Una de las estancias encontradas de la villa de Fuente Álamo en Puente Genil
Identifican en una villa romana de Córdoba la biblioteca más antigua de la península
Para resolver esta incógnita, los investigadores han utilizado una técnica conocida como gramática de formas. Esta metodología permite analizar cómo se combinan los distintos elementos arquitectónicos de una estancia
Una de las estancias de la villa romana de Fuente Álamo, en Puente Genil (Córdoba), que hasta ahora había sido identificada como un mitreo (un templo o santuario subterráneo), ha resultado ser un espacio dedicado a la lectura y la cultura escrita, según ha revelado un estudio publicado en Journal of Mediterranean Archaeology, revista británica de referencia en el ámbito de la arqueología.
Esta investigación llevada a cabo por la Universidad de Granada confirma que se trataba de una biblioteca, según los investigadores la más antigua documentada en la Península Ibérica y una de las mejor conservadas del Imperio romano, informa la institución académica.
El hallazgo ha sido posible por el empleo de una metodología innovadora que analiza la combinación de los elementos arquitectónicos del espacio. Los investigadores Antonio López García, Javier Martínez-Jiménez y Eduardo Cerrato Casado, forma parte del proyecto Exploratio Territorii Antiquae Ecclesiae Cordubensis, cuyo principal reto era superar la dificultad que supone identificar arqueológicamente espacios como las bibliotecas romanas, donde los libros y las estanterías de madera han desaparecido casi por completo.
Clave arquitectónica
Para resolver esta incógnita, los investigadores han utilizado una técnica conocida como shape grammar o gramática de formas. Esta metodología permite analizar cómo se combinan los distintos elementos arquitectónicos de una estancia.
En el caso de Fuente Álamo, la sala analizada presenta una distribución que encaja con el lenguaje constructivo de las bibliotecas romanas: un ábside, nichos rectangulares que pudieron albergar estanterías, otros nichos semicirculares, un podio y habitaciones auxiliares anexas que probablemente servían como espacios de trabajo o almacenamiento.
La combinación de estos rasgos ha sido clave para descartar la interpretación previa del espacio como un posible mitreo y confirmar su uso como un lugar destinado a la lectura, el estudio y la exhibición cultural.
Según los investigadores, este descubrimiento es especialmente relevante porque, a diferencia de otros casos, la arquitectura de Fuente Álamo conserva una combinación excepcional de indicios que permiten ir más allá de la mera hipótesis.
La biblioteca de Fuente Álamo se sitúa así no solo como la más antigua de la península ibérica, sino como la más occidental de todo el Imperio romano, sostienen.
Yacimiento de Fuente Álamo, en Puente Genil
Además, los investigadores la consideran la biblioteca privada mejor conservada del mundo romano conocido, dejando a un lado la Villa de los Papiros de Herculano, de la que se conserva el contenido (los papiros) pero no la estructura física que los albergaba.
Posible vínculo con un sarcófago
Los autores sugieren también un posible vínculo entre esta biblioteca y un sarcófago hallado en el siglo XIX en el cercano yacimiento de Villares del Carril. Esta pieza, conocida como sarcófago de la Declamatio y conservada en el Museo de Málaga, presenta escenas relacionadas con la lectura y la enseñanza.
La cronología y la iconografía de este sarcófago coinciden con las de la segunda fase de la villa de Fuente Álamo.
Una de las figuras representadas (un hombre barbado con un rollo y un códice) guarda semejanzas con un personaje de un mosaico de Fuente Álamo que estudios previos identificaban como el propietario de la villa.
Aunque esta relación no puede demostrarse de manera definitiva, abre la puerta a que el sarcófago pudiera representar al dueño de la biblioteca, ofreciendo un testimonio único de cómo las élites rurales de la Bética tardoantigua se vinculaban a la cultura escrita y la identidad intelectual, según los investigadores.