiares entre los caídos en diferentes campañas.
Uno de los casos que expondrán es el del capitán Gutiérrez Olózaga, cuya familia sufrió la pérdida de dos miembros en conflictos distintos: él mismo y su sobrino, fallecido en el desembarco de 1925. También se recordará al teniente Ángel Hernández Menor, considerado el primer muerto de la operación, cuyos restos fueron trasladados por su familia a Villena (Alicante), su ciudad natal.
Otro de los homenajeados será Miguel Rodríguez Bescansa, el primer militar que pisó tierra en Alhucemas y uno de los escasos bilaureados españoles. Aunque no está enterrado en Melilla, su nombre ocupa un lugar destacado en la memoria del desembarco. Asimismo, intentan esclarecer el paradero del oficial Benito Cardeñosa, cuya tumba aún no ha sido identificada entre Madrid y Badajoz.
Miguel Rodríguez Bescansa
El tributo también incluye a dos capellanes militares, cuya historia sobrecogedora será relatada por las historiadoras: uno murió en el frente y fue sustituido por otro que, apenas una semana después, corrió la misma suerte. Las lápidas de ambos reposan una junto a la otra, testigos mudos de la dureza de aquellas jornadas bélicas.
Elena Fernández subraya que cada rincón del cementerio esconde relatos dignos de ser rescatados: «Aquí hay miles de personas enterradas, cada una tiene su pequeña historia y su parcela que merece ser escuchada». Junto a Migallón, reivindican que el camposanto amplíe su nombre para reconocer también a los héroes que allí descansan, no solo como lugar de reposo, sino como espacio de memoria histórica.
El acto, realizado de forma desinteresada y sin apoyo institucional, nace como respuesta al silencio oficial en una fecha tan simbólica. Las historiadoras reconocen que la Comandancia General de Melilla tenía intención de organizar algo con motivo del centenario, pero finalmente no fue posible. «Aquí estamos nosotras para cerrar algún hueco o intentarlo», afirman con modestia, pero también con firmeza.
Las historiadoras Elena Fernández (i) e Isabel Migallón (d) posan para la Agencia EFE junto al Panteón de los Héroes del Cementerio de la Purísima Concepción de Melilla
Agradecidas por la entusiasta acogida, anuncian que repetirán la ruta homenaje en próximas ocasiones, para seguir honrando la memoria de quienes participaron en una de las operaciones más relevantes de la historia militar española y mundial. Un gesto que pretende evitar que la historia se disuelva en el olvido, y que devuelve el protagonismo a aquellos hombres —militares y civiles— que hace cien años marcaron un hito en la costa norteafricana.