Esta frase no aparece en ninguna fuente contemporánea, ni en cartas, memorias, testimonios de la corte ni en procesos revolucionarios, sino que aparece por primera vez en Confesiones, el sexto libro de la obra autobiográfica de Jean-Jacques Rousseau: «Finalmente recordé lo peor de una gran princesa a quien se le dijo que los campesinos no tenían pan, y que respondió: Que coman pastel». Esta obra fue escrita hacia 1765 cuando María Antonieta tenía 9 años y aún no había llegado a Francia. Además, Rousseau no asocia ningún nombre a esa «gran princesa». Durante la Revolución francesa se buscaban símbolos simples de la desconexión de la monarquía y esta frase encajaba a la perfección con la imagen que se quería construir de la reina. Este es un ejemplo clásico de propaganda política convertida en cita histórica.