La batalla de Zama. Ilustración de Cornelis Cort
Un enorme hueso hallado en Córdoba revela que España fue escenario de impresionantes batallas de elefantes
Este descubrimiento reabre el debate sobre la presencia de elefantes cartagineses en la Península Ibérica durante la Segunda Guerra Púnica
Un equipo de arqueólogos que trabaja en el yacimiento de la Colina de los Quemados, en Córdoba, cree haber hallado una de las pruebas físicas más sólidas del uso de elefantes en conflictos bélicos en la península ibérica durante la guerra entre Roma y Cartago.
Según un estudio publicado en la revista Journal of Archaeological Science: Reports, los investigadores indican haber encontrado un hueso de elefante que podría corresponder a uno de los elefantes de guerra utilizados por el ejército de Aníbal en la Península Ibérica durante la Segunda Guerra Púnica.
El descubrimiento se produjo en 2020, durante una excavación preventiva en el yacimiento de la antigua ciudad íbera de Corduba, un oppidum situado en una curva estratégica del río Guadalquivir.
Allí, bajo una capa de colapso arquitectónico, los investigadores, dirigidos por Rafael Martínez Sánchez, de la Universidad de Córdoba, encontraron un hueso carpiano cúbico, procedente de la pata delantera derecha de un elefante, con un tamaño aproximado de diez centímetros.
Los expertos han datado el resto entre finales del siglo IV y comienzos del III a. C., un periodo compatible con el inicio de la Segunda Guerra Púnica. Además, el fragmento óseo apareció en un estrato asociado a un episodio de destrucción violenta a finales de la Edad del Hierro.
En dicho estrato, los arqueólogos documentaron hasta doce proyectiles esféricos de piedra, vinculados a artillería antigua accionada por torsión, así como monedas y cerámica asociadas a actividad militar.
«Uno de los principales indicadores arqueológicos de la actividad militar en este período es la presencia de proyectiles de artillería, incluidos perdigones disparados desde litóbolos o petróbolos y proyectiles de perno disparados desde máquinas de torsión como el escorpión», explican los autores de la investigación.
En cuanto al paradero del resto del esqueleto, los arqueólogos sugieren que pudo haber sido arrasado por el tiempo o desmontado para reutilizar sus partes.
Posición anatómica del hueso en la pata derecha (antepié) de un elefante
Tras varios años de análisis comparativos con especímenes modernos de elefante y mamut, los investigadores creen, por las dimensiones del hueso, que podría tratarse de un elefante africano, posiblemente de la especie hoy extinta Loxodonta pharaoensis, utilizada habitualmente por Cartago, aunque la realidad sigue siendo incierta.
Diversos autores, como el historiador griego Polibio y el romano Tito Livio, recogen, aunque en un tono casi mítico, el episodio de Aníbal cruzando los Alpes con 37 elefantes para atacar Roma por sorpresa.
Si bien el resto de elefante descubierto en Córdoba no formó parte de este cruce alpino, los investigadores creen que sí pudo integrar el contingente de animales usado por los cartagineses para asegurar el control de Hispania antes y durante la campaña del general Aníbal.
Según Polibio, Cartago mantenía hasta 200 elefantes en la Península Ibérica antes de iniciar la ofensiva hacia el núcleo de Roma, y este hueso sería, por tanto, una de las escasas pruebas físicas de aquellos elefantes de guerra en Europa occidental.
«El carpo del elefante de la Colina de los Quemados, en Córdoba (España), puede constituir uno de los escasos ejemplos de evidencia directa del uso de estos animales durante la Antigüedad clásica, no solo en la Península Ibérica, sino también en Europa occidental», apuntan los expertos.