08 de diciembre de 2022

Civiles Ucrania

Civiles ucranianos se entrenan para formar parte de la resistenciaAFP

190 días de guerra en Ucrania

Un ejército de civiles de la resistencia ucraniana se convierte en el ariete contra Rusia en Jersón

Vigilan los movimientos de los rusos, localizan sus vehículos y comparten la información con el ejército ucraniano.
Junto a las fuerzas regulares, la resistencia ucraniana está dispuesta a aportar todo lo posible en la contraofensiva de Jersón, en el sur de Ucrania.
Durante 25 minutos, un dron de fabricación china sobrevuela el estuario del río Dniéper, con su cámara de alta definición focalizada en la orilla ocupada por los rusos.
Agazapados, Oleksii y Mikola –dos nombres ficticios, para proteger su identidad– observan las imágenes en la pantalla del aparato de mando. Su misión es peligrosa, y es que el estuario, de 10 kilómetros de longitud, está al alcance de la artillería rusa.
Contraofensiva Jersón

Cambio de las líneas del frente en JersónKindelán

Esta vez, la operación ha ido sin problema. Con su modelo de dron civil de 15.000 dólares han localizado camiones y nuevas posiciones fortificadas.
Oleksii y Mikola comparten rápidamente los datos con los soldados de la avanzadilla en la que se encuentran, y sin más se marchan a toda velocidad.

Agentes infiltrados

Más allá de sus uniformes impecables y sus armas occidentales, Mikola y Oleksii son en realidad miembros de la resistencia ucraniana.
Con una sonrisa, Oleksii cuenta que se unió a la resistencia tras las masacres de civiles en Bucha, cerca de Kiev. Hasta entonces se dedicaba a gestionar una empresa familiar en la capital. Mikola dice con su cara aniñada que antes trabajaba en el sector turístico.
Su relación exacta con el Ejército ucraniano es algo intrincada. «Funcionamos de forma horizontal», asevera Oleksii.
«En teoría debería haber ido al cuartel general del ejército en Mikolaiv, a enseñar las imágenes. Pero sabemos que, si las tratamos nosotros mismos, iremos más rápido», asegura.
Miklaiv es la primera gran ciudad al oeste de Jersón ocupada por los rusos y donde el ejército ucraniano anunció el lunes haber lanzado su contraofensiva. Mikolaiv se ha convertido en la capital de la resistencia ucraniana en el sur del país.
En un edificio discreto, Oleksii presenta a Oleg, un hombre de unos 50 años que coordina este movimiento, del que acepta dar algunos detalles.
«Son células separadas, dotadas de miles de personas», dice a propósito de la resistencia y de los «agentes» infiltrados en los territorios ocupados por el ejército ruso.
Casi todos ellos son civiles. Su misión primordial es seguir los movimientos de las tropas rusas.
«La contraofensiva se apoya en parte en esos datos (...) Sabemos dónde están sus centros de mando, dónde se reúnen, dónde entregan las armas, cuáles son las principales vías de transporte», explica este hombre oculto tras una capucha.
«Esta misma mañana hablé con un tipo que señaló que se estaban juntando 100 vehículos en un mismo lugar (...) ese hombre no tiene miedo de nada», explica.

Muy eficaz

Roman Kostenko, exsoldado, diputado y secretario de la Comisión de Defensa del Parlamento ucraniano, asegura que «la resistencia ha sido muy eficaz».
«Captamos la información por medio de satélites y drones, pero también necesitamos a gente para confirmar la localización de los objetivos», dice a AFP.
Desde hace semanas, la región de Jersón se ha visto sacudida por explosiones y ataques contra infraestructuras militares rusas. Prácticamente, cada día son asesinadas personas señaladas, y este mismo lunes un mando de la ocupación rusa murió a balazos.
¿Quién comete esos asesinatos? Según un oficial ucraniano relacionado con la resistencia, «algunos civiles están dispuestos a ello», y han recibido armas y formación de las fuerzas especiales.
En los últimos tiempos, Moscú no ha dejado de reforzar su control en el sur ocupado de Ucrania.
Varias fuentes dieron parte a AFP de casos de civiles torturados, a veces por haberse manifestado contra la presencia rusa. AFP no pudo verificar esas afirmaciones.
Vadim, que era un «hombre corriente» antes de la guerra, dice que se unió a la resistencia «para recabar información, establecer escondites de armas y entregarlas a quienes estuvieran dispuestos» a usarlas.
Cuenta la historia de dos miembros de las defensas territoriales, cuyo escondite fue encontrado. «Mataron a uno, y del otro no sé qué fue».
Pero Vadim no va a arredrarse. «Los rusos ya pueden decir que nos pillarán, pero la resistencia es más fuerte. Somos más numerosos, porque somos el pueblo».
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