Fundado en 1910
El Endurance atrapado en el hielo antártico durante la expedición de Ernest Shackleton

El Endurance atrapado en el hielo antártico durante la expedición de Ernest ShackletonGTRES

La gran proeza de Ernest Shackleton tras haber fracasado en la conquista de la Antártida

Ernest Shackleton no logró su objetivo de cruzar la Antártida después de que su buque, el Endurance, quedara atrapado en los hielos. Pero logró una triunfo mayor que aún hoy se sigue recordando por su épica

Cuando el 20 de mayo de 1916 tres hombres vestidos con harapos mugrientos, greñas y barbas que les llegaban por los hombros (más una masa mezclada de grasa y mugre que pelo), con la piel quemada, el rostro negro y dando tumbos por los embarcaderos de la estación ballenera Stromness, en la isla antártica de Georgia del Sur, los operarios noruegos y británicos creían estar viendo una aparición. Aquello era, simplemente, imposible.

¿De dónde habían salido aquellos individuos? ¿Cómo habían llegado hasta allí? Georgia del Sur era, por así decirlo, el último lugar habitado del planeta. Y en aquella isla, de 160 kilómetros de largo por 30 de ancho, solo aquella precaria estación ballenera estaba habitada.

El resto de la isla era un infierno de hielo, acantilados, montañas y precipicios donde las temperaturas bien podían llegar a 30 grados bajo cero.

Sin embargo, aquellos hombres eran reales. Allí estaban, delante de ellos. Los asombrados operarios llevaron a aquellos individuos, incapaces apenas de articular algunas palabras ininteligibles, ante el jefe de la estación, el noruego Thoralf Sorelle.

Tampoco él los reconoció, y eso que los había despedido 17 meses antes en aquel mismo lugar, el 5 de diciembre de 1914, cuando Ernest Shackleton junto con su tripulación de 27 hombres partieron a bordo del buque Endurance rumbo al Polo Sur con el objetivo de cruzar por tierra el continente antártico.

Y es que aquellos hombres eran nada más ni nada menos que el jefe de la expedición, sir Ernest Shackleton, el capitán del Endurance, Frank Worsley, y el segundo oficial Thomas Crean.

Ernest Shackleton

Ernest ShackletonWikipedia

Los tres llevaban días tratando de cubrir a pie los 15 kilómetros de distancia que separaban el lugar donde habían desembarcado unos días antes, al otro lado de la isla, en la bahía del Rey Haakon, en una playa de guijarros junto a un glaciar, de la estación ballenera.

En la bahía del Rey Haakon esperaban otros tres náufragos del Endurance. Todos ellos habían llegado a Georgia del Sur el 10 de mayo de 1916 tras una penosa travesía de 17 días desde la isla Elefante a bordo del Caird, una precaria embarcación de 6,7 metros de eslora, por el pasaje de Drake (mar de Hoces, para los hispanohablantes), uno de los mares más peligrosos del mundo.

Para llegar a la estación Stromness desde la bahía del Rey Haakon Shackleton, Worsley y Crean tuvieron que salvar escarpadas montañas de más de mil metros de altura cubiertas de hielo, descender peligrosos barrancos y atravesar imprevisibles glaciares prácticamente sin detenerse, pues la amenaza de la congelación, la muerte y la amputación les perseguía entre temperaturas que llegaron a registrar hasta de -20ºC.

Shackleton y sus hombres se hacen a la mar en el Caird en la isla Elefante

Shackleton y sus hombres se hacen a la mar en el Caird en la isla ElefanteWikipedia

Shackleton y su expedición fracasaron en su proyecto de conquista de la Antártida, pero lograron otra hazaña: ser los primeros en cruzar de una costa a otra la isla de Georgia del Sur.

No tenía muchas más alternativas, ciertamente. La precaria Caird se encontraba en un estado catastrófico tras la dura navegación por el pasaje de Drake y las condiciones del mar desaconsejaban volver a lanzarse a las aguas. Para poder llegar a la estación ballenera y pedir ayuda solo quedaba el camino por tierra. Una opción suicida que, sin embargo, Shackleton y sus compañeros cumplieron con éxito.

La ruta volverían a intentarla décadas más tarde Duncan Carse junto con un grupo de escaladores expertos en 1955. Con un buen equipo, buena planificación, comunicación y todo lo necesario para hacer la expedición sin riesgos, aquel intento de emular a Shackleton fue todo un infierno.

Carse nunca se explicó cómo logró Shackleton realizar aquel trayecto en 1916 sin ningún tipo de equipo, enfermos, tullidos, debilitados por meses de hambre y congelación y contando únicamente con un pequeño azadón para cortar hielo y una cuerda de 15 metros.

