09 de agosto de 2022

Sistema MLRS UCRANIA

Sistema lanzamisiles ucraniano en acción en el DonbásAFP

106 días de guerra en Ucrania

El futuro de la guerra en Ucrania se decidirá en Severodonetsk

Ucrania tiene muy difícil conservar la ciudad, pero el coste que le está imponiendo a Rusia podría ser decisivo para una hipotética reconquista

A falta de armas, una buena ración de optimismo siempre ayuda.
El gobernador ucraniano de Luhansk, Serguei Haidai, aseguró que «en cuanto tengamos artillería de largo alcance seremos capaces de enfrentarnos a la artillería rusa y nuestras fuerzas especiales podrían reconquistar la ciudad en dos o tres días».
Estados Unidos anunció recientemente el envío de cuatros sistemas de lanzacohetes HIMARS con un alcance de 80 kilómetros, mientras que Reino Unido enviará sistemas MLRS, con un alcance incluso mayor.
El correcto uso de estos sistemas exige una preparación exhaustiva de las tripulaciones, y eso podría retrasar la entrada en combate de la nueva artillería de largo alcance.
Estados Unidos aseguró que entrenará a los soldados ucranianos, pero parece poco probable que reciban la formación necesaria con el tiempo suficiente como para evitar la caída de Severodonetsk en los próximos días.
La realidad en el campo de batalla, sin embargo, está muy lejos de los optimistas horizontes delineados por Haidai y pinta mal para Ucrania.
El terreno recuperado por las tropas ucranianas en los últimos días en la ciudad de Severodonetsk lo han perdido en las últimas 48 horas y Rusia ya controla casi todos los barrios de la ciudad.
La historia pareciera condenada a repetirse en esta guerra. Un puñado de soldados se ha refugiado en la planta siderúrgica Azot junto con 800 civiles, como si de un eco del asedio a la ciudad de Mariúpol y su siderurgia Azovstal se tratara.
El valor estratégico de esta plaza es motivo de discusión entre analistas y expertos militares. Para unos, su valor es meramente simbólico y no tiene sentido que Ucrania pierda en su defensa tropas que serán muy necesarias para futuras contraofensivas.
De esa opinión son los expertos del Institute for the Study of War (ISW) o del ministerio de Defensa británico.
Por el contrario, los órganos de propaganda del Kremlin se afanan en destacar la importancia de conquistar Severodonetsk.
Su control permitiría anunciar la conquista total del oblast de Luhansk y abriría las puertas al ejército ruso para que pueda seguir avanzando en el oblast de Donetsk y completar así la conquista del Donbás, el objetivo marcado por Putin.
A pesar de los reveses de los últimos días, Ucrania trata de mantener la moral alta entre sus filas con mensajes optimistas y promesas de futuras y espectaculares contraofensivas, condicionadas siempre a la llegada de nuevas armas desde Occidente.
En su alocución nocturna del miércoles, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski trató de añadir más presión a Occidente sobre los envíos de armas y aseguró que «la batalla por Severodonetsk es probablemente una de las más difíciles de esta guerra y, en particular, allí se decide el destino de Donbás».
Al poner la lupa sobre el mapa de los últimos desarrollos en el campo de batalla, se aprecia, en cambio, una actitud resignada de las tropas ucranianas.
Rusia controla calle a calle la casi totalidad de la ciudad y su aeropuerto, y las tropas ucranianas parece que tienen como único objetivo, una vez han perdido el control de la ciudad, causar el mayor número de bajas posible a las tropas rusas y ralentizar su avance.
Al mismo tiempo, Rusia sigue impulsando sus avances desde Popasna hacia el norte y desde Izyum y Lyman hacia el sur.
Si bien en este último frente, las tropas rusas no han logrado avances significativos, desde Popasna, Rusia está logrando avanzar hacia el objetivo de embolsar las tropas ucranianas que participan en la defensa de Severodonetsk.
Con o sin armas de largo alcance, la caída de Severodonetsk en poder ruso parece fuera de duda. La cuestión es qué sucederá después.
Dos son las posibles opciones: Rusia logra un nuevo impulso y sigue avanzando a lo largo del oblast de Donetsk. O, según opción, Rusia agota su capacidad ofensiva por las dificultades para avanzar en Luhansk y deja la puerta abierta a contraofensivas ucranianas.
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