30 de enero de 2023

Gabriel Boric e Irina Karamanos

Gabriel Boric y su pareja, Irina Karamanos que asumirá como directora del Área Sociocultural de la RepúblicaInstagram

Chile, en ruta hacia la «pluriestupidez»

Hoy Chile está más dividido y entrampado que antes, en un conflicto de poderes y sin una salida clara a la crisis política y social que se avecina a toda velocidad

Un nuevo gobierno de extrema izquierda asumirá en Chile el 11 de marzo próximo. La moda de los jóvenes progres que están tomado el control, marcha de la mano con absurdos conceptos importados de regímenes fracasados.
Empecemos por la «plurinacionalidad»: concepto importado desde Bolivia e instaurado por Evo Morales, socio de los Castro, de Chávez y de Ortega. Chile nunca fue plurinacional, por el contrario, ha sido un país unitario con única bandera. La futura ministra del Interior, ya se refiere a las regiones sureñas de Chile como «wallmapu», término indigenista ajeno a cualquier denominación legal.
Plurilingual: concepto inaplicable pues en Chile no más del 3% de la población habla realmente otras lenguas, lo que no justifica transformar Chile en un país plurilingual, toda vez que los costos asociados a esos cambios son mucho mayores que los reales beneficios.

El inglés como segunda lengua

Chile es un país orientado al mundo en su comercio exterior y a su dependencia de grandes mercados. Por esta razón la mayoría de los chilenos preferiría tener al inglés como segunda lengua.
Pluricultural: Todos los países son pluriculturales. Este concepto suena a cacofonía. A todo lo anterior debemos agregar que el nuevo gobierno está de acuerdo, junto a la mayoría de los miembros de la Convención Constitucional, en otorgar territorios, poder legislativo y recursos financieros a varios grupos separatistas distribuidos en distintas partes de Chile.
Lo increíble es que estos nuevos mini estados, requerirían de Chile para sobrevivir, por lo que sus promotores quieren ser chilenos para algunas cosas que les conviene y ser independientes y autónomos para otras. Los efectos en la inversión extranjera, en la aplicación de la justicia, en seguridad interna, en el libre movimiento de personas y bienes, en materias de salubridad pública etcétera, etcétera, serán devastadores.
Chile está lamentablemente avanzando hacia un «Estado pluriestúpido». En Ginebra y Bristol se acogen y financian al amparo de Naciones Unidas, ONG´s y grupos de interés de supuestos «originarios» que viven allá cómodamente, mientras en la Araucanía chilena, el fuego, la muerte, el narcotráfico y las usurpaciones de predios públicos y privados son pan de cada día.

Los grandes culpables

Los grandes culpables de los terribles actos de violencia en el Chile actual son, la dos veces Presidenta de Chile Michelle Bachelet -hoy Alta Comisionada de la ONU- y Sebastián Piñera -también dos veces Presidente de Chile- quien aunque salió elegido con los votos de la derecha, todo su último mandato estuvo centrado en atender las sugerencias de Naciones Unidas y de proteger los derechos de los delincuentes, más que los de las víctimas.
Hoy Chile está en manos de una patota (pandilla) de jóvenes idealistas desvinculados de la realidad, y de lo que significa trabajar y producir. Son hijos de una generación cuyos padres no tuvieron las facilidades para estudiar, para acceder a la salud y para viajar por el mundo. Estos jóvenes que ahora gobernarán Chile, en muchos casos accedieron al programa Becas Chile, estudiaron en Europa y en Estados Unidos y hoy pretenden destruir en su propio país las bases de la libertad política y económica que presenciaron y admiraron en países desarrollados.
La Convención Constitucional en Chile, conformada por 155 personas, deberá presentar a los ciudadanos un proyecto de nueva Constitución, el qué para entrar en vigencia, deberá tener el respaldo de más del 50% de la población que concurra a las urnas. El panorama hoy se presenta como desfavorable para la opción apruebo, lo que llevaría a Chile a una situación similar a antes del plebiscito que aprobó generar una nueva Constitución.
En el intertanto, Chile y los chilenos, habrán perdido millonarios recursos en burocracia, debiendo desde un principio haber modificado la Constitución a través del Poder Legislativo, que daba amplias garantías de estabilidad. Hoy Chile está más dividido y entrampado que antes, en un conflicto de poderes y sin una salida clara a la crisis política y social que se avecina a toda velocidad.
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