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28 de febrero de 2024

Un miembro de la defensa territorial ucraniana lleva un fragmento de misil

Un miembro de la defensa territorial ucraniana lleva un fragmento de misilAFP

Guerra Rusia-Ucrania  Estados Unidos enviará más armas a Ucrania y desafía a Rusia, que amenaza con destruirlas

El Ejército ruso ataca objetivos cada vez más cerca de la frontera con países de la OTAN y que han aseverado que seguirán suministrando armamento a Kiev

Rusia ha elevado el tono contra los aliados que suministran armas a Ucrania y ha amenazado con atacar los envíos que contengan material militar. Así lo ha manifestado el viceprimer ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Ryabkov, que ha advertido a Estados Unidos de que «la entrega de armas que están orquestando desde una serie de países no sólo es un acto peligroso, sino que convierte a estos convoyes en objetivos legítimos». Ryabkov destacó, sobre todo, los sistemas de defensa aérea portátiles y los sistemas de misiles antitanques.
Horas después de esta advertencia, Estados Unidos ha anunciado la aprobación de una nueva ayuda militar para Ucrania de 200 millones de dólares. El secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, ha publicado en Twitter que este dinero será destinado a «armas y equipos adicionales para Ucrania». En total, Estados Unidos ha destinado más de 1.200 millones de dólares en asistencia a Kiev.
Este último paquete de ayudas se aprueba después de que ni Polonia ni el país norteamericano, finalmente, cedieran sus aviones a Ucrania. Zelenski ha pedido en reiteradas ocasiones que se imponga una zona de exclusión aérea sobre el país, planteamiento que la OTAN ha descartado, ya que podría provocar un enfrentamiento directo con Rusia. En su lugar, Washington propuso a Varsovia que este entregara a Ucrania sus aviones de combate MiG-29 y Su-25 –de la época soviética–y a cambio Polonia recibiría varios cazas estadounidenses F-16, pero la posibilidad de que este gesto fuese percibido como una declaración de guerra por parte de Moscú truncó el intercambio.

La ofensiva rusa se recrudece

Ucrania lleva ya más de dos semanas haciendo frente a las tropas rusas. A pesar de que los ucranianos parten con clara desventaja ante uno de los Ejércitos más poderosos del mundo, solo por detrás del de Estados Unidos, el país del este de Europa está demostrando una gran resistencia ante los ataques rusos.
A medida que la invasión se dilata en el tiempo, la situación es cada vez más precaria, sobre todo para los civiles, que sufren las consecuencias de la guerra. La capital ucraniana se ha visto prácticamente cercada por la inmensa columna de tanques de más de 60 kilómetros, que llevaba días en las inmediaciones de Kiev, y que finalmente ha conseguido rodear la ciudad.
Mariúpol es otro de los principales objetivos del Ejército ruso. Esta ciudad portuaria ha sido duramente castigada desde que se iniciara la invasión, el pasado 24 de febrero. Más de 1.200 personas habrían muerto en esta ciudad desde que empezó el asedio ruso hace nueve días, según confirmó el propio alcalde de Mariúpol, Vadym Boichenko, este miércoles, tras producirse uno de los ataques más cruentos contra la población civil.
Un hospital materno-infantil fue bombardeado durante la tarde del 9 de marzo. Como consecuencia del ataque, tres personas perdieron la vida y otras 17 resultaron heridas. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, señaló que este bombardeo es «una prueba de que se está produciendo un genocidio de ucranianos». Por su parte, Rusia justificó el ataque diciendo que el hospital de Mariúpol había sido tomado por «combatientes radicales de extrema derecha que lo usaban como base militar».
Los ataques ya no solo se limitan al sur, norte y este del país ucraniano. Rusia cada vez se acerca más a territorio de la OTAN. El viernes las fuerzas del Kremlin bombardearon Lutsk, a 87 kilómetros de la frontera con Polonia, donde han dejado inoperativo el aeródromo militar, según ha confirmado la agencia ucraniana Ukrinform. Ivano-Frankivsk, una ciudad situada a algo más de 150 km de Rumanía, también fue alcanzada por bombardeos rusos.

La vía diplomática sigue su curso

A pesar del recrudecimiento de la guerra, la vía diplomática continúa abierta. El canciller alemán, Olaf Scholz, y el presidente francés, Emmanuel Macron, mantuvieron el sábado una conversación con el presidente ruso, Vladimir Putin, a quien pidieron que levantará el asedio sobre Mariúpol e instaron a un «alto el fuego inmediato». Tanto Macron como Scholz hablaron previamente con Zelenski, que les pidió ayuda para liberar el alcalde de la ciudad de Melitópol, que según Kiev fue secuestrado el viernes por los soldados rusos.
El Kremlin, durante la llamada telefónica con los líderes europeos, ha acusado a Ucrania de «violaciones flagrantes» del derecho humanitario. Asimismo, Moscú informó que se habían mantenido «conversaciones entre representantes rusos y ucranianos en los últimos días en formato de vídeo». Información que ha sido confirmada por Mijailo Podolyak, asesor del presidente ucraniano.
Zelenski que se ha erigido como el símbolo de la resistencia de Ucrania ha declarado que «los rusos solo lograrán entrar en Kiev si nos destruyen a todos». El presidente ha afirmado que Rusia ha perdido «unos 12.000 militares» desde que empezará la invasión, mientras que Ucrania contabiliza 1.300 bajas. Rusia, por su parte, casi no ha ofrecido datos. En 17 días de ofensiva, el Ministerio de Defensa ruso solo se ha manifestado una vez, cifrando en 498 los soldados rusos que habrían perdido la vida en lo que Putin ha bautizado como «operación militar especial».
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