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François Bayrou este miércoles en la Asamblea Nacional

François Bayrou este miércoles en la Asamblea NacionalAFP

Fracasan las mociones de censura en Francia y Bayrou devuelve al país la ansiada estabilidad

Con el apoyo de los socialistas y de Le Pen, el primer ministro logra aprobar los presupuestos y garantizar su continuidad

El pasado verano, tras un terrible resultado en las elecciones europeas, sumado al auge del partido Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen, el presidente de la República, Emmanuel Macron, adelantó elecciones legislativas con la idea de que los franceses rechazaran en las urnas la creciente popularidad de la derecha francesa y él recuperara la fuerza que su partido había ido perdiendo. Le salió mal. La Asamblea Nacional quedó dividida en tres grupos irreconciliables —Le Pen, macronistas y la izquierda— con un déficit público alarmante y la necesidad de aprobar unos presupuestos en esta situación tan empantanada.

El primer hombre al que designó tan hercúlea tarea fue el conservador Michel Barnier, que fracasó a las primeras de cambio. Le Pen y la izquierda unieron sus votos en una moción de censura que le tumbó. Su sucesor, el centrista François Bayrou, tenía que navegar por estas turbulentas aguas y lograr un aliado en medio de la tormenta política que asola a Francia. Y lo ha logrado.

Bayrou ha conseguido el apoyo del grupo socialista —a excepción de seis diputados 'rebeldes'—, a quienes ha ofrecido una serie de concesiones clave, lo que ha garantizado que no voten a favor de la censura y desintegren la coalición de izquierdas, desmarcándose de las mociones presentadas por La Francia Insumisa. Y también el de la Agrupación Nacional de Le Pen que, una vez sabían que los socialistas boicotearían la moción, han decidido tampoco sumarse a la misma —sabiendo que con ellos tampoco saldría adelante— y favorecer la estabilidad de Francia.

Así las cosas, la moción apenas ha contado con 128 votos a favor, muy lejos de los 289 necesarios para hacerla efectiva. El presupuesto estatal ha quedado por lo tanto aprobado en la Asamblea Nacional y su votación final, sin suspenso, tendrá lugar en el Senado este jueves por la mañana. La segunda moción, por su parte, apenas ha registrado 122 votos favorables.

De esta manera, Bayrou ha logrado lo que parecía imposible tras el error de Macron adelantando las elecciones: aprobar los presupuestos y darle un poco de estabilidad al país galo. Todavía queda un largo camino por delante, y el primer ministro tendrá que volver a recurrir, con casi total probabilidad, al artículo 49.3 de la Constitución en dos ocasiones más para sacar adelante nuevas partes del texto presupuestario. Eso le volverá a exponer a dos nuevas mociones de censura, pero, si ya ha sobrevivido a las actuales, nada hace pensar que caerá en las siguientes.

La Asamblea Nacional francesa

La Asamblea Nacional francesaAFP

Además, los propios socialistas presentarán su propia moción de censura, esta vez recurriendo al 49.2 de la Constitución, para mostrar su disconformidad con la «trumpificación del debate público» y las declaraciones de Bayrou sobre que Francia está «sumergida por la inmigración». Esta moción tampoco tiene ninguna esperanza de salir adelante, pues obviamente Le Pen no se sumará a la misma.

«El presupuesto más austero del siglo»

Durante la sesión en la Asamblea Nacional donde se han votado las mociones de censura, los reproches entre los diputados han sido el denominador común. Aurélie Trouvé, de LFI, ha considerado a Bayrou «responsable de aprobar el presupuesto más austero del siglo XXI y de arruinar a las empresas de la construcción». Por su parte, los socialistas han considerado que «los avances conseguidos no hacen de este presupuesto un presupuesto justo, pero estos logros permiten hacer de este presupuesto un presupuesto menos sufrido que el de Michel Barnier».

En nombre de la Agrupación Nacional, el diputado Yoann Gillet ha denunciado el «aumento colosal» del gasto público y ha acusado al presupuesto de ser «un fraude organizado a espaldas de los que trabajan». Sin embargo, ha calificado la moción de censura presentada por la izquierda como una «farsa» y ha confirmado que su partido no se sumaría a la misma.

Finalmente, en su turno de palabra, el primer ministro François Bayrou ha reconocido que el presupuesto presentado es «imperfecto», pero que corresponde a una «medida de urgencia». «Hemos hecho una elección de agenda al optar por salir del texto que había sido presentado por Barnier y examinado por el Senado» comentó el jefe de Gobierno que planteó la necesidad de dotarse de un presupuesto votado a principios de febrero para «los inversores que necesitan claridad, las empresas que necesitan estabilidad y los hogares que necesitan encontrar un mínimo de coherencia en la acción pública».

Guerra abierta en la izquierda francesa

El rechazo de las mociones con el voto en contra de los socialistas ha provocado, como era de esperar, una guerra civil en la izquierda francesa. Momentos después de que se confirmara la supervivencia del Ejecutivo, La Francia Insumisa ha denunciado «la interrupción por parte de los socialistas del Nuevo Frente Popular».

Por su parte, los socialistas, a través del diputado Jérome Guedj, han defendido su decisión y han cargado contra sus antiguos compañeros en la coalición: «No es un buen presupuesto, pero hemos paliado los problemas más problemáticos, como la exclusión de medicamentos de la lista. No es un presupuesto justo, pero es simplemente el presupuesto que el país necesita. En cualquier momento podemos censurar a este gobierno porque estamos en la oposición. Respecto a la reacción de LFI, me importa un carajo. No importa, los Insumisos ladran y los socialistas trabajan» sentenció.

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