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El primer ministro francés, François Bayrou, tras aprobar los presupuestos

El primer ministro francés, François Bayrou, tras aprobar los presupuestosAFP

Las concesiones a los socialistas de Bayrou para sobrevivir a la moción de censura

El primer ministro ha logrado el «milagro» de aprobar los presupuestos sin mayoría parlamentaria y, lo más seguro, sobrevivir a las mociones de censura derivadas de esa situación

Las mismas acciones no siempre tienen idénticas consecuencias. François Bayrou ha sacado los presupuestos adelante mediante decretazo, haciendo uso de la Constitución, un recurso que permite aprobarlos sin mayoría parlamentaria pero que te expone a una moción de censura. Es lo mismo que hizo y que, eventualmente, le costó el cargo a su predecesor, Michel Barnier.

Pero no se espera que Bayrou caiga este miércoles cuando los diputados de la Asamblea Nacional voten las dos mociones de censura que ha presentado La Francia Insumisa (LFI) —una por cada vez que Bayrou recurrió al artículo 49.3 de la Constitución el lunes—. Para salir adelante necesita al menos 289 votos favorables, de los que cuenta al principio seguros con 126 —los de LFI sumados a ecologistas y comunistas— pero no se espera que se sume ni la Agrupación Nacional de Marine Le Pen con sus 140 diputados, ni, especialmente, los socialistas con sus 66.

Se dice especialmente los socialistas no porque sean más importantes que los diputados favorables a Le Pen —de hecho, como se puede observar, son menos de la mitad— sino porque su apoyo es el que se ha esforzado en lograr Bayrou y el que ha dado un golpe enorme en el tablero político francés: le permite su continuidad y, a su vez, divide la gran coalición de izquierdas.

Desde primera hora del lunes, antes de que tuviera lugar en la Asamblea Nacional la reunión para votar los textos presupuestarios, el Partido Socialista ya filtró a la prensa que no votarían a favor de una moción de censura. «El presupuesto presentado no es el que habría propuesto la izquierda, pero si decidimos no censurar es únicamente por espíritu de responsabilidad y en interés del país y del pueblo francés» comentó Boris Vallaud, portavoz socialista.

Horas después, con los presupuestos ya aprobados mediante decretazos y las mociones de censura de LFI presentadas, la Agrupación Nacional de Le Pen confirmó que tampoco se sumarían a la moción. Sin embargo, como se comentaba antes, su apoyo ya solamente sería válido en caso de disidencias dentro de los socialistas, necesitando que al menos 23 de los 66 diputados votaran a favor de la moción.

El líder de los socialistas, Olivier Faure

El líder de los socialistas, Olivier FaureAFP

Con los socialistas habiendo movido ficha en primera instancia, la situación para Le Pen era un win-win. Sabiendo que su apoyo no cambiaría nada, se retiró de la censura argumentando que no querían «crear inestabilidad», mejorando su imagen pública.

Barnier cayó porque intentó negociar con la derecha, algo que no logró y le valió el rechazo total de la izquierda, con ambas ideologías uniendo sus fuerzas en la moción de censura que le tumbó. Bayrou, por el contrario, ha querido negociar con los socialistas y ha logrado romper la coalición izquierdista. ¿Pero qué es lo que ha ofrecido el primer ministro que ha provocado que los socialistas abandonen a sus socios del Nuevo Frente Popular?

Las concesiones a los socialistas

En la vida, y en la política, nada es gratis. Los socialistas, liderados por Olivier Faure, se han puesto del lado de Bayrou debido a que el primer ministro les ha ofrecido numerosas concesiones, con el objetivo de garantizar su apoyo y evitar ser censurado.

Bayrou, que inicialmente recogió el presupuesto presentado anteriormente por Barnier, cedió y anuló la supresión de 4.000 puestos en la Educación Nacional y aumentó el presupuesto hospitalario a más de mil millones de euros, una medida considerada esencial por los socialistas. Además, con la Ayuda Médica Estatal, que la Agrupación Nacional de Le Pen quería transformar en ayuda de emergencia, la dotación se modifica simplemente con créditos reducidos de 111 millones de euros.

Otra de las concesiones que ha otorgado Bayrou es una de las líneas rojas que en principio no quería cruzar Emmanuel Macron, pero ante lo que no les ha quedado más remedio debido a la grave situación política que asola al país galo: el aumento de los impuestos a las principales empresas del país para reducir el déficit público.

Por si fuera poco, la buena relación entre el líder socialista Faure y el ministro de Economía, Éric Lombard, también ha ayudado a Bayrou a allanar el camino.

François Bayrou junto a Emmanuel Macron

François Bayrou junto a Emmanuel MacronAFP

Ciertamente, el presupuesto presentado es menos ambicioso y más abierto a la izquierda que el de Barnier, pero, al contrario de este, parece que se mantendrá en pie, lo que le otorga al primer ministro la fama de buen negociador y la reputación de sacar al país del callejón sin salida en el que les metió Emmanuel Macron adelantando elecciones legislativas el pasado verano.

De todos modos, la relación sigue pendiendo de un hilo. Y los socialistas presentarán su propia moción de censura para mostrar su rechazo a unos comentarios que Bayrou realizó sobre la inmigración, acusando a Francia de estar «sumergida» por ella. Los socialistas creen que estos comentarios muestran que el dirigente gobierna con los «prejuicios de la extrema derecha» y le intentarán censurar por ello en una moción puramente simbólica y nada efectiva, pues obviamente nunca contarían con el respaldo de Le Pen en esta cuestión.

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