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Alejandro AlonsoNueva York

El crimen y la inseguridad toman el metro de Nueva York

Las calles emblemáticas de Nueva York, que una vez fueron sinónimo de vitalidad y energía, ahora son testigos de una creciente ola de violencia

Agentes de policía de Nueva Yokr interrogan a personas en el metro de Nueva York en busca de pistas del autor del tiroeo

Agentes de policía de Nueva York investigan un tiroteo en una estación de metro de la ciudadAFP

En las bulliciosas calles de la Gran Manzana, un eco discordante se ha apoderado de la ciudad que nunca duerme: el clamor de la preocupación por la seguridad. La emblemática metrópolis, conocida por su vitalidad y diversidad, ahora enfrenta una sombría realidad: un incremento alarmante en la violencia y la falta de seguridad en sus calles y, particularmente, en su sistema de transporte público.

Con casos impactantes, cifras reveladoras y una atmósfera de aprensión, Nueva York enfrenta una crisis que demanda atención urgente. Datos recientes del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD, por sus siglas en inglés) revelan un aumento del 20 % en los asaltos callejeros y un aumento del 15 % en los robos a mano armada en comparación con el año anterior.

Un ejemplo claro de esta tendencia es el caso reciente del asalto a mano armada en plena luz del día en Times Square, un icono de la ciudad. En este último incidente, un transeúnte fue amenazado con un arma de fuego y despojado de sus pertenencias frente a una multitud atónita. Este suceso, captado en vídeo por múltiples testigos, ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de los residentes y turistas en uno de los lugares más concurridos de la ciudad y, además, el único lugar de la ciudad con carteles en los que se expresa claramente la prohibición de llevar armas de fuego en la zona.

El peligro en el transporte público

Siendo el corazón palpitante de la vida neoyorquina, el sistema de transporte público de la ciudad, compuesto por el metro y los autobuses, ha sido históricamente aclamado como una maravilla de la ingeniería y la accesibilidad. Sin embargo, en los últimos años, este pilar vital de la movilidad urbana se ha visto empañado por un aumento inquietante en los delitos.

Una persona en situación de calle duerme en los vagones del metro de Nueva York

Una persona en situación de calle duerme en los vagones del metro de Nueva YorkAlejandro Alonso

Las estadísticas del Metropolitan Transportation Authority (MTA) pintan un sombrío panorama: un aumento del 25 % en los delitos en el metro y un incremento del 30 % en los incidentes de violencia en los autobuses en comparación con el año anterior. Esto ha generado un ambiente de temor entre los usuarios habituales, quienes ahora se encuentran preocupados por su seguridad mientras se desplazan por la ciudad. Más preocupados aún sabiendo que el precio de un ticket de metro es de casi 3 dólares y que el abono mensual se eleva a los 133.

Son muchos los ejemplos que pueden dar los ciudadanos de la ciudad con simplemente preguntarles por sus momentos más peligrosos vividos en el metro. Por ejemplo, Paola, que vive en la ciudad desde hace más de 6 años, comenta algunos de los sucesos que ha tenido que vivir en el suburbano, como el acoso de vagabundos, peleas en pleno vagón que no se sabe como pueden acabar o haber vivido durante unas semanas con el miedo de coger su tren para ir al trabajo (Tren A), todo ello porque un vagabundo apuñalaba a mujeres aleatoriamente en esta línea.

«Se vive intranquilidad cada vez que entra por la puerta algún vagabundo, pues no sabes si puede ir de buenas y tranquilo o va con la intención de molestar», comenta Paola. El más claro ejemplo de peligrosidad en el suburbano sucedía en estos días, cuando un tren de la línea A, una de las más utilizadas por los neoyorquinos y con más cúmulo de pasajeros, tuvo que detenerse de emergencia en una estación de Brooklyn después de una pelea en uno de los vagones que acabó con cuatro disparos, un herido grave y un detenido.

Esta situación es insostenible, como por ejemplo cuenta Christian, otro ciudadano que vive en Manhattan desde hace 3 años y utiliza todos los días el transporte público para ir a estudiar y trabajar. «No es agradable levantarse cada día sin saber que te vas a encontrar en el metro, estando en alerta en muchos momentos».

