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24 de julio de 2024

El primer ministro húngaro Viktor Orbán habla en un corro con otros mandatarios europeos, entre ellos Emmanuel Macron y Ursula Von der Leyen, durante la última reunión del Consejo Europeo con motivo de la guerra de Ucrania.

Viktor Orbán, en el centro, en una reunión del Consejo Europeo con varios líderesEFE

Los socios de la UE quieren castigar a Orbán con un puesto menor en la próxima Comisión Europea

Los países se tienen que poner de acuerdo para repartir los puestos altos del próximo Ejecutivo

No es ningún secreto que existen tiranteces entre Viktor Orbán y el resto de líderes de la Unión Europea. El primer ministro húngaro es contundente en sus posturas, defiende a capa y espada lo que piensa y tiene una y otra vez sus más y sus menos con los demás socios, sobre todo a la hora de tomar decisiones sobre la guerra en Ucrania. Y ahora se quieren tomar la revancha.

Cada punto que hay que acordar sobre Ucrania es un quebradero de cabeza en el Consejo Europeo. Poner de acuerdo a Hungría con los otros 26 no es tarea fácil y los socios quieren tomarse, ahora que pueden, su particular venganza con respecto a Viktor Orbán. Es el momento de repartir los puestos altos de la próxima Comisión Europea y no cuentan con tener muy presente a los húngaros.

Como cada vez que hay elecciones europeas, es hora de formar el Ejecutivo comunitario, que está compuesto por 27 miembros, uno por cada socio de la UE. La presidencia viene muy marcada por los comicios y por las diferentes fuerzas políticas que han elegido a su candidato principal como cabeza de lista, pero el resto de sitios quedan muy abiertos a los acuerdos entre países. Ahí entra en juego la capacidad de negociar de cada uno.

Actualmente, Hungría cuenta con la cartera de Vecindad y Ampliación, bajo la dirección de Olivér Várhelyi. Aunque será finalmente el próximo presidente de la Comisión quien reparta las comisarías, será difícil que el húngaro repita en el puesto, porque será una temática bastante importante en la próxima legislatura.

La UE se enfrenta a unos años de continuas negociaciones hacia una ampliación que los socios no quieren dejar de ninguna de las maneras en manos de Orbán. Mucho menos cuando uno de los países con opciones de unirse al club comunitario es Ucrania, algo de lo que Hungría recela y a lo que pone numerosas pegas.

De hecho la oposición de Orbán es la principal razón por la que la UE no ha comenzado oficialmente ya las negociaciones con Kiev. El Gobierno húngaro está poniendo trabas y, para alargar la situación, ha pedido información a Zelenski sobre una serie de cuestiones que aún no han sido resueltas. En el otro lado de la balanza, al resto de líderes les corre prisa sentarse a hablar porque quieren empezar a negociar antes de que comience la presidencia rotatoria húngara del Consejo de la Unión Europea, porque entonces Orbán tendrá mayor control de la situación. Pero no pueden hablar sin su beneplácito, por lo que el húngaro tiene la sartén cogida por el mango. A cambio, eso sí, le costará quedarse con un puesto menor en la próxima Comisión Europea.

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