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18 de mayo de 2024

La exjefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum (c) celebra su designación como candidata presidencial del 2024 durante una conferencia de prensa en Ciudad de México (México). EFE/José Méndez

La exjefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum (c) celebra su designación como candidata presidencial del 2024 durante una conferencia de prensa en Ciudad de México (México). EFE/José Méndez

Claudia Sheinbaum (c) celebra su designación como candidata presidencial del 2024EFE

Claudia Sheinbaum será la candidata del partido Morena a la presidencia de México

Dos mujeres disputarán por primera vez la presidencia de México

Dos mujeres disputarán por primera vez la presidencia de México en 2024, luego de que la exalcaldesa capitalina Claudia Sheinbaum fue proclamada este miércoles candidata del oficialismo de izquierda para enfrentar a la opositora Xóchitl Gálvez.
Sheinbaum, una científica de 61 años, fue la más votada en un proceso de encuestas del partido Morena, cuyos resultados anunciaron este miércoles, entre el júbilo de sus simpatizantes que gritaron «¡presidenta, presidenta!».
«Hoy decidió el pueblo de México», dijo Sheinbaum, en su primer mensaje como candidata, donde destacó que la unidad del partido «es fundamental» de cara a las presidenciales y luego que el excanciller Marcelo Ebrard, otro de los aspirantes, desconoció la validez del proceso.
Segundo en los sondeos, Ebrard alegó irregularidades en las encuestas y sostuvo que al desoír sus reclamos el partido lo sacó del proceso. Abrió además la posibilidad de buscar la presidencia por otro camino.
«¡Va haber presidenta de la República!», exclamó Sheinbaum al cerrar su discurso, luego del cual fue abrazada y aplaudida por los otros cuatro precandidatos que acompañaron su investidura a la que Ebrard no se presentó.
Al encabezar las cinco encuestas realizadas, Sheinbaum es «de manera inobjetable» la elegida, informó Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional de Morena, partido del mandatario Andrés Manuel López Obrador.
Favorita desde el inicio de la campaña, Sheinbaum se enfrentará el próximo 2 de junio a Gálvez, senadora y empresaria de origen indígena de 60 años, quien el domingo pasado fue ungida como aspirante de una coalición de partidos opositores.
Por ahora, sin un tercer candidato en el horizonte, será la primera vez que dos mujeres disputen la presidencia de este país azotado por la violencia del narcotráfico, una plaga de feminicidios y con larga tradición machista.
En promedio diez mujeres son asesinadas diariamente en México, principal socio comercial de Estados Unidos y segunda economía latinoamericana después de Brasil, según datos oficiales.

«Hija del 68» vs «liberal progresista»

El duelo entre Sheinbaum y Gálvez para suceder al primer mandatario izquierdista de México promete ser un choque de orígenes, personalidades y estilos.
De abuelos judíos provenientes de Europa, Sheinbaum exhibe un talante reservado y prudente. Sin carisma, según sus adversarios.
«Soy hija del 68», dice la exalcaldesa, quien reivindica la herencia de las luchas sociales y no haber pertenecido jamás al PRI, el viejo partido hegemónico durante 70 años en el siglo XX.
Procedente de la burguesía intelectual capitalina, Sheinbaum promete continuar las políticas de López Obrador, cuya popularidad ronda 60 % pero limitado a un único mandato de seis años, según la Constitución.
Afirma que defenderá a los más pobres, incluyendo a las comunidades indígenas, y celebra los buenos resultados macroeconómicos del actual gobierno.
Gálvez, a menudo vestida con prendas de tradición indígena, es originaria de un pueblo del central estado de Hidalgo.
Xóchitl (flor en idioma náhuatl) nació en una familia pobre, de padre indígena otomí y madre mestiza.
Ingeniera y emprendedora exitosa, Gálvez no duda en salpicar sus discursos de palabrotas.
«Mi regla de oro: no quiero rateros, ni huevones (flojos), ni pendejos», repitió el lunes en entrevista con la AFP. Afirma también que combatirá la violencia con «ovarios».

Duelo

Gálvez retó además a Sheinbaum a hacer campaña por sí misma, sin ayuda del presidente, a quien le atribuyen un favoritismo por la exalcaldesa.
«Ella (Sheinbaum) puede sola, que le diga: (...) 'usted dedíquese a gobernar y déjeme ser la candidata'», dijo a AFP.
Gálvez se declara liberal y progresista, sintetizando el ideario de los tres partidos que la respaldan: el liberalismo económico del derechista PAN, el ideal de justicia social del izquierdista PRD y la herencia institucional del PRI.
«Conmigo, no habrá vuelta atrás a los derechos ganados, tanto de la comunidad LGBTQ+ y de las mujeres», prometió.
Combativa, Xóchitl cree que puede recuperar terreno después de haber despertado y unificado a la oposición en apenas dos meses de campaña.

Fisuras

La elección de candidato abrió una grieta en el oficialismo, que hasta ahora luce monolítico alrededor de López Obrador.
Apalancado en la aprobación del mandatario, Morena es favorito para los comicios generales de 2024, mayoritario en el Parlamento y gobernante en 23 de los 32 estados mexicanos.
Horas antes de anunciarse los resultados de las encuestas, Ebrard pidió repetirlas al denunciar «inconsistencias» en 14 % de los formularios, así como el despliegue de propaganda en zonas donde los encuestadores se disponían a recabar información.
Consideró que esas anomalías favorecieron a Sheinbaum, a quien previamente vinculó con el uso de recursos públicos en la campaña. Ebrard aclaró, no obstante, que carece de pruebas para denunciar un «fraude».
Pero Morena descartó reeditar el proceso, que incluyó una «encuesta madre» entre 12.500 personas y cuatro «espejo» o complementarias.
Para analistas como Jorge Zepeda Patterson, la posición del excanciller supone una «ruptura» con el partido, ampliamente anunciada.
«El interés era documentar incidencias para justificar su salida, toda vez que no tenía posibilidades de ganar», señaló Zepeda a la prensa, enfatizando que Sheinbaum y Gálvez siempre fueron las «favoritas».

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