María Fernanda Cabal, senadora colombiana
Entrevista a la integrante del Foro Madrid
María Fernanda Cabal, senadora colombiana: «La mayoría de Petro está resquebrajada»
La líder opositora advierte sobre el peligro de tener gobernantes de izquierda ya que «su interpretación de la realidad es completamente distinta a los hechos»
Fue precandidata en las presidenciales de 2022 y tiene posibilidades de ser candidata en 2026: exponente de una derecha desacomplejada, la senadora María Fernanda Cabal, de verbo nítido, hace un balance pesimista sobre la situación de Hispanoamérica al tiempo que reconoce abiertamente su objetivo de ser la primera mujer que rija los destinos de Colombia.
–Usted dijo que iba a ser presidenta de Colombia. ¿Sigue con esa esperanza?
–Sí. Yo siento que tengo una madurez y un nivel de conocimiento de la realidad colombiana y de lo que hay que hacer. Y por las propias experiencias de la vida, siento que Colombia debe tener una mujer presidenta. Quedan dos años y ocho meses de pesadilla del Gobierno de Gustavo Petro.
–¿Está el presidente Petro más debilitado que nunca?
–Sí, porque Petro es un jugador de grandes ligas. Es un anarquista que exacerba además sus pretensiones de monarquía absolutista cada vez.
–¿En qué sentido?
–En el sentido de dar órdenes y dictar normas completamente absurdas y que contradicen la evidencia. El peligro de tener gobernantes de izquierda es que su interpretación de la realidad es completamente distinta a los hechos. Y cuando usted controvierte la evidencia, se vuelve muy peligroso.
–Petro se enfrentó hace unos meses a un caso de corrupción protagonizado por su hijo. ¿Se puede decir que superó la crisis a corto plazo, pero que le debilita a largo plazo?
–Lo que pasa es que Colombia es un país sui generis. Aquí un escándalo tapa otro, la memoria es muy frágil y la gente va olvidando. Pero si uno echa para atrás, pues está el Pacto de la Picota, donde se descubrió que su hermano [el de Petro] con el Alto Comisionado para la Paz, visitaban las cárceles ofreciendo «no extradición» y presuntamente pidiendo dinero, según algunos abogados de extraditables.
Eso se destapa ya cuando él es presidente. Pero se sabía ya que había información que estaban yendo a las cárceles en campaña. Después se destapó y se vuelve evidente. Luego viene lo del hijo, después los audios del exembajador Benedetti hablando del aporte de 15 mil millones, que son 4 millones de euros, a la campaña que no se declararon.
Poco después viene el maletín de su secretaria privada con aparentemente 800.000 euros, unos 3 mil millones de pesos que terminan desapareciendo y después viene la muerte extraña del coronel de la policía a cargo de la seguridad. Y eso, sumado a lo de su hijo, que son las confesiones de la esposa de su hijo que dice que recibieron muchísimo dinero. Todo esto ocurre en un año más o menos. En cualquier lugar del mundo, Petro se hubiera caído.
–Pero su mayoría no se resquebraja
–De momento está en el 29 % en la última encuesta de opinión, que está mucho más abajo que incluso Boric [presidente de Chile], que mantuvo por mucho tiempo los peores índices de aprobación. También todos ellos se van deslizando porque su opinión y sus decisiones van en contravía de las mayorías.
–Me refería a su mayoría parlamentaria y política
–Está resquebrajada ya en este momento no cuenta con las mayorías con las que gozó una vez fue investido como presidente. Esas mayorías empezaron a desplazarse porque Petro hoy produce descrédito en esos partidos.
–Acaban de tener lugar las elecciones regionales
–Las elecciones regionales son el termómetro de cómo va la política y el escalón para el siguiente gobierno. Y a Petro y al pacto histórico le fue muy mal.
–¿Sigue con su agenda radical en la escena internacional?
–Sí, pero sigue con una agenda también fantasiosa, porque él creía que podía ser el líder latinoamericano. Usted recordará que todo esto emula los años 60. Esta característica mesiánica tercermundista de creerse los adalides de los no alineados. Pues no, resulta que no es líder de nada ni en Colombia ni en el exterior.
