Desembarco de Alhucemas
El Congreso pide conmemorar el Desembarco de Alhucemas pese al rechazo de PSOE y Sumar
Esta considerado el primer desembarco anfibio moderno, precedente de Normandía, y fue dirigido por Primo de Rivera y Sanjurjo
La Comisión de Defensa del Congreso dio luz verde el pasado jueves a una proposición no de ley impulsada por Vox, con el respaldo del Partido Popular y de UPN, que solicita al Gobierno la organización de actos conmemorativos y de divulgación en honor al centenario del Desembarco de Alhucemas. Este hecho histórico, considerado el primer desembarco anfibio moderno, fue clave para frenar la insurrección rifeña durante la guerra del Rif, conflicto en el que España se enfrentó a la resistencia marroquí en el norte del Protectorado.
La operación, llevada a cabo en 1925, estuvo dirigida por el dictador Miguel Primo de Rivera y el general José Sanjurjo. Este último desempeñó años más tarde un papel destacado en el golpe militar de 1936 que provocó la Guerra Civil y abrió el camino a la dictadura franquista.
El PSOE, Sumar, ERC y Bildu han rechazado la iniciativa parlamentaria, que rinde tributo al desembarco como un punto de inflexión en una guerra marcada por la lucha irregular de los combatientes rifeños contra el dominio colonial español, legitimado por los acuerdos internacionales de la Conferencia de Algeciras. Uno de los momentos más críticos de aquel conflicto fue el Desastre de Annual, en el que más de 10.000 soldados españoles perdieron la vida frente a las fuerzas lideradas por Abd El Krim.
Ante aquella derrota, el Ejército español optó por una ofensiva definitiva. El Desembarco de Alhucemas supuso la culminación de esa estrategia militar y es citado como precedente de futuras operaciones anfibias modernas. Según Vox, «esta operación sería la primera de su tipo en la historia moderna, integrando fuerzas terrestres, navales y aéreas en una acción conjunta que sentaría un precedente para futuros desembarcos militares, como los que se produjeron, a una escala muy superior, en la Segunda Guerra Mundial».
En la proposición no de ley, Vox subraya la relevancia táctica del operativo, al que califica como «clave» para consolidar el control español sobre el protectorado. La formación liderada por Santiago Abascal destaca que «su éxito se debió a un planeamiento meticuloso, la colaboración con Francia y la aplicación de tácticas innovadoras en guerra anfibia y aérea». Añade además que «más allá de su impacto inmediato, estableció un precedente en la historia de las operaciones anfibias modernas».
La propuesta considera que el centenario de esta acción ofrece la oportunidad de homenajear a quienes participaron en la operación y de difundir su legado militar. Vox argumenta que es el momento adecuado para rendir tributo al «sacrificio y la valentía de los soldados, marinos y aviadores españoles», así como para reforzar la memoria histórica de un hito estratégico que, a su juicio, no ha recibido el reconocimiento debido.
En este contexto, la formación recuerda que el artículo 46 de la Constitución insta a los poderes públicos a velar por la conservación y promoción del patrimonio histórico español. Asimismo, cita las Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas, que establecen que «los Ejércitos de España son herederos y depositarios de una gloriosa tradición militar. El homenaje a los héroes que lo forjaron es un deber de gratitud y un motivo de estímulo para la continuación de su obra».
No obstante, la figura de los máximos responsables del desembarco proyecta una sombra sobre la operación. Tanto Primo de Rivera como Sanjurjo están estrechamente vinculados al autoritarismo y al golpe militar que puso fin a la II República. Esta circunstancia ha sido uno de los principales argumentos esgrimidos por los grupos que han votado en contra de la iniciativa, quienes consideran problemático enaltecer un episodio cuyo liderazgo militar se asocia con antecedentes dictatoriales.
La votación en la Comisión de Defensa pone de relieve las diferentes sensibilidades históricas en torno a la conmemoración de episodios militares del pasado colonial español, especialmente aquellos ligados a figuras que más adelante protagonizaron etapas autoritarias. Aun así, Vox insiste en que la sociedad debe conocer y valorar este capítulo como una muestra del «compromiso y la entrega de España en la defensa de sus intereses nacionales y de su soberanía». El debate sobre esta efeméride, por tanto, se enmarca en un contexto de tensiones políticas y de distintas interpretaciones sobre el legado militar y político del siglo XX.