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Retrato de Fernando el Católico. Obra de Bernardino Montañés y Pérez

Retrato de Fernando el Católico. Obra de Bernardino Montañés y PérezMuseo del Prado

Fernando el Católico quiso evitar que su nieto Carlos I heredara Castilla y Aragón

El Rey Católico moría el 23 de enero de 1516. Aunque su nieto Carlos I heredó las coronas de Castilla y Aragón, ésta última estuvo a punto de ser para un hijo del rey y Germana de Foix

Leemos a menudo que España tal y como la conocemos comienza con los Reyes Católicos, que unificaron los reinos de la Península y conquistaron Granada. Sin embargo, la intención de Fernando el Católico estaba lejos de esto: contrajo un segundo matrimonio para tener un heredero varón que heredara su reino.

Tras la muerte de Isabel de Castilla en 1504, el reino enfrentaba una crisis sucesoria. Los Reyes solo habían tenido un heredero varón, Juan, que murió poco después de casarse con Margarita de Austria. El testamento de la reina nombraba heredera a su hija Juana, si bien, dados sus problemas de salud mental, Castilla quedaría bajo la regencia de Fernando el Católico hasta la mayoría de edad de Carlos de Habsburgo, el hijo de Juana y Felipe el Hermoso.

Este príncipe de la casa de Habsburgo llegó a Castilla dispuesto a reclamar la corona de su esposa y su hijo, pero su ambición chocó con la de su suegro. Murió en 1506 tras beber agua fría, un extraño y oportuno colapso que no tardó en despertar sospechas: ya entonces hubo quien habló de un posible envenenamiento.

Mientras esperaba la mayoría de edad de Carlos, que estaba en Flandes bajo la tutela de su tía Margarita, viuda de Juan y hermana de Felipe el Hermoso, Fernando el Católico afrontaba su propio problema sucesorio: en Aragón, al contrario que en Castilla, una mujer no podía reinar, por lo que el rey se afanó en la búsqueda de un heredero varón. Tras largos años de alianza con Castilla, volvió los ojos al otro lado de los Pirineos, hacia el reino de Francia, y tomó como esposa a Germana de Foix, una joven sobrina del rey francés, que a sus 18 años era 36 años más joven que el rey Fernando.

Los esfuerzos del rey por tener un hijo dieron fruto, pero este fue breve: el hijo que tuvo con su joven esposa sobrevivió apenas unas horas. Se dijo que la muerte del rey pudo haberse debido a un exceso de cantárida, una mosca que se usaba como afrodisíaco, que habría tomado precisamente para asegurarse de engendrar un heredero.

Germana de Foix, Reina consorte de Aragón

Germana de Foix, Reina consorte de Aragón

El rey dejaba al morir varios hijos, legítimos e ilegítimos. De aquellos que tuvo con Isabel, habían muerto los dos mayores: Isabel, que se casó con el rey de Portugal, y Juan, el único varón. Quedaban Juana, la siguiente en orden de nacimiento; María, que se casó con el viudo de su hermana mayor, el rey portugués, y que solo sobreviviría un año a su padre; y la más joven, Catalina de Aragón, la primera de las seis esposas del infame Enrique VIII de Inglaterra.

El rey dejó en su testamento disposiciones para sus hijos ilegítimos: había tenido un hijo y una hija con sendas damas catalanas, al poco tiempo de casarse con Isabel. El primero, Alonso o Alfonso, fue arzobispo de Zaragoza y Valencia. Nació el mismo año que su media hermana Isabel, y fue nombrado regente de Aragón hasta la mayoría de edad del nieto del rey.

Su hija Juana (llamada igual que su medio hermana la reina) contrajo matrimonio con el condestable de Castilla. Una tercera hija, María Esperanza, había sido mantenida en secreto para protegerla a ella y a su madre, una dama vizcaína, de los celos de la reina Isabel, pero fue reconocida en el testamento del rey. Tomó los hábitos como monja agustina y llegó a abadesa. Tuvo una buena relación con su sobrino, Carlos I, que la envió al convento de las Huelgas Reales, en Burgos, para imponer orden en la comunidad.

No fue la única pariente con la que el joven Carlos I entabló amistad, si bien en términos muy diferentes. Fernando el Católico encargó a su nieto que cuidara de su viuda, la reina Germana de Foix. Cuando Carlos llegó a Castilla, tenía 17 años, y la viuda de su abuelo, 29. Se tomó muy en serio el encargo: Carlos y Germana tuvieron un amorío del que nació una hija, Isabel, nacida en Valencia. Aunque Carlos I tuvo, al igual que su abuelo Fernando, varios hijos ilegítimos, ninguno nació en vida de su esposa, Isabel de Portugal.

El testamento de Fernando, además de nombrar regente de Aragón a su hijo Alonso, designaba como regente de Castilla al cardenal Cisneros. Ambas coronas serían heredadas por Carlos I, y no volverían a recaer en reyes distintos.

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