–Persiste, por ejemplo, en su alianza en Venezuela. Da la impresión de que no aparecen signos de debilitamiento de la izquierda hispanoamericana
–Están muy debilitados, porque de hecho Boric, en Chile, sigue en caída y las encuestas muestran que va a girar el péndulo a la derecha seguramente con José Antonio Kast.
El rechazo a su constituyente fue un claro ejemplo que por ahí no era. Aquí hay una agenda en contra de la estabilidad institucional de América Latina y es una agenda financiada desde el exterior, promovida por Venezuela, por eso Maduro es el nuevo mejor amigo de Gustavo Petro.
–¿Qué relación tiene el presidente de Colombia con la dictadura nicaragüense de Ortega? Recientemente dio la impresión de distanciarse.
–Petro trató de ser simpatizante y de hecho no votó en la OEA para condenar el régimen de Ortega después de haber metido preso un montón de sacerdotes y de condenar sin juicio justo a un obispo que no quiso exiliarse. Petro jugó a no votar en contra Nicaragua.
–Sin embargo, Petro apoyó públicamente a la poeta nicaragüense represaliada Gioconda Belli
–Y el presidente dictador de Nicaragua agredió a Petro públicamente, lo descalificó por decirle que era aliado de los yanquis. Por lo tanto, no le ha ido bien a Petro con sus aliados pretendiendo ser el líder de América Latina.
–¿Influye el régimen cubano en la cúpula colombiana?
–Siempre. El régimen cubano es un régimen depredador que lo único que ha hecho a lo largo de 60 años es exportar violencia. La corta memoria hace mucho daño. Cuba entrenó guerrilleros de las FARC, Cuba entrenó guerrilleros de la M19 como Petro, que terminaron quemando vivos a los magistrados del Palacio de Justicia.
–¿Y hoy en día?
–Hoy en día, Cuba sigue siendo una exportadora de su putrefacta revolución que lo único que hace es enriquecer a los Castro. Es evidente, la Embajada de Cuba en Bogotá parece un búnker. Yo no entiendo por qué los mandatarios colombianos nunca vigilan quiénes son los que entran a una embajada, ¿Qué es lo que quiere con Colombia? Nada distinto a la expansión del comunismo.
–Insisto en ello. ¿Controla a distancia la dictadura cubana a Petro?
–No sé hasta dónde es el control, pero si están presentes. Yo estoy absolutamente segura de que el G2 cubano juega un papel estratégico en el encabezamiento de generales de la Fuerza Pública, tanto de la policía como el ejército. Por eso siempre el socialismo del siglo XXI, a través del Foro de Sao Paulo, el Grupo de Puebla se reúne en Cuba. La isla sigue siendo el lugar donde se concentran los grandes ejes del mal Irán, Rusia, los intereses de los chinos y usted lo ve reflejado en América Latina.
–¿Alberga cierta esperanza en las próximas elecciones de Venezuela? ¿o desconfía?
–Desconfiamos porque Venezuela, tristemente, es un Estado fallido, es una nación diluida controlada por piratas. Allá tiene usted a las FARC, una guerrilla endógena creada por estos personajes, tiene a Irán expoliando el Arco Minero, tiene a los chavistas que lograron sobrevivir a Maduro, tiene toda la fuerza pública desmembrada, haciendo cábalas en cada rincón, cobrando extorsiones y peajes. La recomposición de Venezuela es muy difícil.
–¿Pongámonos en plan positivo: si ganase María Corina Machado…
–Sería extraordinario, pero necesita primero que la protejan, porque estos bárbaros son capaces de cualquier cosa, incluso de asesinarla. Y segundo, tiene que estar rodeada de quienes se le rebelen a Maduro, porque usted, sin armas, sin tener el control de las armas, finalmente no puede hacer nada.
–¿Podría tener consecuencias en Hispanoamérica una hipotética victoria de Javier Milei en Argentina?
–Oxigenaría la democracia. Es un Javier Milei que tiene aterrorizados a los «izquierdópatas» que lo tachan de bárbaro. Lea a Petro: «si se vota por Milei, se vota por la barbarie». Lo dice quien perteneció a un grupo terrorista y ataca a Milei que ni ha secuestrado ni ha matado a nadie y enaltece a Massa como si fuera quien devolviera la esperanza. ¿sabe a cuánto está la inflación argentina? 140 %. La inflación diaria es pobreza extrema. Argentina va a la debacle y al empobrecimiento.