Designación de Aimón como rey de Croacia el 18 de mayo de 1941
Dinastías y poder
Aimón de Saboya, el príncipe que fue proclamado rey de Croacia pero nunca pisó el país
Nieto de un rey de España y sobrino de un rey de Italia, fue proclamado monarca de un país que nunca gobernó y que jamás llegó a visitar
En 1941, cuando las victorias alemanas eclipsaban cualquier otra noticia en la Europa de la Segunda Guerra Mundial, un príncipe perteneciente a una de las grandes dinastías del continente, nieto de un rey de España y sobrino de un rey de Italia, fue proclamado monarca de un país que nunca gobernó y que jamás llegó a visitar: Aimón de Saboya-Aosta fue designado rey de Croacia con el nombre de Tomislav II, aunque no puso un pie en el territorio que, al menos sobre el papel, estaba llamado a gobernar.
Aimón pertenecía a una de las ramas más prestigiosas de la Casa de Saboya. Era hijo de Manuel Filiberto, II duque de Aosta, sobrino del rey Víctor Manuel III de Italia y nieto de Amadeo I, el monarca italiano que ocupó el trono de España entre 1870 y 1873. Su figura representaba la continuidad de una dinastía que, desde la unificación italiana llevada a cabo en el siglo XIX, había desempeñado un papel central en la política europea y mantenía estrechos vínculos con las principales casas reales del continente.
Aimón de Saboya-Aosta
Aimón se formó como oficial en la Marina italiana. Era deportista, alto, elegante y estaba considerado uno de los príncipes más atractivos de su generación. Incluso se rumoreó sobre un posible romance y compromiso con la infanta española Beatriz de Borbón, hija de Alfonso XIII, en el exilio desde 1931.
Pero Aimón conoció a la princesa Irene de Grecia y Dinamarca, hermana del futuro rey Pablo I de Grecia y tía carnal de la reina emérita doña Sofía. Aunque al principio las familias se opusieron a la relación, la pareja contrajo matrimonio el 1 de julio de 1939 en Florencia.
Italia, aunque continuaba siendo una monarquía, estaba gobernada por Mussolini, y las crecientes tensiones derivadas de la expansión territorial y del auge de los nacionalismos no parecían presagiar un futuro de paz para Europa.
Apenas dos meses después de la boda, Alemania invadió Polonia y dio comienzo la Segunda Guerra Mundial. En adelante, su destino iba a tomar otro rumbo.
Soldados italianos entrando en Yugoslavia
La invasión de Yugoslavia por las fuerzas del Eje en 1941 abrió un nuevo escenario en los Balcanes. Alemania e Italia impulsaron la creación del Estado Independiente de Croacia, gobernado por el movimiento ustacha de Ante Pavelic y sometido a la influencia política y militar de Berlín y Roma. Víctor Manuel III propuso que su sobrino Aimón aceptara la corona croata, recuperando simbólicamente el histórico nombre de Tomislav II, en referencia al primer rey medieval de Croacia.
Aimón de Saboya aceptó el título, pero nunca llegó a ejercer el poder. Consideraba que el nuevo Estado carecía de plena soberanía al encontrarse bajo ocupación extranjera y rechazó trasladarse a Zagreb. De este modo, Croacia fue oficialmente una monarquía entre 1941 y 1943, aunque sus reyes jamás residieron en el país ni llegaron a desempeñar funciones efectivas de gobierno: una Corona sin reino y un reinado exclusivamente nominal.
Tras la firma del armisticio italiano en septiembre de 1943 y la caída del régimen fascista, Aimón y su esposa Elena quedaron bajo estrecha vigilancia de las autoridades alemanas. Incluso fueron internados en Austria por orden de Mussolini, cuando este ya había formado la República Social Italiana de Saló. Por entonces, acababa de nacer su único hijo, Amadeo, que sería jefe de la casa ducal de Aosta hasta su muerte en 2021.
La liberación llegó con la derrota del III Reich en 1945. Pero el matrimonio había quedado profundamente dañado y, tras el referéndum de 1946 que anuló la monarquía en Italia, sus caminos se separaron.
Aimón emigró a Argentina y falleció en Buenos Aires en 1948. Oficialmente, la causa de su muerte fue un infarto de miocardio, aunque hubo rumores y especulaciones sobre otros motivos que nunca llegaron a confirmarse. Elena fijó su residencia en Suiza y permaneció muy unida a su hermano, el rey Pablo de Grecia, y a sus hermanas.
Con la derrota del Eje, el gobierno ustacha huyó de Croacia y el territorio fue ocupado por los partisanos comunistas dirigidos por Josip Broz Tito. Se borraba de un plumazo aquel efímero experimento dinástico concebido en plena guerra.
En noviembre de 1945 se proclamó la República Popular de Yugoslavia, integrada por Croacia, Serbia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia, Eslovenia y Montenegro. Durante los siguientes 45 años, Croacia permaneció como una de las repúblicas de Yugoslavia bajo un régimen comunista de partido único. En 1991, con la desintegración de Yugoslavia, Croacia proclamó su independencia.