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Panorámica de Tinduf en 1970

Panorámica de Tinduf en 1970

Tinduf: cómo nació la ciudad sahariana que Francia arrebató a Marruecos

Francia diseñó el mapa del Sáhara. Tinduf, cuyos habitantes siempre habían demostrado sometimiento al sultán de Marruecos, pasó a depender de Argelia a principios del siglo XX

El desierto del Sáhara fue, hasta finales del siglo XIX, una tierra común en la que pastoreaban los rebaños de los nómadas, buscando la poca vegetación anual, y servía de lugar de tránsito de las grandes caravanas que llevaban oro, marfil o esclavos desde el centro de África —donde se asentaban las grandes ciudades como Tombuctú— hasta las costas. Luego cargaban otros productos necesarios en sus poblaciones de origen y regresaban. Era un lugar peligroso en sí mismo. Grandes caravanas se perdieron en su navegación por las arenas, muriendo todos los componentes. La falta de una ley respetada favorecía el bandidaje.

A mediados del siglo XIX, empezó a ser objeto de curiosidad por los exploradores que, además de su interés por la geografía y la historia, trataban de acumular conocimientos para una posterior colonización del interior continental. Los franceses, que poseían Argelia, fueron extendiendo sus dominios donde antes no existía una autoridad equivalente, y son los que dividieron el desierto con fronteras políticas.

Antes de esa actuación trascendental para el cambio de la vida en el lugar, el desierto solo tenía alguna población estable en los oasis. Llegar a ellos, conocerlos y dar noticias sobre los mismos se convirtió en una aventura peligrosa, excitante. El de Tinduf fue uno de los más codiciados.

Tinduf en 1880

Tinduf en 1880

Cristóbal Benítez, el explorador español de Marruecos y el Sáhara, acompañó en 1879 al alemán Oskar Lenz en su viaje por las tierras ignoradas del interior de África, siguiendo el curso del Dráa, con objeto de alcanzar Tombuctú. Iba como traductor, pero acabó siendo el alma del viaje por la imposibilidad de Lenz de comunicarse en árabe. Un recorrido lleno de peligro que, afortunadamente, acabaron bien por la habilidad del español y los conocimientos del médico alemán.

En su afán de ser los primeros en muchas rutas escondidas, recorrieron el continente y salieron de África vivos por el puerto de San Luis, en Senegal.

Benítez diferenciaba entonces a la población de Marruecos de los tuareg del Sáhara, dedicados al pillaje, muy aficionados a las armas y con una indumentaria distinta. En el recorrido llegaron a una de las ciudades míticas del desierto: Tinduf. A mediados del siglo XIX, algunos líderes visionarios vieron que los oasis se podían aprovechar para algo más que descanso de caravanas.

Entendieron que, si fundaban poblaciones permanentes aprovechando la existencia de agua para cultivos, se podía ejercer una actividad comercial mucho más provechosa, mediando en el intercambio de bienes y proveyendo a los caravaneros de logística y ayuda.

Así aparecieron Smara, en lo que fue Sáhara español, o Tinduf, actualmente argelina. En 1852, el jeque Mrabet Uld Belamech, de la cabila de Tayacant, y su hermano, jefe de los Uad el Abd, aprovecharon las ruinas de un ksar para establecerse y aprovechar el tránsito de las caravanas que desde Iyil y Tombuctú se dirigían a la costa atlántica de Guelmin o Agadir. Se compraba y vendía sal, cobre, oro, dromedarios o esclavos. Era una nueva forma de poblar las arenas, el sitio de confluencia de cinco grandes rutas caravaneras.

Cristóbal Benítez, explorador español

Cristóbal Benítez, explorador español

Benítez fue el primero en describir la nueva ciudad, dibujada por Lenz en grabados que nos han llegado hasta nuestros días: «Tinduf está situada en una de las márgenes del cauce de un torrente que lleva su nombre; dicho cauce está plantado de huertas de palmeras, y en él siembran la cebada que para su alimentación necesitan los habitantes del mismo pueblo... Consta de unos cien vecinos; sus casas, de un solo piso, están construidas de barro extraído del cauce del torrente y de las piedras que en su alrededor abundan; sus techumbres son de hojas de palmeras, sostenidas por palos de las mimosas que dejo dichas; sus calles, aunque paralelas, están en forma de zigzag. Este es el primer punto en el que se encuentra agua potable desde que se abandona el Dráa, y en el que se reúnen grandes caravanas que van y vienen al Sudán, atravesando el Sáhara en toda su latitud; y, a su regreso, venden sus mercancías a comerciantes moros y judíos que van allí a buscarlas para llevarlas después a Marruecos y Mogador».

El español se daba cuenta de que estaba asistiendo a una nueva forma de vida y que los habitantes de este aduar eran más prósperos y llevaban una vida más fácil que los pastores que nomadeaban permanentemente. Conoció personalmente a los dos hermanos fundadores, que lo acogieron en su casa y le ofrecieron comida y alojamiento como correspondía a la tradición hospitalaria musulmana.

En 1885, cinco años más tarde, el francés Camille Douls llegó a Marruecos y a las costas de Río de Oro un año después. Convivió con los saharauis de Ma el Ainín. Aprendió el idioma y se internó en el interior con el deseo de cobrar experiencia para viajes posteriores. Lo describió: «No es más que una aldea; pero para los nómadas, que no poseen en sus territorios ni pueblos ni ciudades, este oasis toma proporciones de capital». Unas doscientas casas de adobe entre palmeras con una mezquita cuyo minarete se divisaba desde lejos.

Itinerario de Camille Douls en 1887

Itinerario de Camille Douls en 1887

Douls, cuyos escritos los conocemos porque entre sus pertenencias estaban los cuadernos que fueron enviados a Henri Duveyrier, el presidente de la Sociedad Geográfica Francesa.

Francia diseñó el mapa del Sáhara. Tinduf, cuyos habitantes siempre habían demostrado sometimiento al sultán de Marruecos, pasó a depender de Argelia a principios del siglo XX. A los españoles les arrebataron las salinas de Iyil. Francia siempre pensó que Argelia nunca iba a dejar de ser francesa. Ahora aloja los campamentos de los saharauis originarios, huidos de su tierra, establecidos simbólicamente en el sitio que Francia arrebató a Marruecos para integrarlo en Argelia.

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