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Gustavo Petro observa un cañón recuperado del galeón español San José

Gustavo Petro observa un cañón recuperado del galeón español San JoséEFE

Colombia avanza en la extracción de los restos del galeón San José e ignora a España

El Gobierno colombiano informó de la recuperación de cinco objetos y fragmentos procedentes del naufragio

El galeón San José era un buque de guerra de bandera española. El 8 de junio de 1708, cuando se dirigía a Cartagena de Indias con un cargamento de 11 millones de monedas de ocho escudos de oro y plata recogidos en Portobelo (Panamá), corsarios ingleses se cruzaron en su camino y, tras una intensa batalla, lo hundieron.

El 5 de diciembre de 2015 el entonces presidente Juan Manuel Santos anunció el hallazgo del pecio y su intención de extraer los restos sin contar con España.

España, por su parte, reclama la titularidad del pecio y se escuda en la legislación internacional que reconoce la inviolabilidad de los barcos de guerra hundidos y la titularidad del país cuya bandera ostentara.

Sin embargo, España, debilitada tras años de políticas internacionales erráticas que han erosionado su capacidad de diplomacia, influencia y presión, sobre todo en el ámbito hispanoamericano, no ha logrado impedir que las autoridades colombianas comiencen la explotación del galeón y extraigan piezas de incalculable valor arqueológico e histórico, pero también, lugar de reposo de los marinos que dieron su vida por España.

Los objetos y fragmentos extraídos del galeón español han sido puestos bajo un proceso de conservación destinado a su análisis por parte de arqueólogos, según confirmó este sábado Alhena Caicedo, directora del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), informa Efe.

«Tenemos que hacer estudios arqueométricos de cada uno de estos elementos para poder determinar algunas de las respuestas parciales a las preguntas de investigación que se han establecido desde la historia y desde la arqueología», explicó Caicedo al referirse a los próximos pasos en la exploración del pecio.

El Gobierno colombiano informó el miércoles pasado de la recuperación de cinco objetos y fragmentos procedentes del naufragio, en una operación llevada a cabo entre el 16 y el 18 de noviembre. Este rescate forma parte de los trabajos técnicos en curso sobre el emblemático navío.

Entre los elementos recolectados se encuentran tres macuquinas —antiguas monedas coloniales—, dos tazas de porcelana completas (una de boca octogonal y otra redonda), dos fragmentos de porcelana, un cañón de bronce, un trozo de cuerda asociado al mismo, así como varios fragmentos menores de metal y madera.

La directora del ICANH señaló que los resultados de los análisis permitirán evaluar si conviene extraer otros elementos adicionales del pecio. «Esperamos que proporcionen información sobre si es necesario sacar otro tipo de objetos también», indicó.

Uno de los principales interrogantes históricos que se intenta resolver gira en torno a la causa del hundimiento del galeón.

Según Caicedo, una de las hipótesis ha sido la posibilidad de una explosión derivada de un ataque de corsarios ingleses.

No obstante, la evidencia actual parece apuntar en otra dirección. «Saber si hay trazas de fuego nos puede ayudar a confirmar la hipótesis sobre la posible explosión, o si no.

Es decir, nosotros estamos mucho más cercanos a la hipótesis de que el galeón no explotó», subrayó.

Añadió que la ausencia de señales de fuego, sumada al hallazgo de vajillas intactas, refuerza esta teoría: «Esto nos lo está evidenciando el que no hay trazas de fuego; tenemos vajillas completas».

Además, la presencia de un fragmento de cuerda junto al cañón sugiere un estado de conservación propicio para encontrar restos orgánicos, como madera o incluso alimentos.

Tales hallazgos permitirían reconstruir aspectos fundamentales de la vida cotidiana a bordo. «Da mucha esperanza de encontrar restos de madera y comida con lo que se podría tener una mejor idea sobre cómo era la vida en aquella época y, sobre todo, cómo era la vida de mar a bordo del galeón», detalló.

Los elementos recuperados están siendo sometidos a tratamiento en el laboratorio de Patrimonio Cultural Sumergido del Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas (CIOH). Allí se conservan el cañón de cobre de 2,5 toneladas, las piezas de porcelana, la cuerda y otros restos metálicos y orgánicos. Las macuquinas, por su parte, fueron trasladadas al Museo Nacional de Colombia en Bogotá.

Con el fin de evitar daños por la salinidad, los objetos extraídos del fondo marino se mantienen sumergidos en recipientes con agua dulce, bajo condiciones estrictamente controladas de temperatura e iluminación, que se monitorean las 24 horas.

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