08 de diciembre de 2022

Aleksandr Lukashenko, gobernante de Bielorruisa

Aleksandr Lukashenko, dictador de Bielorruisa, ataviado a la manera soviéticaesp.belta.by/

185 días de guerra en Ucrania

Bielorrusia dota a sus aviones de combate de capacidad nuclear y amenaza a Europa

El dictador bielorruso, Alexander Lukashenko, esgrimió su alianza con Putin para volver a amenazar a Occidente con un ataque nuclear

El presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, ha cumplido su amenaza de dejar atrás su estatus de país no nuclearizado y ha anunciado que sus aviones de combate Sukhói SU-25 de época soviética ya tienen capacidad para realizar ataques nucleares.
El país dejó atrás su compromiso con el Acuerdo de no proliferación de armas nucleares y el pasado mes de junio anunció que Rusia proporcionaría a Bielorrusia misiles capaces de cargar ojivas nucleares.
A los pocos días de iniciar la invasión rusa a Ucrania el 24 de febrero, Lukashenko anunció que reformaría su Constitución para permitir el despliegue de armamento nuclear ruso en su territorio.
El problema principal: los anticuados aviones de combate bielorrusos no tenían capacidad para realizar ataques con esos misiles.
Este viernes, el dictador bielorruso anunció que los aviones de su fuerza aérea ya habían sido adaptados para poder albergar armas nucleares y dar «una respuesta inmediata» a una acción contra su país por parte de Occidente.
El presidente, que ya habla abiertamente de una «Unión Estatal» con Rusia que convertiría a Bielorrusia en parte de una potencia «con armas nucleares», presumió de las nuevas capacidades de sus vetustas aeronaves de guerra.
«Deben comprender que ningún helicóptero, ningún avión, los va a salvar si se agrava la situación. Putin y yo acordamos en una ocasión en San Petersburgo adaptar los aviones Sukhói bielorrusos para que pudieran transportar armas nucleares. ¿Acaso pensaban que sólo hablábamos? ¡Ya está todo listo!», amenazó el Lukashenko.
En una conversación con periodistas, recogida por la agencia estatal Belta, Lukashenko negó que sus palabras fueran una amenaza, aunque acto seguido volvió a contradecirse: «Si comienzan a crear problemas o algo peor a Bielorrusia, la respuesta será instantánea».
Al mismo tiempo, reconoció que no existen amenazas contra Bielorrusia en este momento y, en concreto, se refirió a las fronteras con Polonia.
Sin embargo, atribuyó esa falta de amenazas al miedo que, según él, existe en el ejército polaco a una respuesta militar bielorrusa en caso de ataque.
«No todos están locos en Polonia. Aunque el presidente Duda ha perdido la cabeza, los militares no son tontos y entienden cuál puede ser la respuesta», afirmó.
Lukashenko aseguró que son los militares polacos los que evitan un ataque de Polonia frente a la hostilidad del presidente Duda, deseoso, siempre según el argumento de Lukashenko, de aumentar la tensión.
Los militares, argumentó, «saben lo que supone agravar las relaciones con una Unión Estatal con armas nucleares», insistió en referencia a la alianza de Bielorrusa con la Federación Rusa que, en la práctica, ha supuesto que Bielorrusa se convierta un Estado títere del Kremlin sin capacidad de ejercer su soberanía.
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