Batalla de La Coruña 1809. Obra de Henri Louis Dupray
Qué fue el Batallón Literario: los 1.200 estudiantes y profesores que se alzaron en armas contra Napoleón
Centenares de universitarios y profesores compostelanos decidieron alistarse para formar parte del movimiento que buscaba expulsar a los franceses y restaurar a Fernando VII en el trono
En plena Guerra de la Independencia, la Universidad de Santiago de Compostela llegó a formar su propio batallón para combatir a las tropas napoleónicas. «Por rescatar a Fernando y acabar con Bonaparte, unióse Minerva a Marte», rezaba la cinta que llevaban sus soldados.
El Batallón Literario, compuesto por cerca de 1.200 profesores y estudiantes, simbolizaba esa unión entre el saber y las armas. Minerva, diosa romana de la inteligencia, y Marte, dios de la guerra, representaban cómo la Universidad y el Ejército se habían unido en defensa de España frente a la ocupación francesa.
En 1807, a través del Tratado de Fontainebleau, Napoleón obtuvo el permiso de Carlos IV para atravesar España con más de 100.000 soldados con el objetivo de invadir Portugal. Sin embargo, a su paso por la península, fue ocupando progresivamente ciudades estratégicas, incluida Madrid, lo que desencadenó un profundo malestar en la población.
El levantamiento del 2 de mayo de 1808 en la capital actuó como detonante. La insurrección contra las tropas imperiales se extendió rápidamente por todo el país. En este contexto, centenares de universitarios y profesores compostelanos decidieron alistarse para formar parte del movimiento que buscaba expulsar a los franceses y restaurar a Fernando VII en el trono.
Así nació el Batallón Literario, una unidad singular en la historia española por su origen universitario, al frente de la cual se situó Juan Ignacio de Armada-Mondragón y Caamaño, IV marqués de Santa Cruz de Ribadulla.
Entre aquellos jóvenes se encontraba Felipe Constenla, estudiante de Derecho Romano. «Después de unas semanas intensivas de instrucción en armamento y evoluciones, el 18 de julio el Batallón Literario, incorporado al ejército gallego del general [Joaquín] Blake, sale de Santiago llevando al frente la bandera coronela», detalla el investigador José Manuel Pena García en la revista A Estrada. Miscelánea histórica e cultural.
El estandarte del Batallón Literario, conservado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Santiago
Ese estandarte, conservado hoy en la Facultad de Derecho de la Universidad de Santiago, resume el espíritu de la unidad. En él, aunque desgastado por el paso del tiempo, aún se distinguen dos escudos: uno con la Cruz de la Orden de Santiago, símbolo histórico de Galicia y presente en el emblema del Ejército español; y otro con las armas de la propia universidad. Sobre ellos figura la leyenda Auspice Deo: pro libertate regis («Con el favor de Dios: por la libertad del rey»), mientras que entre ambos se lee Palladis Legio («Legión de Palas»), en alusión a la diosa Minerva. El conjunto estaba rematado con la corona real.
El bautismo de fuego no tardó en llegar. «El primer destino del Batallón Literario es ocupar los altos del Manzanal como retaguardia para proteger la retirada de las tropas de Blake tras el desastre de la batalla de Medina de Rioseco, el 14 de julio de 1808, en la que, entre otros muchos, perdió la vida el conde de Maceda, don Baltasar Pardo de Figueroa», explica Pena García.
Gracias a esta maniobra, el general Blake logró reorganizar sus fuerzas. «Alentado por el éxito de Castaños en Bailén y la posterior retirada de las tropas francesas y del rey José Bonaparte de Madrid hacia el eje Vitoria-Burgos, inicia la contraofensiva por el norte intentando cortar la comunicación de las tropas napoleónicas con Francia por este lado de los Pirineos».
Así, hasta su disolución en 1810, participaron en combates y varias operaciones militares que consiguieron hacer retroceder a las tropas francesas. Algunos de los 200 supervivientes de este curioso batallón continuaron luchando en Galicia, haciendo incluso carrera militar y llegando a relevantes cargos.
Aquella unión de libros y armas, simbolizada en Minerva y Marte, convirtió al Batallón Literario en uno de los episodios más singulares de la Guerra de la Independencia: el momento en que las aulas se vaciaron para defender el país en el campo de batalla.