Shackleton lo había logrado. Había conseguido sobrevivir al naufragio del Endurance y regresar a la civilización. Pero aún quedaba por hacer lo más importante: rescatar al resto de la tripulación que había quedado varada en la isla Elefante desde el 24 de abril de 1916: 21 hombres que trataban de sobrevivir como fuera sin saber si Shackleton había logrado llegar a Georgia del Sur o si había naufragado en el pasaje de Drake.

Shackleton y sus 27 tripulantes habían abandonado el Endurance, atrapado en la banquisa, el 27 de octubre de 1915.

El timon del Endurance

Popa del Endurance tras ser localizado en el fondo del marFalklands Maritime Heritage Trust

Su día a día quedó recogido en los diarios que tanto Shackleton como el resto de su tripulación llevaron a lo largo del viaje.

En 1959, el periodista Alfred Lansing tendría acceso a todo ese material, además de al testimonio directo de varios supervivientes, para dar forma al libro Endurance. La prisión blanca (Península), donde recoge de forma detallada toda la expedición y considerado uno de los mejores relatos de exploración y supervivencia jamás escritos.

La epopeya del británico Ernest Shackleton y su tripulación formada por 27 hombres a bordo del Endurance con la misión de alcanzar el Polo Sur en 1914 es uno de los episodios más asombrosos de la historia de la exploración geográfica. Shackelton y sus hombres debían llegar al continente polar, desembarcar y cruzar por tierra la Antártida, un lugar donde no había llegado la humanidad. Sin embargo, el barco encalló en el hielo y la tripulación quedó a la deriva. Para sobrevivir, Shackleton recorrió 2.000 kilómetros para buscar ayuda y regresar a por sus hombres. No perdió a ninguno de ellos. Alfred Lansing investigó aquel episodio, accedió a los diarios de los protagonistas y a documentos inéditos para trazar, en este libro, una crónica detallada de la odisea del Endurance.

Cubierta de 'Endurance. La prisión blanca'Península

Atrapado entre los hielos, el barco había mostrado una admirable resistencia. Finalmente, la insoportable presión ejercida por los hielos árticos destrozaron el casco y el barco quedó convertido en un amasijo de madera, mástiles y velas que sobresalía como un esqueleto consumido en aquel desierto de hielo.

Acampados primero junto al barco y luego unos metros más allá (cuando la banquisa empezó a desestabilizase), la tripulación del Endurance estuvo meses a la deriva en el mar de Weddell sobre la placa de hielo de la banquisa. El Endurance se hundió definitivamente el 21 de noviembre de 1915.

La tripulación del Endurance, acampada y a la deriva sobre la banquisa del mar de Weddell

La tripulación del Endurance, acampada y a la deriva sobre la banquisa del mar de WeddellGTRES

Cuando los hielos empezaron a abrirse y apareció una oportunidad de navegación, Shackleton ordenó echar al agua los tres botes del Endurance (uno de ellos el Caird) y tratar de navegar. Eso ocurrió el 9 de abril de 1916.

Tras una navegación imposible, medio congelados, empapados, comiendo a base de reservas de carne de foca y de pingüino, alcanzaron la isla Elefante el 15 de abril de 1916 después de casi naufragar en los bajos de la isla cuando trataban de aproximarse a la costa.

Tras meses de sufrimientos en el hielo antártico, parecía que la tripulación del Endurance se había salvado. Pero nada más lejos de la realidad. La isla Elefante era un lugar inhóspito, barrido por gélidos vientos polares, totalmente deshabitado y lejos de todas las rutas de barcos balleneros.

Tenían abundancia de comida, pues era un lugar de cría de focas y pingüinos, además de agua que obtenían de los glaciares, pero no tenían ninguna posibilidad de rescate. Quedarse allí era una sentencia de muerte tras una lenta y dolorosa agonía.

Fue así como se decidió que Shackleton saldría en busca de ayuda junto con otros cinco hombres a bordo del Caird. Lograrían su objetivo de llegar a Georgia del Sur, pero la burocracia y las malas condiciones climáticas impedirían el rescate del grupo de la isla Elefante.

Shackleton lo intentó en varias ocasiones, siempre de manera infructuosa. Habrá que esperar al 25 de agosto de 1916 cuando zarpó en el Yelcho, un remolcador que el gobierno chileno había proporcionado para tratar de rescatar a los náufragos.

Shackleton llegaba a la isla Elefante el 30 de agosto de 1916 para rescatar al resto de los tripulantes del Endurance logrando la mayor proeza de todas: salvar la vida de todos y cada uno de los miembros de su tripulación.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas