Postal histórica muestra a soldados de Moresnet Neutral

Postal histórica muestra a soldados de Moresnet Neutral

Picotazos de historia

La historia de Moresnet, el territorio neutral entre Bélgica y Prusia creado por una disputa minera

Al principio la frontera no estaba muy definida por falta de acuerdo entre las partes; con el tiempo se irá acotando con un sistema de amojonamiento. En la actualidad se conservan 56 de los 60 mojones que marcaban los límites

El 26 de junio de 1816 se firmó en la ciudad renana de Aquisgrán (en francés, Aix-la-Chapelle; en alemán, Aachen) el tratado que fijaba las fronteras entre el Reino Unido de los Países Bajos, el Reino de Prusia y el Gran Ducado de Luxemburgo. El tratado básicamente era parte del reparto territorial que se había organizado entre las naciones vencedoras de las guerras contra Napoleón tras el Congreso de Viena de 1815.

Antes de que empezaran las guerras de la Revolución y después las napoleónicas, en la provincia valona de Lieja, actualmente dentro de la parte este del actual Reino de Bélgica, se encontraba la ciudad de Montzen.

Esta ciudad era el equivalente a nuestras cabezas de partido (agrupación municipal) y dentro de esta agrupación municipal había dos pequeñas poblaciones llamadas Moresnet y Neu Moresnet. Los dos pequeños lugares estaban separados por una distancia de 1,6 kilómetros.

Postal del Territorio Neutral Moresnet/

Postal del Territorio Neutral Moresnet

Pues bien, cuando estaban discutiendo los delegados de los países los detalles de lo que serían las futuras fronteras, una noticia lo alteró todo: se acababa de descubrir un rico yacimiento de zinc y plomo entre los dos mencionados lugares. En concreto, junto a una aldea llamada Kelmis, junto al Altenberg.

La mina era de carbonato de zinc (calamina) e indicaba una rica producción futura, motivo por el que las tranquilas negociaciones se convirtieron en una lucha feroz por controlar los ricos recursos.

Agotados los argumentos por ambas partes, y convencidos de que jamás se pondrían de acuerdo, se propuso la creación de un territorio neutral entre ambos reinos. La idea fructificó y pergeñaron cómo sería el futuro territorio.

El artículo 17 del tratado de fronteras explica que la población de Moresnet, junto con su municipio o alfoz, pasará a los Países Bajos; por su parte, a Prusia le será entregada la población y municipio de Neu Moresnet. Entre ambos quedará un territorio en forma de triángulo cuya base tendrá un kilómetro y medio de extensión y su ángulo superior, unas decenas de metros. La extensión total de este territorio será de tres kilómetros y medio cuadrados.

En adelante se denominará a esta área Territorio Neutral de Moresnet y su existencia durará desde el año 1816 hasta 1919, ciento tres años. Al principio la frontera no estaba muy definida por falta de acuerdo entre las partes; con el tiempo se irá acotando con un sistema de amojonamiento. En la actualidad se conservan 56 de los 60 mojones que marcaban los límites.

Este nuevo territorio neutral gozaba de un estatus extraordinario. Se había creado una sociedad minera francesa para la explotación de los yacimientos; a partir de 1835 su nombre oficial será «Société des Mines et des Fonderies de la Vieille-Montagne (Altenberg en alemán)». La sociedad se regulará por la legislación francesa y estará bajo el gobierno conjunto de dos comisarios: uno prusiano y el otro neerlandés (a partir de 1830 pasaría a ser belga).

Antigua fábrica de montaña. Interior de los talleres Angleur. L'Illustration , 1843

Antigua fábrica de montaña. Interior de los talleres Angleur. L'Illustration , 1843

La compañía minera pronto se dio cuenta de que los empleados y trabajadores necesitaban vivir lo más cerca posible del puesto de trabajo, y de que si aprovechaban las ventajas de la situación especial del territorio en mejorar las condiciones de vida de las familias de los trabajadores redundaría en la producción.

Bajo esta perspectiva, los directivos, muchos de ellos luego nombrados alcaldes o burgomaestres, como se les llamaba en la zona, aplicaron los privilegios como exención de servir en la milicia de los reinos vecinos: no había servicio militar ni sustitutorio para los habitantes del Territorio Neutral. También estaban exentos de pagar los aranceles aduaneros que gravaban los productos agrícolas y alimentos y —¡maravilla de las maravillas!— podían destilar todas las bebidas alcohólicas que quisieran sin tener que pagar tasa impositiva alguna.

En definitiva, el nivel de vida de los trabajadores era mucho más alto. Tenían mejores sueldos. Recibían servicios gratuitos y revolucionarios como la asistencia médica para los trabajadores y sus familias, escuelas gratuitas, sistemas de financiación para la adquisición de vivienda organizados por la propia compañía, etc. Como resultado de estos beneficios, la población se disparó de unos 256 habitantes en 1816 a casi cinco mil en vísperas de la Primera Guerra Mundial.

Litografía de 1855 que representa la fundición de zinc de la empresa Vieille Montagne en Bray

Litografía de 1855 que representa la fundición de zinc de la empresa Vieille Montagne en BrayPicasa / Wikimedia Commons

El cogobierno del territorio neutral de Moresnet pasó del Reino de los Países Bajos al de Bélgica con la creación del nuevo país en 1830 y el reconocimiento de esta nueva nación por los Países Bajos, algo que les costó bastante, ya que no lo hicieron hasta 1839.

En 1907, el Territorio Neutral fue centro y testigo de otro curioso experimento, y es que un grupo de entusiastas de una lengua artificial llamada esperanto, creada en 1887 por el oftalmólogo Ludwik Lejzer Zamenhof, decidió que la situación política excepcional de Moresnet era una oportunidad para poner en marcha un Estado esperantista.

Se establecieron en el lugar algunos apasionados de este proyecto lingüístico. El ayuntamiento de Kelmis dejó hacer, incluso financió actos y congresos en donde los invitados se sorprendían por la cantidad y variedad de la producción de licores de la zona.

Como comprenderán, todo esto se fue a la porra en 1914. Las tropas alemanas ocuparon el territorio, que tampoco podía hacer nada para oponerse. Tras la guerra, los tratados de paz, genéricamente conocidos como Tratado de Versalles, otorgaron el Territorio Neutral al Reino de Bélgica como parte de la indemnización de guerra.

Esta es la curiosa historia de un pequeño territorio que durante ciento tres años vivió maravillosamente bien, en comparación con el resto de las sociedades europeas. Todo gracias al simple hecho de que quienes se lo disputaban solo se pusieron de acuerdo en que no lo tuviera ninguno de ellos.

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