Una persona en situación de calle duerme en los pasillos del metro de Nueva York

Una persona en situación de calle duerme en los pasillos del metro de Nueva YorkAlejandro Alonso

Y es que no son hechos aislados, cada vez los vagones de metro se encuentran más masificados por personas sin hogar, drogadictos o personas con problemas mentales. Un claro ejemplo lo tenemos en el mismísimo centro de Manhattan, la estación de la calle 34, a pocos metros del Madison Square Garden, templo de los New York Knicks de baloncesto o emplazamiento de icónicos conciertos, que lejos de su pasado esplendor ahora se encuentra llena de gente sin hogar durmiendo en cada esquina o de personas consumiendo heroína a cualquier hora del día.

Tanto Christian como Paola coinciden en algunas estaciones que tienen el sello de peligrosas. «Las paradas del Bronx o la parada 125 del Harlem, son paradas que es mejor evitar», y es que son zonas repletas de personas sin hogar, drogadictos y locos. Todo ello, por supuesto, a ojos de la policía que prefiere hacer la «vista gorda» y centrarse en otros tipos de delitos como la evasión de tarifas de metro por parte de los turistas.

Una encuesta contundente

Una contundente mayoría (78 %) de los neoyorquinos no se sienten seguros viajando de noche en el metro, según ha arrojado la última consulta sobre seguridad pública y calidad de vida por Citizens Budget Commission (CBC). Durante el día, es el 49 % de la población la que se siente, es decir, la mitad no siente seguridad ni a la luz del día ni en las horas puntas.

Estos datos chocan con los vistos en el pasado ante la misma pregunta de la CBC. En 2008 el 86 % se sentía seguro en el metro durante el día y un 45 % en la noche. Y es que aunque según la policía de Nueva York el crimen se ha reducido en las calles, en lo poco que va de año, tres hombres han muerto a tiros en el metro.

Respuesta y desafíos

Esta «dejadez» por parte de la policía de la ciudad, se está viendo cortada, al menos de palabra, por el propio ayuntamiento de Nueva York, que busca reducir este grave problema de seguridad que exporta hacia ojos del mundo entero.

El NYPD ha desplegado unidades adicionales en vecindarios afectados y ha implementado estrategias de vigilancia mejoradas en el transporte público. Además, el MTA ha anunciado planes para aumentar la presencia policial en estaciones y vagones, así como para mejorar la iluminación y la seguridad en las instalaciones, cosa que ya se está realizando con los nuevos vagones provistos de mayor tecnología y cámaras para poder grabar todo lo que ocurre en cada trayecto.

Por último, se ha mandado a la Guardia Nacional al suburbano, en total más de 750 agentes que ayudarán a la policía en el control en los tornos y en la revisión de mochilas y equipajes, una novedad a la que se dio luz verde hace poco tiempo y buscan intentar atajar el problema antes de que ocurra, aunque dentro de la libertad que se presume en la ciudad entre toda la población, a los ojos de los ciudadanos se toma como una medida impopular.

Además, se ha puesto más énfasis en el control de los tornos, donde las multas por colarse en el metro han aumentado considerablemente, pues se estima que entre 200.000 y 300.000 personas no pagan al entrar en la estación. Aunque el verdadero problema, el de la entrada sin pagar de personas con problemas mentales y personas sin hogar, sigue al alza, pues se sigue haciendo la vista gorda al problema.

Se estima que entre 200.000 y 300.000 personas no pagan al entrar en las estaciones de metro

Sin embargo, estos esfuerzos se enfrentan a una serie de desafíos, incluida la falta de recursos y el aumento de la delincuencia organizada. La pandemia de la COVID-19 ha ejercido presión sobre los presupuestos municipales y ha dificultado la capacidad de las agencias de seguridad para responder eficazmente a la creciente demanda. Además, el surgimiento de bandas y grupos criminales, a raíz de la inmigración descontrolada que sufre la ciudad, ha complicado aún más la situación, desafiando los esfuerzos de las autoridades para garantizar la seguridad pública.

En resumen, Nueva York se enfrenta a una crisis de seguridad que exige una acción inmediata y concertada. Con una escalada en la violencia en las calles y un aumento de la delincuencia en el transporte público, la ciudad se encuentra en un punto de inflexión crucial. Las autoridades, los líderes comunitarios y los ciudadanos deben unirse para abordar este desafío con determinación y resolución. Solo a través de un esfuerzo colaborativo y coordinado se podrá restaurar la sensación de seguridad y bienestar que define a la Gran Manzana.

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